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Alice Speri

Buena parte de la discusión sobre el muro fronterizo del presidente Donald Trump se ha enfocado en su costo e impracticabilidad, así como en la retórica antiinmigrante y racista que encarna. Sin embargo, se le ha prestado poca atención a quién específicamente podría beneficiarse de la construcción.

A principios de este año, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos eligió seis compañías para construir prototipos para el muro tanto de concreto como de “otros materiales”, y el mes pasado dio a conocer ocho propuestas diferentes. Eso es lo más cerca que esta administración ha estado de cumplir su promesa de campaña. Todas menos una de las compañías que construyeron prototipos son de propiedad privada, pero una mirada cercana a Sterling Construction Company, una compañía que cotiza en bolsa con sede en Texas, sugiere que incluso los inversionistas que se han distanciado de las políticas de inmigración del presidente están ansiosos por lucrar con el muro si es que llega a construirse.

›Un informe sobre los inversionistas de Sterling en Wall Street, publicado esta semana por una coalición de grupos de defensa, advierte del “creciente alineamiento” entre la élite financiera y la derecha nacionalista, y sostiene que las políticas de Trump no son sólo un reflejo de la línea dura y de la ideología nativista, sino también de los intereses económicos y financieros de los beneficiarios que en gran medida han podido evitar el escrutinio.

“Los líderes de Wall Street en todo el espectro político se han posicionado para beneficiarse económicamente del muro fronterizo, caro e impopular de Trump”, escriben los autores del informe. “Las inversiones de sus compañías en el muro demuestran una clara voluntad de beneficiarse financieramente de la propuesta de inmigración más divisiva de Trump”.

“La falta de narrativa pública es que los multimillonarios corporativos pueden ganar más económicamente”, dijo Nikki Fortunato Bas, directora ejecutiva de Partnership for Working Families, a The Intercept. Otros grupos en la coalición incluyen al Center for Popular Demoracy, Make the Road New York, y New York Communities for Change.

Como se señala en el informe, el valor de las acciones de Sterling ha aumentado 65% desde que se eligió a la empresa para desarrollar un prototipo para el muro a fines de agosto. Las estimaciones del costo del muro varían ampliamente, con algunos informes que calculan que se dispararán hasta 70 mil millones (más 150 millones al año en mantenimiento), otros calculando entre 27 mil millones y 40 mil millones, y el presidente prometiendo un muro mucho más barato en torno a los 12 mil millones.

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Este verano, la Cámara de Representantes asignó mil 600 millones de dólares para comenzar la construcción del muro, y Trump ha prometido cerrar su gobierno para asegurar el financiamiento para el resto. “Créanme, no importa si tenemos que cerrar nuestro gobierno, vamos a construir ese muro”, dijo en agosto. El mes pasado, el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley de seguridad fronteriza que incluye 10 mil millones de dólares para el muro.

A pesar de los reiterados reclamos de Trump, ese dinero vendrá de los bolsillos de los contribuyentes, no de México. Pero sea cual sea el precio final, Wall Street está listo para lucrar. Si bien los detalles sobre los otros postores son más difíciles de obtener, el escrutinio de los accionistas de Sterling revela que los inversionistas de todo el espectro político están apostando por el muro.

La firma de capital privado BlackRock, encabezada por el veterano demócrata Larry Fink, es el mayor inversionista en Sterling, poseyendo casi el 8% de sus acciones desde el 1 de noviembre. Entre marzo y junio de este año, Sterling se prepara para ofertar sobre el prototipo de contrato.

BlackRock aumentó su inversión en la compañía en un 195 por ciento. Mientras tanto, JPMorgan Chase, cuyo CEO, Jamie Dimon, habló críticamente de las políticas de inmigración de Trump, invirtió en Sterling por primera vez en ese periodo.

“Qué casualidad”, dijo Ana Maria Archila, codirectora ejecutiva del Centro para la Democracia Popular. “Si nos fijamos en las inversiones en esta empresa en particular, vemos cómo hay un posicionamiento muy claro e intencional para beneficiarse de la construcción del muro y, por extensión, de las políticas que criminalizan y castigan a las familias inmigrantes y causan enormes cantidades de sufrimiento.”

Algunos de los mayores inversionistas de Sterling no han ocultado su alineamiento ideológico con Trump. Dos de las cinco principales partes interesadas de la firma son empresas de inversión: Dimensional Fund Advisors LP, cuyo cofundador Rex Sinquefield es un donante activista de causas conservadoras y un abierto opositor al impuesto sobre la renta, y Renaissance Technologies, encabezado por Robert Mercer, que fue instrumental en las elecciones de Trump y cuyas otras inversiones incluyen los millones de dólares que ha invertido en Breitbart News. (Mercer anunció recientemente que dejará su firma y venderá sus acciones de Breitbart a sus hijas, citando “razones personales” para su decisión y escribiendo que, si bien tiene “gran respeto” por el presidente de Breitbart, Steve Bannon, sus decisiones políticas “no siempre se alinean”.) Las inversiones de Mercer y Sinquefield, al menos, son consistentes con su política.

Conflictos de interés

Pero los inversionistas en Sterling, y las políticas de inmigración de Trump, también incluyen a algunos que han tratado de distanciarse públicamente del presidente y sus posiciones antiinmigrantes.

Fink, presidente y CEO de BlackRock, había depositado grandes esperanzas en una victoria de Hillary Clinton. Desde las elecciones, Fink ha enviado mensajes contradictorios sobre sus puntos de vista sobre Trump, diciendo que las políticas económicas del presidente representaban una “lista completa de cosas que nos gustaría ver hechas”, pero añadiendo: “No se puede quitar la personalidad del debate”.

