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Simón Vargas

 

Sandra Ley de la Universidad de Duke advirtió que la participación ciudadana será menor en el proceso electoral 2015.

Faltan menos de cuatro meses para las próximas elecciones y el panorama cada vez es más complejo, tal parece que a 15 años de  alternancia política y  democracia, un segmento importante y creciente de mexicanos estamos desencantados, sin la motivación suficiente para acudir a las urnas a elegir a nuestros representantes. ¿Para qué?, es la pregunta persistente, la violencia no cesa, la economía no prospera, la corrupción es más evidente, los candidatos no cumplen.

Sandra Ley, doctora en Ciencia Política por la Universidad de Duke, realizó una investigación difundida en enero pasado por el Centro Woodrow Wilson, en la cual advirtió que la participación de la ciudadanía será menor en el proceso electoral 2015, a pesar de que el año pasado se caracterizó por una intensa movilización social. http://bit.ly/1Je16ho

Lo anterior sería una consecuencia de la falta de confianza del ciudadano en el gobierno y en los partidos políticos, y es que después de los lamentables acontecimientos de 2014, la percepción de que los gobiernos no pueden o no quieren cumplir con sus responsabilidades se fortaleció en varios sectores de la población, las revelaciones sobre supuestos actos de impunidad y corrupción que se han hecho públicos en México debilitan las expectativas de los mexicanos en los procesos electorales.

Asimismo, el estudio revela como la creciente violencia e inseguridad motivó a miles de personas a salir a las calles a protestar para exigir paz y justicia, pero al mismo tiempo les distancia de las urnas debido a la constante amenaza de la infiltración de grupos de delincuencia organizada, quienes intentarán influir en todas las facetas del proceso electoral.

Nos encontramos entonces ante un gran reto, ya que sí bien por una parte el ciudadano se moviliza y ejerce su derecho a protestar para demandar el cese a la violencia, al mismo tiempo, este elemento los desmotiva a participar en el mecanismo más representativo de la rendición de cuentas en una democracia, la elección popular. Ante esta disyuntiva, el apoyo a este sistema político podría colapsar en algunas regiones del país, advierte la especialista.

Esta perspectiva no es tan lejana sí analizamos los casos de Guerrero y Michoacán, en donde los grupos de autodefensa, los movimientos sociales, el crimen organizado y los cárteles del narcotráfico ya han conseguido desestabilizar gravemente a los diferentes órdenes y niveles de gobierno. Incluso en el caso del primer estado, el Instituto Nacional Electoral (INE) realizó un llamado a las autoridades del Estado mexicano, para que “construyan” las condiciones para que se puedan celebrar los comicios de forma ordenada.

En las últimas semanas el llamado a boicotear las elecciones toma fuerza entre un segmento focalizado de la sociedad civil,  organizaciones como la de Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) y su líder el poeta Javier Sicilia, los obispos de Saltillo, Raúl Vera López; de Cuernavaca, Raúl Castro, así como por los padres Alejandro Solalinde Guerra y Miguel Concha aseguran que es la única forma de salvar a México “para que haya justicia, para que haya paz, para que haya democracia, porque hasta ahorita, no existe ninguna de las tres”.

El abstencionismo en México se ha ido incrementando en las cuatro últimas elecciones presidenciales; en 1994, cuando la lista nominal era de 45.7 millones de personas, votó el 77.1 por ciento del electorado; Seis años después, la lista aumentó a 58.7 millones, votó el 63.9 por ciento; Para 2006, la lista era ya de 71.3 millones, la participación disminuyó a 58.5 por ciento; y en las ultimas se presentó un ligero repunte, de 79.4 millones ejercieron su votó 63.3 por ciento.

Históricamente en las elecciones intermedias el abstencionismo es aún mayor, y este será el verdadero desafío de los partidos políticos y sus candidatos, convencer a los ciudadanos a acudir a las urnas. Bajo la premisa de quitarles legitimidad a los partidos políticos, a los servidores públicos, a los funcionarios y a los gobernantes, se realiza la invitación a boicotear las próximas elecciones ya que aseguran todos están coludidos, todos son corruptos, y esto en sí mismo, es falso.

No podemos, ni debemos boicotear a la democracia, que si bien aún es perfectible, nos ha demostrado que podemos obtener libertades y avances que antes carecíamos, la libertad de expresión y el respeto a la pluralidad son elementos que hemos conquistado en base a este sistema político.

Pero es importante entender, que se construye con participación, y así como ejercemos nuestro derecho a protestar por lo que no estamos de acuerdo, por las situaciones que nos tienen hasta el hastió, también debemos cumplir con nuestra responsabilidad de elegir todos a nuestros representantes ejerciendo el voto, que es además nuestra mejor arma en contra de la corrupción e imposición, ya que al no sufragar se dejan las decisiones en una minoría. Participar en política y en la definición de políticas públicas debe ser nuestro compromiso con la democracia.

La decisión de elegir a nuestros representantes no debe ser tomada a la ligera, ya que es una oportunidad para en primer lugar, castigar a quien no cumplió con nuestras expectativas y traicionó nuestra confianza, y segundo, para votar de forma inteligente después de haber estudiado y analizado todas las opciones, a pesar de que votar no será una decisión fácil sobre todo en la coyuntura actual, es una de las mejores herramientas que tenemos como ciudadanos para enviar un mensaje claro a los partidos políticos y a los candidatos.

 

 

*Analista en temas de  Seguridad, Educación y Justicia

simon@inprincipioeratverbum.com.mx

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