Cambio sin cambio

9 de Junio de 2026

Cambio sin cambio

Llegó para obedecer, sobrevivir y no cambiar nada. Toda su experiencia en tareas de seguridad se reduce a 48 meses. El problema es que desde hace 10 días es el comisionado de la Policía Federal y tiene bajo su mando a 37 mil 871 elementos federales armados.

El nombramiento de Manelich Castilla Craviotto fue prácticamente un bomberazo necesario, representaba demasiado costo político mantener a su antecesor, Enrique Galindo. Al mismo tiempo, era una posición que no quería perder el secretario de Gobernación y por eso las negociaciones fueron intensas y tardaron tanto. Se optó por alguien que pueda ser leal y dispuesto a asumir los riesgos y costos. Alguien que no es del equipo del Presidente y, por tanto, si se equivoca, es sacrificable.

Por si fuera poco en su reducida trayectoria ya carga la falta de reconocimiento por el fracaso de la Gendarmería, una de las corporaciones que por la falta de entrenamiento registra heridos y muertos por el mal manejo de armas o por haber sufrido el mayor número de emboscadas. El caso más grave como jefe de esa División de la Policía Federal, es que podría ser considerado uno de los mandos que fracasó el 18 de junio en el operativo de desalojo de los simpatizantes de los maestros de la CNTE que bloqueaban carreteras en Nochixtlán, Oaxaca, y en consecuencia podría resultar estructuralmente responsable de algunas de las muertes de civiles, porque fueron sus elementos quienes portaban armas y dispararon ese día. Habrá que esperar unos meses a que concluyan las investigaciones.

Al interior de la Policía Federal su designación cayó como balde de agua fría. Simplemente porque no cumple el perfil básico, lo demostró al frente de la Gendarmería. Saben de su inexperiencia para dirigir y operar. Saben que sólo conoce administrativamente la institución. Nunca ganó un grado como policía. Nunca planificó un operativo de alto impacto o una investigación a gran escala con objetivos sensibles. Simplemente no es un personaje que tenga el respeto del mando entre los elementos federales y eso es indispensable en una institución agraviada, cansada y atomizada.

Y, sin embargo, a pesar de su inexperiencia, al convertirse en comisionado de la Policía Federal no sólo tiene acceso a casi 38 mil efectivos armados y parte de ellos bien entrenados, también ejercerá un presupuesto anual de alrededor de 27 mil millones de pesos. Además tiene acceso a información sensible de ciudadanos, políticos y empresarios, a través del equipo técnico que integra la Plataforma México y la División de Inteligencia.

A México le urge que la impunidad, la corrupción y la inseguridad ya no tenga los niveles de gravedad que persisten, porque eso debilita y deteriora el desarrollo social y económico del país, a tal punto que significó en 2015, de acuerdo a los especialistas —como el Instituto para la Economía y la Paz (IEP)—, el 13% del Producto Interno Bruto (PIB. Pero pareciera que al único que no le urge es al gobierno federal, porque repite el patrón: colocar en lugares estratégicos a personas que no tienen el perfil idóneo, por la falta de experiencia y preparación, prefiere en cambio hombre leales y que obedezcan.

En la siguiente etapa de este gobierno, se prevé que crezca el grado de conflictividad social y criminal en el territorio, por las condiciones económicas, por el descontento social, por los niveles de impunidad y los procesos electorales.

En ese escenario, la Policía Federal debiera ser una pieza fundamental en la pacificación y reconstrucción del tejido social, en el abatimiento de la impunidad y en garantizar la seguridad de los ciudadanos. Debiera dar resultados contundentes y transparentes, con estrategias bien diseñadas, por regiones, de forma coordinada y con visión de Estado. Pero nadie espera ese tipo de acciones del nuevo comisionado de la Policía Federal, ni al interior de la institución, ni la sociedad y las Fuerzas Armadas continuarán manteniendo la misma premisa: las policías aún son incapaces de cumplir con sus tareas y obligaciones.

El costo que México puede pagar al tolerar el manejo político de la policía, a través de nombramientos de tan bajo perfil, puede ser demasiado alto.

@Gosimai