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Tomás de la Rosa

Los avances en el proceso de vacunación contra el SARS-CoV-2 en el mundo y la relajación de las medidas sanitarias están reactivando las economías, y con ello también se avivaron las expectativas de un mayor consumo de petróleo. El martes, el precio del futuro del barril de crudo cerró en 75.05 dólares, una de las mayores cotizaciones en al menos cinco años en el mercado de futuros de Wall Street.

La noticia podría ser positiva para los exportadores de petróleo como México, ya que desde febrero pasado la cotización supera los 55 dólares considerados para el paquete económico 2021. Tan sólo el martes, el precio del petróleo de la mezcla mexicana de exportación se ubicó en 70.93 dólares, niveles no vistos de 2018 en suelo nacional.

La cotización mexicana del martes es casi 29.0% más elevada sobre el objetivo establecido en los Precriterios Generales de Política Económica 2022 (PCGPE 2022), de la Secretaría de Hacienda (SHCP). Ese incremento se generó a pesar de que Hacienda aumentó de 42.1 a 55.0 dólares el precio del barril en dicho documento.

Con esos 12.9 dólares más, el gobierno federal estimó una recaudación adicional por ingresos petroleros de 91 mil 800 millones de pesos para 2021, esto según el documento que entregó al Congreso de la Unión.

Sin embargo, derivado de la disrupción económica generada por la pandemia del coronavirus, los mayores precios de los energéticos y otras materias primas están presionando los niveles inflacionarios y no sólo en México, sino en el mundo. 

Tan sólo en Estados Unidos, el mayor socio comercial de México y actualmente el motor de la economía azteca, se registró una inflación anualizada de 5.4% en junio, cifra que no sólo superó el pronóstico del mercado, sino que además reportó su mayor nivel desde agosto de 2008.

“La inflación de junio (en Estados Unidos) fue impulsada principalmente por el avance de 10.5% en el índice de precios de automóviles y camionetas usadas, siendo su mayor aumento en registro y representando cerca de un tercio del aumento mensual en el índice de precios al consumidor”, comentó Gabriela Siller, economista en Jefe de Banco Base.

Basta señalar otro de sus comentarios al respecto: “la alta inflación es el peor problema económico”.

Inflación importada

Considerando que Estados Unidos es la economía más grande del mundo y es el principal socio comercial de México, por cada dólar del Producto Interno Bruto de México, en Estados Unidos son 15 dólares, al menos los datos más recientes del Banco Mundial.

En ese escenario, la inflación estadounidense también impacta a México por el lado del comercio internacional, principalmente por las importaciones de energéticos, y de ellos la de combustibles para vehículos y el gas.

›En los últimos 12 meses, a abril, el producto más importado de México fueron los combustibles con 27 mil 825 millones de dólares. Eso representa casi siete de cada 100 dólares importadas. El gas licuado, el que venderá la empresa del Estado Gas Bienestar, es el octavo producto más importado con casi 11 mil millones de dólares. Esos dos productos, están entre los seis primeros de mayor impacto en la inflación.

La gasolina tiene una ponderación de 6.1% y el gas LP de 2.2%, que combinadas representan 8.3 por ciento. Esto lo tiene en el radar el Banco de México, ya que señala que “la inflación general a nivel global aumentó, reflejando presiones en los precios de materias primas, especialmente de los energéticos, efectos de base de comparación y algunas presiones de costos”.

Además de que reconoce que “los precios del petróleo continuaron siendo impulsados por el optimismo sobre la recuperación de la demanda de combustibles ante el restablecimiento de actividades en varias economías y por la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros productores de mantener hasta julio su plan actual de un incremento gradual en la producción”.

Ante dicha preocupación, la analista comentó que los funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos indicaron que las presiones inflacionarias son transitorias debido a la baja base de comparación: “ya se está agotando este efecto matemático, lo que indica que más bien las presiones son consecuencia de la reapertura económica, el cambio en los patrones de consumo y la escasez de oferta en las materias primas, lo que ocasionan cuellos de botella”, puntualizó.

En suma, sea importada o por efectos locales, la espiral inflacionaria puede provocar en las principales economías, como México, usen su política monetaria para controlar el alza generalizada de precios con el reinicio del ciclo de alza de tasas de interés objetivo.

Derivado del socavón económico por la pandemia, donde México desde un año antes ya estaba en recesión, es que las mayores tasas de interés podrían impactar la reactivación económica a través de un menor consumo y menores proyectos de inversión. 

Petróleo, más ingresos e inflación

En una relación de cinco a uno, el precio del barril del petróleo mexicano cotizó por arriba de la meta de 55 dólares para 2021, aunque esto no está en los efectos con los que se contribuye a la inflación en el país. (Datos hasta el 13 de julio de 2021)

La espiral inflacionaria puede provocar en las principales economías, como México, que usen su política monetaria para controlar el alza generalizada de precios.

El martes pasado, el precio del futuro del barril de crudo cerró en 75.05 dólares, una de las mayores cotizaciones en cinco años.

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