Raymundo Riva Palacio.

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ER. TIEMPO: El regreso por la puerta grande. Ya la extrañaban en las redes sociales, porque cada vez que saca la ideología barata para defender al Presidente —a quien en alguna vez equiparó con Luis XIV, el Rey Sol— Irma Eréndira Sandoval saca de su baúl de prejuicios e ignorancia alguna frase que pasa a ocupar un espacio distinguido en el anaquel de las tonterías de los leales al presidente Andrés Manuel López Obrador. La secretaria de la Función Pública escribió el domingo en su cuenta de Twitter: “La histeria actual se traduce en un miedo a la igualdad. Las élites del mundo enfrentan la dura realidad de que: sus muros, rejas, ejércitos, guardaespaldas, escuelas y malls no han podido establecer una separación confiable entre ellos y los otros”. Para la secretaria, como el Covid-19 es democrático, afecta a todos, pero quienes están en la histeria son los que tienen dinero porque eso no les alcanza para impedir ser contagiados. Pero esa “histeria” se enfoca más en cómo impactará a quienes menos tienen, que a los que tienen. Si la “histeria” no ha cundido entre los sectores más desprotegidos tiene que ver más con su acceso a la información, con la forma como la procesan y la fe en sus líderes, como el no pensar en medidas de prevención porque sus gobiernos, como el mexicano, decían que no eran necesarios. Ese sí es un tema de desigualdad, quienes más recursos tienen, se pueden proteger mejor, lo que debía obligar al gobierno a entrar en histeria para ver cómo le van a hacer para proteger a los que menos tienen, a quienes no blindaron, y donde posiblemente esté el mayor número de víctimas del virus. Si el presidente López Obrador dice que no pasa nada, le creen. Pero en el momento que golpee a México como a otras naciones, quienes no tomaron precauciones —en parte por la no histeria presidencial y su visión corta por fijaciones ideológicas— serán quienes sufran más. La mayor preocupación de la Organización Mundial de la Salud es África, y en menor medida América Latina. Por algo será. Si Sandoval se asoma a Nueva Rochelle, en el corazón de la pandemia en Nueva York, verá que los muy ricos que viven ahí, se han ido protegiendo del virus, pero las 90 mil personas que viven debajo de la línea de pobreza, no. La preocupación es para que ellos tengan asistencia médica. Nadie anda con tonterías como las de la secretaria, más interesada en la polarización a partir de la lucha de clases, que de ver cómo le va a hacer su gobierno para evitar el mayor número de muertes. 

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O. TIEMPO: El gobernador de la 4-T. Nadie en la escena pública mexicana ha demostrado ser más zafio, política e intelectualmente, que el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa. Hizo historia recientemente, al lograr que un mandatario notablemente mediocre como él, que tiene su estado hecho trizas por la seguridad, fuera tema de la prensa internacional. Lamentablemente, por las peores razones: afirmar que el coronavirus, la gran pandemia del siglo XXI, es una enfermedad de ricos, por lo que los pobres, son inmunes. Si eso fuera cierto, Barbosa tendría que temer por su vida: diabético, casi ciego, con debilidad inmunológica, pero sobre todo rico —obtuvo propiedades en una de las zonas más caras de la Ciudad de México pagando en efectivo, y viajando por el mundo, durante sus tiempos de gloria como comparsa del Pacto por México, durmiendo en camas de hoteles que jamás habría conocido de no haber sido tocado por el poder— es un candidato natural a ser contagiado por el Covid-19. Pero no es cierto lo que dijo. Es un disparate. Millones de chinos, miles de iraníes, tailandeses, europeos, estadounidenses y latinoamericanos, no son ricos y están contagiados o ya fallecieron. En los últimos cinco días, migrantes poblanos, que huyeron de su estado para sobrevivir, murieron en la zona metropolitana de Nueva York. No eran ricos, sino pobres. “Barbosa pareció estar apelando a la vieja creencia que estándares de salubridad pobres incrementan la inmunidad al exponer a la gente a la bacteria”, publicó The New York Post, un periódico conservador en la zona metropolitana donde está la mayor concentración de poblanos en Estados Unidos. Los comentarios del gobernador detonaron la controversia en un país donde casi la mitad de la población es pobre, apuntó The Guardian, de Londres. “También reflejó la respuesta casi conspirativa que tienen muchos políticos mexicanos hacia el Covid-19, que amenaza con arruinar la agenda gubernamental de megaproyectos y la expansión de los programas sociales”. ¿De dónde sacó Barbosa tan tremendo disparate? Uno podría pensar que, como Irma Eréndira Sandoval, de la adoración a quien dice “primero los pobres”, aunque en este caso, sean las víctimas potenciales más débiles en la cadena aniquiladora del coronavirus.

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ER. TIEMPO: El cruzado dice lo que piensa su jefe. El 24 de marzo apareció en el periódico La Jornada, donde habitan constituyentes de la moralidad y creativos propagandistas al servicio del presidente Andrés Manuel López Obrador, un artículo notable, escrito por Víctor Toledo, que llamó: “¿Cambiará el Covid-19 la visión del mundo?”. Toledo, un simpatizante de la Venezuela de Nicolás Maduro, a quien ha llamado el Benito Juárez del siglo XXI, es también el secretario de Medio Ambiente. Lleva años criticando al capitalismo, al que prácticamente lo ha descrito como depredador. Es un científico de grandes frases y conceptos, como cuando a días de haber sido nombrado titular en la dependencia, aseguró que las aerogeneradores que se usan para generar energía eléctrica con la fuerza del aire o del viento, son aspas gigantescas “para atrapar el aire de los territorios indígenas”. Retóricamente audaz, ha sido consistente en sus artículos, aunque el del 24 de marzo es notable. “Los efectos del virus inducen a reflexiones peligrosas entre la gente común porque ponen al descubierto verdades que permanecían ocultas bajo anestésicos (propagandas mercantiles, políticas, religiosas) que se esparcen diariamente entre los ciudadanos del mundo”, escribió Toledo, quien resaltó, en su último pensamiento a una, que “lleva irremediablemente a identificar otro virus mortal que existe en nuestra propia especie: el 1% que destruye el delicado equilibrio del planeta, los 500 corporativos, bancos y magnates que lista la revista Fortune”. Ese “virus mortal” hay que combatirlo. Toledo se suma al ejército lópezobradorista donde se encuentra la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, dos miembros del gabinete que abiertamente apoyan que el sector privado sea pasado a cuentas por el Presidente. El gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, no entra en esta ecuación. Oportunista y limitado, no forma parte del bloque ideológico que encabeza López Obrador que ve en la crisis del coronavirus, saldar una cuenta pendiente, histórica, con todo aquel que tenga dinero, porque son enemigos de su proyecto transformador. Claro, aclaremos: los millonarios en el gabinete y el entorno presidencial no cuentan. Ellas y ellos, como los de la voz radical, están inmunes, hasta del coronavirus, parafraseando a Barbosa. 

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