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Lunes 1 de septiembre, 2014 | 8:49 pm

Videos Incómodos

Luis Alfredo Pérez | Miércoles 18 de abril, 2012
Luis Alfredo Pérez

Niños Incómodos: el vaso medio lleno vs el vaso medio vacío

Intro

 

Hace diez años vi un video que me impresionó. Le preguntaban a niños mineros en la India si sabían que en otros países los niños no debían trabajar, sino ir a la escuela. Y los niños miraron la cámara inquietos, con la expresión de quien siente que le están tomando el pelo.

 

Quién iba a decir que en México, hoy en día, si a un niño de doce años le decimos que hay países donde la aparición de un cadáver decapitado causaría una conmoción social, nos miraría con la misma desconfianza.

 

 

El vaso medio lleno

 

La violencia, la corrupción y la impunidad son como la droga y el alcohol: nos volvemos tolerantes y necesitamos raciones más grandes para notar su efecto.

 

En un país donde los muertos por la “guerra de las drogas” son rutina, se exhibe la corrupción de funcionarios públicos sin que pierdan sus puestos, se publican libros que documentan la relación de políticos con carteles de droga sin causar inquietud, y la policía halconea para los narcos y hace equipo con los secuestradores, se necesita imaginación para penetrar la capa de conformismo y modorra, de queja superficial y resignación social.

 

El video “Niños Incómodos” se volvió viral porque es un batazo en la cara. Mostrar a niños comportándose, sufriendo y viviendo como se comportan, sufren y viven los adultos hoy en día en México no deja indiferente.

 

Podemos llamarlo chantaje, recurso fácil, y manipulación. Podemos cuestionar los intereses de sus patrocinadores. Podemos mencionar cinco males mexicanos que no aparecen ahí. Podemos seguir buscando una perfección absurda y una pureza imposible, mientras chapoteamos en la corrupción y la violencia del día con día.

 

Pero en año de elecciones, un video así puede servir para que los políticos salgan de su zona de confort, y hablen de una buena vez de cómo intentarán resolver los problemas que tenemos. Puede servir para que se dejen de superficialidades y lugares comunes. Para que los partidos nos digan cómo lograrán que los niños mexicanos en el año 2030 (tanto o más nos llevará) vean la aparición de un cadáver decapitado como una conmoción, no una rutina.

 

Pero no lo harán si los ciudadanos no los empujan.

 

Si se encauza bien, un video como éste puede ayudar a romper la inercia del estúpido debate electoral que estamos presenciando. La pregunta es, ¿cuántas sacudidas más son necesarias?

 

El vaso medio vacío

 

En toda su crudeza, estamos sin embargo ante un grito ingenuo. De nuevo se habla de los candidatos como de superhéroes que pueden cambiarlo todo, o supervillanos que seguirán hundiendo México ellos solos.

 

Un error de las campañas electorales mexicanas: nos concentramos en la figura del próximo Presidente, cuando deberíamos saber también al menos a quiénes piensan nombrar Secretarios, para que el debate se abra a sus ideas y planes, y entre todo el equipo muestren un programa de gobierno.

 

Sería un cambio importante, aunque no suficiente. Porque, al ver el video, ¿cuántos mexicanos piensan que, mientras sea a los hijos de otros a los que se ponga una pistola en la cabeza, no pasa nada? ¿Y cuántos papás sienten orgullo al imaginar un futuro en que sus hijos reciben maletines llenos de dinero?

 

Al ver el video, ¿a cuántos mexicanos les gustaría que el niño al que ponen una pistola en la cara sea el jefe que los explota, el cliente que los maltrata, el empresario que les tira los dientes a golpes, el político que roba dinero público, y desean que en verdad alguien jalara el gatillo?

 

No queremos ese futuro para nuestros niños, claro está. Pero, ¿en qué momento un mexicano deja de ser relevante? ¿Dónde está la línea en la que un niño –el futuro de México según la verborrea habitual– se convierte en un adulto cuyo destino no nos importa si no pertenece a nuestro club? Nos agita ver a niños robando y a niños siendo robados pero, ¿a partir de qué edad deja de interesarnos que muchos mexicanos vendan chicles en las esquinas?

 

El vaso derramado

 

Si a usted le molestó, no se preocupe, el video no servirá de nada. El estado actual de las cosas no se arregla así. Los males son endémicos y su raíz no está tan sólo en los partidos políticos.

 

Además, ya está siendo neutralizado de la manera más efectiva: cubriéndolo de verborrea y discusiones-ficción.

 

Es fantástico que los cuatro candidatos hayan salido a bendecirlo. Que a los diputados les preocupe el teórico trauma que sufrieron los niños que participaron. Que a los senadores les inquiete su posible tinte electoral. Que los burócratas lo consideren “una profunda reflexión”. Que muchos columnistas lo juzguen manipulador. Y que quienes lo hicieron se autocataloguen como un movimiento “sin precedente a escala nacional”, formado por “mexicanos visionarios”.

 

Pero si a usted le dio esperanza, está muy bien. Ahora exija a sus autores que aprovechen el tirón para proponer e implementar pasos prácticos, que puedan seguir los millones de mexicanos que han sido tocados por el video. Y que conforme vayan avanzando, sigan proponiendo otros.

 

¿O eso ya es mucho pedir?

 

@luisalfredops / www.librosllamanlibros.com

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