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Juan Carlos Rodríguez

Si las elecciones intermedias fueran un examen a mitad del mandato de los presidentes de la República, el mejor evaluado sería Andrés Manuel López Obrador y el de las peores notas, Vicente Fox Quesada.

De acuerdo con el último reporte del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) del Instituto Nacional Electoral (INE), en los comicios federales del domingo pasado, Morena y sus aliados obtuvieron 20.1 millones de votos, cifra 17.1% inferior a los 24.3 millones logrados en 2018 en las elecciones de diputados federales.

En el 2000, año de la elección de Vicente Fox, el PAN y el Verde obtuvieron 14.2 millones de votos en los comicios para renovar San Lázaro; tres años después, esos mismos partidos cosecharon 9.2 millones de votos, lo que representa una merma de 34.8 por ciento.

Estos balances son quizá una de las razones por las que el presidente López Obrador se declaró “feliz, feliz, feliz” de los resultados en las elecciones del domingo para renovar la Cámara baja.

Yo agradezco mucho porque, como resultado de esta elección, los partidos que simpatizan con el proyecto de transformación que está en marcha van a tener mayoría en la Cámara de Diputados. ¿Y esto qué significa? Significa tener garantizado el presupuesto y, más específico, más a detalle, tener garantizado el presupuesto suficiente para los más necesitados, para los pobres”, dijo el tabasqueño durante su conferencia del pasado 7 de junio.

Después de López Obrador, el que tiene la mejor marca en el “referéndum” de medio término es Felipe Calderón, pues en 2009 su partido experimentó una reducción de 29.6% en el caudal de votos, respecto a los obtenidos en 2006.

En tercer lugar está Enrique Peña Nieto, con un descenso de 30.5 por ciento, seguido de Ernesto Zedillo, con una merma de 32.8 por ciento.

Los registros históricos del INE comienzan en 1991, por lo que es imposible hacer el cálculo de lo que ocurrió con Carlos Salinas de Gortari. De manera extraoficial se sabe que en 1988 el priista ganó con 9.6 millones de votos, equivalentes a 50.3% de la votación total.

Sin embargo, los datos del órgano electoral refieren que, en 1991, el tricolor obtuvo 14 millones de votos, lo que va en contra de la tendencia de que la participación ciudadana es menor durante una elección intermedia. 

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