A pesar de las reservas que podría haber tenido sobre la “personalidad” de Trump, Fink fue uno de varios ejecutivos que se apresuraron a asesorarlo sobre política económica al unirse al Foro Estratégico y de Políticas del presidente.

En agosto, Trump disolvió bruscamente el foro y una Iniciativa de Trabajos de Manufactura en paralelo después de que varios miembros renunciaron en protesta por su respuesta a la violencia racista en Charlottesville, Virginia. Fink llegó tarde a criticar a Trump por sus comentarios y no declaró públicamente su intención de renunciar al grupo asesor hasta que el presidente anunció su disolución.

Tampoco lo hizo Dimon, el CEO de JPMorgan y otro antiguo donante demócrata que se había unido al foro económico de Trump.

Dimon ha sido públicamente crítico con las políticas de inmigración de Trump y se ha opuesto a su decisión de finalizar el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés), que coloca a 800 mil jóvenes en Estados Unidos en el limbo y en riesgo de ser deportados. (Trump y los líderes republicanos han indicado que harían que financiar el muro sea una condición para ampliar las protecciones para los Dreamers).

Estados Unidos es y siempre ha sido un país de inmigrantes”, dijo Dimon en respuesta a la decisión de DACA de Trump. “Y, cuando la gente venga aquí para aprender, trabajar duro y devolver a sus comunidades, deberíamos permitirles quedarse en Estados Unidos”.

En una carta de abril a los accionistas, Dimon también enumeró “posiciones anticomerciales y antiinmigración” como un pasivo para los bancos. “Siempre hemos apoyado la inmigración adecuada: es una parte vital de la fortaleza de Estados Unidos”, escribió, y agregó que descubrió que la cantidad de inmigrantes calificados obligados a abandonar el país era “alarmante”. “Estamos forzando al gran talento en el extranjero no permitiendo a estos jóvenes construir sus sueños aquí”.

Aunque nunca mencionó el muro en la carta, Dimon llamó a México “un vecino pacífico de larga data” y señaló que “ahora hay más mexicanos que regresan a México que en Estados Unidos”.

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Aun así, Dimon tuvo cuidado de no ser demasiado duro con el presidente. Su carta a inversionistas nunca mencionó a Trump y en una reunión de mayo con los accionistas, eligió la diplomacia por un rechazo firme.

“Él es el presidente de Estados Unidos. Creo que es el piloto que vuela nuestro avión”, dijo Dimon. “Trataría de ayudar a cualquier presidente de Estados Unidos porque soy un patriota”.

Lo más revelador es que, mientras Dimon buscaba presentarse como un moderado en inmigración, JPMorgan pasó de poseer cero a 145 mil 200 acciones en Sterling, casi 1% de la compañía.

Tim Sloan, presidente y CEO de Wells Fargo, también criticó que Trump pusiera fin al DACA, uniéndose a los ejecutivos de tecnología que escribieron al presidente instándole a proteger a los dreamers. “Los soñadores son vitales para el futuro de nuestras empresas y nuestra economía”, dijo la carta, que Sloan firmó junto con más de 800 líderes de la industria.

Según el informe, Wells Fargo tenía 379 mil 278 acciones en Sterling, el 1.79% de la compañía. Desde entonces, las acciones de Wells Fargo han disminuido a menos del 1% de la compañía, mientras que BlackRock, Dimensional, Renaissance Technologies y JPMorgan han aumentado su inversión. BlackRock ahora posee casi 10% de Sterling.

BlackRock, JPMorgan y Wells Fargo no respondieron a las solicitudes de comentarios de The Intercept.

Archila llamó a sus inversiones “hipócritas”. “Personas como Jamie Dimon y otros han sido tibios en su refutación de las políticas antiinmigrantes de Trump”, dijo. “Y han sido tibios porque pueden beneficiarse”.

“Creemos que es importante exhibirlos”, agregó. “No podemos permitir que pasen desapercibidos cuando apuntalan y legitiman a un presidente nacionalista blanco”.

El muro fronterizo sigue siendo en gran medida impopular entre el público.

“[Es] realmente lo único que la administración Trump ha estado presionando concretamente en términos de infraestructura”, dijo Bas.

›Lo que también está recibiendo un impulso de las políticas antiinmigrantes de Trump es la industria de prisiones privadas que ya está en expansión, con compañías carcelarias gigantes como CoreCivic y GEO Group que ven cómo su valor aumenta en medio de la continua expansión de la detención de inmigrantes.

BlackRock, Renaissance Technologies, Dimensional, JPMorgan y Wells Fargo poseen acciones propias en CoreCivic o en GEO Group. En mayo, Dimon prometió a los inversionistas que “investigaría” la participación de JPMorgan en las prisiones privadas, pero desde entonces el banco ha aumentado sus acciones en ambas compañías.

Jonathan Cortés, miembro de Make the Road New York, pasó más de dos meses en un centro de detención en CoreCivic donde vivió una semana sin aire acondicionado en el verano de Arizona y donde a los detenidos se les niega atención médica.

“Es tan triste para mí que las mismas compañías que están financiando centros privados de detención de inmigrantes, como al que me llevaron en Arizona en terribles condiciones, también están poniendo su dinero en el muro racista de Trump”, dijo. “Me parece que estas compañías y sus directores ejecutivos simplemente no tienen corazón, y que, en lugar de preocuparse por nuestras comunidades, prefieren beneficiarse de una agenda antiinmigrante”.

Traducción: Carlos Morales

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