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Georgina Morett

Desde hace ocho semanas es más sencillo importar medicinas a México. Ahora se consideran “equivalentes” aquellos productos que cumplan con la precalificación para medicamentos y vacunas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y además la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) sólo contará con la tercera parte del tiempo que tenía, 60 días, para resolver si otorga o no un registro sanitario a una empresa.

Esto forma parte del acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el pasado 29 de marzo, con lo que se elimina el rigor para la compra de medicamentos.

Lo grave de esta equivalencia, explica Juan de Villafranca, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos, que reúne a 39 laboratorios, es que la OMS no es una autoridad sanitaria como sí lo es la Cofepris o la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).

Por ello, en la compra consolidada de medicamentos de los próximos meses hay dos focos de atención: la distribución y la evaluación, lo que puede significar la entrada a productos de baja calidad elaborados en China o la India, donde diferentes empresas han sido sancionadas en los tres últimos años por el gobierno estadounidense por los defectos en su fabricación.

En el acuerdo se reconocen como “equivalentes” lo que exige el Reglamento de Insumos para la Salud, las “pruebas y procedimientos de evaluación realizados a través del Programa de Precalificación para Medicamentos y Vacunas de la Organización Mundial de la Salud”.

En el acuerdo firmado por Jorge Carlos Alcocer Varela, secretario de Salud, señala que “para medicamentos genéricos que requieran un estudio de bioequivalencia como prueba de intercambiabilidad” que determinará el Consejo de Salubridad General, según lo dispuesto en el acuerdo que determina el tipo de prueba para “demostrar intercambiabilidad de medicamentos genéricos” para definir los criterios de aplicación o las actualizaciones.

Tres meses después de publicarse este acuerdo en el DOF, la industria farmacéutica, acusada de incrementar los precios de las compras consolidadas hasta mil por ciento, está temerosa de que el actual gobierno opte por comprar medicamentos a países con menos regulación y con habitantes con un genoma diferente al nuestro.

De Villafranca asegura que al abrir la licitación para la compra de medicamentos puede violar tratados internacionales.

Actualmente, la regulación para los medicamentos importados que se venden en México es estricta, pero el acuerdo de bioequivalencia puede hacerla más laxa, pues reduce de 180 a 60 días el lapso de la Cofepris para que resuelva la procedencia de otorgar al solicitante el registro sanitario.

La industria preparada

Después de que se cancelara la sexta compra consolidada en la cual participaban 43 organismos, integrados por cinco dependencias federales, 15 secretarías de Salud estatales y 23 hospitales pertenecientes al ámbito federal, y de que se les acusara de aumentar los precios, los empresarios mexicanos mostraron su preocupación.

Ellos aseguran que de ninguna forma se dio un sobreprecio y mucho menos de mil por ciento; sin embargo, funcionarios del sexenio pasado que prefirieron mantenerse en el anonimato aseguraron que había un margen muy alto de utilidad y que la guerra que se lleva a cabo entre farmacéuticos y el gobierno es simplemente una lucha para definir quién logra imponerse.

Hasta ahora se han dado a conocer las prebases y este 23 de mayo será la publicación de las bases, el 30 de mayo la junta de aclaraciones, el 12 de junio la presentación y apertura, el 21 la notificación y el 3 de julio la firma del contrato.

De Villafranca señala que de acuerdo con las prebases se puede asegurar que en la licitación no participarán los distribuidores de productos farmacéuticos que son quienes fueron criticados por el presidente Andrés Manuel López Obrador, ya que se señala que los participantes deben tener registro sanitario y éste corresponde únicamente a la industria farmacéutica. Por ello habrá dos o hasta cuatro puntos en los que la industria farmacéutica entregará los medicamentos para su distribución.

Esto puede convertirse en un gran cuello de botella, ya que la distribución requiere de tratamiento especial con ciertas temperaturas y cuidado que no cualquiera puede cumplir. Al interior del gobierno hay fuentes que aseguran que esta tarea será encargada al Ejército, que se ha convertido en el centro de apoyo del actual gobierno.

 Después de publicar las bases de la licitación será posible que lleguen a un acuerdo, pero de lo contrario se agudizaría el desabasto de medicamentos en el sector salud.

Pero en esta búsqueda por la austeridad republicana se corre el riesgo de permitir  la compra de medicamentos a países con regulaciones más laxas y que han sido cuestionadas por otros gobiernos.

SIN RESTRICCIÓN.El acuerdo para importar medicamentos reconoce “equivalentes” los productos con precalificación para medicamentos y vacunas de la OMS.

Validez. 
Jorge Alcocer, titular de Salud, dio su aval para certificar la norma.

GANAN LAS PRISAS. El acuerdo de bioequivalencia reduce de 180 a 60 días el lapso de la Cofepris para que resuelva la procedencia de otorgar al solicitante el registro sanitario.

DESABASTO. En hospitales del ISSSTE la entrega de medicamentos ha colapsado.

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