Foto: ejecentral

Compartir

Juan Carlos Rodríguez

El 2020 es crucial para el futuro global, advirtió Gerardo Gil Valdivia, presidente de la Sección Mexicana del Club de Roma, quien recordó que este año los países deben hacer un corte de caja sobre los avances en los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (Agenda 2030), además de que se decidirá si se consolida o no el Acuerdo de París que busca comprometer a los países para luchar contra el cambio climático.

Debemos actuar de inmediato porque el tiempo se agota. No se trata de enviar mensajes apocalípticos, sino de atender los llamados que nos da la ciencia. Es necesario actuar contra la desinformación de grupos que pretenden imponer los intereses particulares sobre el interés general”, dijo Gil Valdivia en entrevista con ejecentral.

Al señalar que en los últimos 150 años hemos devastado más de la mitad de todas las tierras fértiles de la tierra, 83% de todos los mamíferos silvestres y la mitad de las plantas que son base de nuestros sistemas alimentarios y sanitarios, Gil Valdivia dijo que “el calentamiento global no es ideológico, ni de capitalismo vs. socialismo, sino reconocer que “estamos agotando los recursos y estamos causando una devastación general; esto provocará un parón económico que nos llevará a crisis tras crisis”.

Bandera. Los activistas climáticos han hecho de los osos polares “la cara del cambio climático”.

El Club de Roma es una organización no gubernamental fundada en 1968 por científicos y políticos, que desde hace medio siglo ha advertido sobre las consecuencias adversas que provoca la destrucción de los recursos naturales, el crecimiento de la población y el incremento de la desigualdad.

Sus informes sobre los límites del crecimiento son atendidos por las élites económicos y políticas del mundo, como ocurrió en la más reciente edición del Foro Económico Mundial, celebrado cada año en Davos, Suiza. Este año, los principales tomadores de decisiones en el mundo concordaron con que los principales riesgos para el desarrollo de la humanidad son el cambio climático, la afectación a la biodiversidad y las turbulencias sociales generadas por la enorme desigualdad.

Interrogado sobre las acciones del gobierno mexicano para reducir las emisiones de efecto invernadero y proteger el entorno natural, Gil Valdivia dijo que “México tiene derecho a usar sus recursos naturales para el bienestar de su población, pero hay que revisar constantemente la política energética. Se deben aprovechar recursos como el petróleo, pero hay que usarlos de forma eficiente e ir sustituyendo fuentes fósiles y transitar hacia fuentes limpias sustentables”.

¿No es anacrónico invertir en una refinería, como se hace en México?

—Es válido, pero no debemos perder de vista que el mundo está inmerso en una transición energética. Alemania y Francias prohibirán los vehículos de combustión interna en 2030; Dinamarca, Noruega y Holanda lo harán en 2025. La industria automotriz está atravesando por un profundo cambio y todo apunta hacia los vehículos eléctricos.

›Pese al surgimiento de personajes como los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Brasil, Jair Bolsonaro, quienes niegan las evidencias del cambio climático, Gil Valdivia se declara optimista sobre una toma de consciencia que modifique los esquemas de producción y de consumo. Y puso como ejemplo que ahora los actores económicos están convencidos del calentamiento global.

“Ahora las fuerza económicos están reaccionando, porque se dan cuenta que no actuar contra el cambio climático y la desigualdad será más costoso que hacerlo desde hoy. Por ejemplo, el número de diciembre de 2019 de la revista Finanzas y Desarrollo, del Fondo Monetario Internacional (FMI), está dedicado al cambio climático; hace un par de semanas, Larry Flynt, CEO de BlackRock, el fondo de inversión privado más importante del mundo, dijo que ya no van a invertir en empresas que no combatan el cambio climático; y finalmente el foro económico de Davos, que reúne a las élites económicas y políticas, tuvo como eje central el cambio climático”, describió Gil Valdivia. 

Compartir