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Bet Birai Nieto

Los países con la mayor estatura media en el mundo se concentran en el norte y centro del continente europeo y, es en los Países Bajos donde se encuentra la juventud más alta del mundo, con una estatura promedio de 1.838 centímetros en los hombres de 19 años y de 1.704 centímetros las mujeres de la misma edad. 

El análisis de NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC) estableció una medición en la estatura media de los jóvenes de 200 países en los últimos 34 años, estudio que fue publicado recientemente por la revista The Lancet.

A la juventud neerlandesa le sigue la de Montenegro, mientras que Estonia es el tercer país del mundo con los jóvenes más altos (182,8 centímetros) y Dinamarca, el tercero, con las mujeres jóvenes de mayor estatura con 169.5 centímetros.

El estudio establece también una comparativa, pues refiere el ejemplo de una joven de 19 años en Guatemala, una de las naciones con las mujeres más bajas del mundo, quien tiene la misma altura que una niña de 11 años en los Países Bajos.

Alimentación, la clave

Entre los países analizados, los jóvenes de 19 años con las tallas más bajas se encontraban en Timor Oriental (160,1 centímetros) y las mujeres, en Guatemala (150,9 centímetros).

En el caso de México, desde 1989 se ha observado un progreso en los centímetros que, cada década, aumenta su población juvenil, pues hace 30 años la estatura promedio de un joven era de 1.676 centímetros y la de las mujeres llegaba a medir 1.542 centímetros. 

Hacia 2019, la estatura promedio de un mexicano representó 1.702 centímetros y la de una mujer 1.579, por lo que en tres décadas ha ocurrido un aumento en la talla de casi cuatro centímetros. 

La talla de una población promedio, de acuerdo a la revista The Lancet, se justifica en la mala alimentación de niños y jóvenes de edad escolar, factor con el que incluso se podría generar una diferencia de 20 centímetros de altura.  

De esta forma, el crecimiento y el desarrollo durante la niñez y la adolescencia se ven afectados por factores sociales, nutricionales y ambientales en el hogar, la escuela y la comunidad. 

Durante las edades escolares, es decir, de cinco a 19 años, estos factores amplían o mitigan la adversidad en la infancia y la primera infancia, pero si son saludables, pueden ayudar a consolidar los logros de la primera infancia y corregir algunas deficiencias y desequilibrios nutricionales. 

Una de las recomendaciones de los expertos en nutrición apunta a la inversión en la nutrición de niños y adolescentes en edad escolar como aspecto fundamental para el tránsito saludable hacia la edad adulta. 

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