Jose Luis Camacho

Ha tenido lugar una de las reuniones interparlamentarias más importantes de la historia del Congreso mexicano. En un contexto dominado por la cerrazón y los excesos, los parlamentarios de México y Estados Unidos se reunieron en la búsqueda de entablar un diálogo de largo aliento que permita llegar a acuerdos que permitan transitar a ambas naciones por el difícil momento de la relación bilateral.

Fue en 1961, tras la aprobación por parte del Capitolio de la Ley Pública 86-420, que dieron inicio las reuniones interparlamentarias México-Estados Unidos, dejando en claro que ninguna de sus deliberaciones sería motivo para afectar la autodeterminación, régimen político y conducción de las relaciones exteriores de México, siendo todas ellas facultades exclusivas del Poder Ejecutivo Federal.

Se determinó que ambas delegaciones se integrarían por senadores y diputados del Poder Legislativo Federal. Asimismo, la práctica legislativa ha determinado que las reuniones que se realicen en territorio mexicano sean presididas por la Cámara de Diputados con la participación de una copresidencia del Senado.

En este sentido, relevante y prudente es resaltar la reunión interparlamentaria México-Estados Unidos, que tuvo lugar el pasado lunes en nuestro país, específicamente en el Palacio Legislativo mexicano, dicha reunión corresponde a la número LIII de su naturaleza.

Dentro de la reunión se destaca la creación de un grupo de trabajo de carácter bilateral, mismo que tendrá como objetivo y principal tarea el seguimiento de posibles acuerdos, enfatizando la importancia que posee dicho grupo, pues la conformación del mismo también asegura la continuidad de estas actividades durante las modificaciones de las legislaturas en comento.

En ese orden de ideas, la LIII Reunión Interparlamentaria México-Estados Unidos dejó clara la disposición que tienen los órganos legislativos de ambas naciones, para continuar y mantener el trabajo y la construcción de una política bilateral en aras de atender de la manera más eficiente las necesidades de los dos países.

Diecinueve legisladores mexicanos, de todos los grupos parlamentarios que conforman la Cámara de Diputados, junto con once congresistas estadounidenses formaron parte de la Reunión Interparlamentaria; el diputado Víctor Giorgana Jiménez fue el encargado de encabezar la representación mexicana, mientras que la comisión de Estados Unidos la lideró el republicano Michael McCaul.

En la celebración de este encuentro se conformaron cuatro mesas de trabajo, encargadas cada una de ellas de tratar los temas específicos que acucian la relación bilateral, mismos que corresponden a los tópicos de migración y seguridad humana, relaciones económicas y comerciales, cooperación en materia de seguridad, así como el que corresponde a una frontera para el siglo XXI.

Dentro de los aspectos fundamentales que se tocaron en la mencionada reunión destacan la concepción positiva del fenómeno migratorio, por lo cual resulta indispensable la procuración de medidas y conductas que fortalezcan este proceso y disminuyan los impactos negativos del mismo, primando la protección de los individuos y el respeto absoluto de los Derechos Humanos.

De la misma forma se plantea como rubro primordial el establecimiento de regulaciones que consoliden y hagan más fuerte la complementación económica entre ambas naciones, la seguridad en el comercio y la creación de empleos en ambas latitudes, para lo cual los actores involucrados manifiestan su plena disposición.

En la antesala del inicio en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, los puentes de diálogo que los legisladores federales mexicanos han tendido con sus homólogos estadounidenses serán de gran utilidad, sobre todo porque se trata de congresistas que representan a los Estados fronterizos de la Unión Americana.

@jlcamachov

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