Hannia Novell

“La corrupción somos todos” fue un eslogan utilizado por el presidente Miguel de la Madrid durante su sexenio para definir el rumbo de su gobierno. La frase pretendía transmitir un mensaje a la sociedad sobre la responsabilidad que tenía al participar en este fenómeno y, de esta forma, evitar que se reprodujera.

Sin embargo, en los hechos no tuvo los resultados deseados. Y muestra de ello es que hoy por hoy, esta práctica junto con la impunidad carcome la vida pública y social del país. Quien llegue a Los Pinos resultado de los comicios del primer domingo de julio próximo tendrá en el combate a la corrupción uno de sus más grandes retos.

Aquí algunos datos para dimensionar este hecho, en el marco del Día Mundial contra la Corrupción que se conmemora el 9 de diciembre de cada año.

1. Crece como la enredadera. Transparencia Internacional en su informe Las personas y la corrupción: América Latina y El Caribe, coloca a México en la primera posición por el mayor porcentaje de población que ha tenido que pagar un soborno para acceder a un servicio público en los 12 meses previos a la consulta, que se realizó a 22 mil ciudadanos de 20 países de la región.

Para dimensionar el dato, en Trinidad y Tobago sólo 6% de las personas consultadas declararon haber hecho el pago de una dádiva ilegal a un funcionario.

En nuestro país la cifra alcanzó al 51% de los encuestados.

2. Los más corruptos. Seis de cada 10 mexicanos creen que los policías son en su mayoría corruptos, proporción que comparten los ciudadanos de Trinidad y Tobago, Bolivia y Paraguay. Los políticos le siguen en la escala de los funcionarios que están más relacionados con esta práctica.

3. El Gobierno “se hace de oídos sordos”. En América Latina, 53% de la población sostiene que los gobiernos no hacen lo necesario para combatir este flagelo. En México, el porcentaje se eleva a 61 puntos. Seis de cada 10 mexicanos no creen que los gobernantes toman las acciones necesarias para acabar con las prácticas corruptas.

4. En el informe de Transparencia Internacional, Venezuela y México están a la par por los elevados índices de pago de sobornos para tener acceso a servicios. En México, entre tres y cuatro de cada 10 personas han pagado un soborno en materia de educación, salud, trámites de documentos de identidad y servicios públicos.

5. La zorra cuida el gallinero. Los niveles de denuncia de casos de corrupción en México y en la región son bajísimos: sólo uno de cada 10 y esto se debe a que no hay confianza en que se sancione. Por el contrario, existe la percepción de que quien denuncie, será objeto de represalias.

6. Red ciudadana contra la corrupción. Pese a todo, hay un dato esperanzador. El 74 por ciento de los mexicanos consideran que los esfuerzos ciudadanos tienen alta relevancia e incidencia en el combate a la corrupción. Esto demuestra que la corrupción no es un problema cultural y que tampoco está en nuestro ADN.

Se trata de un problema sistémico que ha terminado por caracterizar la interacción entre servidores públicos y ciudadanos, y entre la sociedad misma. Las redes de complicidad son tan complejas que resulta ya imposible distinguir entre víctimas y victimarios.

Por ello no debemos esperar a que el futuro primer mandatario resuelva el problema. La sociedad civil organizada debe servir de contrapeso para vigilar y erradicar este fenómeno de la política, de la procuración y de la administración de justicia, y de toda la vida pública.

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