Hannia Novell

Las elecciones intermedias de este año se convirtieron en un proceso donde la ciudadanía mostrará su apoyo o rechazo a la Cuarta Transformación, tal y como ocurrió en Chile, cuando el dictador Augusto Pinochet sufrió una estrepitosa derrota.

En 1973, Pinochet dio un golpe de Estado y le arrebató el poder al presidente Salvador Allende. En 1988, el dictador pretendía extender su mandato ocho años más, pero desde la oposición impulsaron la Campaña del No: una exitosa estrategia electoral que, con un simple slogan, exhibió el talante autoritario y represor del gobierno.

Como ocurrió en aquella nación sudamericana, los partidos de oposición a Morena han señalado los múltiples yerros del gobierno de México. Los chilenos lograron entonces el inicio de la transición democrática; en nuestro país, el objetivo es conseguir la mayoría de los espacios de la Cámara de Diputados, que sea un verdadero contrapeso al presidencialismo vigente.

Son muchos los tropiezos y los ejemplos de ineptitud de la élite gobernante, que los Partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano han evidenciado en sus spots como los ataques al feminismo, la falta de crecimiento económico, el desolador desempleo, la creciente inseguridad, la infame violencia criminal y los cientos de miles de muertos por el desastroso manejo de la pandemia.

Promesas incumplidas y falta de resultados saltan a la vista. El 27 de abril pasado, en Palacio Nacional festejaron que habían alcanzado la meta de inmunizar a los adultos mayores de 60 años, con la vacunación de 11 millones 103 mil 825 personas. Falso. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reporta que hay 15.1 millones personas de la tercera edad y los datos de la Secretaría de Salud señalan que han inyectado la vacuna completa, las dos dosis, apenas a un millón 200 mil adultos mayores.

En esta Campaña del No a la mexicana, también se han sumado los oficialistas. Fue el propio dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, quien subió a la boleta electoral el mote de Ya saben quién y se convirtió en pregonero de una serie de afirmaciones falsas y engañosas: No hay corrupción, no hay problemas económicos, no hay inseguridad y el coronavirus está bajo control.

Falsedades difundidas a costa del dinero de los mexicanos. Investigadores de El Colegio de México (Colmex) reportaron que, sólo en la primera semana de marzo, Morena invirtió 307 mil 266 pesos para aumentar el alcance de 35 anuncios en Facebook y seguir promocionando mentiras en las redes sociales. 

De acuerdo con la investigación del Colmex, ese gasto del partido en el poder fue 40 por ciento mayor a las erogaciones que realizó, con el mismo propósito, el Partido Verde Ecologista de México.

Falta poco menos de un mes para la elección del domingo 6 de junio y todavía habremos de sufrir el bombardeo de 19.5 millones de spots destinados a todas las fuerzas políticas, que son transmitidos de las seis de la mañana a las 12 de la noche.

También queda pendiente recordarle al electorado los riesgos de la militarización, del impulso de las energías sucias, del abandono de la ciencia, del despojo de tierras como ocurrió a propietarios de los terrenos cercanos al Aeropuerto de Santa Lucía y del nepotismo, misoginia y corrupción, claramente expresados en la imagen de Félix Salgado.

En las elecciones intermedias de este año, los ciudadanos tienen la oportunidad de recomponer la escena política, apoyar la democracia y cerrarle la puerta al abstencionismo. 

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