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Jose Luis Camacho

De manera injustificada, desde la semana pasada en la Cámara de Senadores se suscitó un debate que distrajo por varias horas la atención de los senadores. Se trataba de replantear la conveniencia de la visita que el Presidente Enrique Peña Nieto haría a las instalaciones del Senado el martes 30 de septiembre, con motivo de la invitación que el representante de esa Cámara hizo al Primer Mandatario para clausurar el seminario sobre el federalismo y la unión nacional de México, y que reuniría a los representantes de los tres Poderes de la Unión y de los tres órdenes de gobierno. Quienes estaban en contra argüían que recibir al Presidente de todos los mexicanos en la casa del federalismo era demasiado honor y pleitesía, posición que a final de cuentas se impuso y provocó que el Primer Mandatario cancelará su visita debido a la falta de condiciones políticas para concretarla.

 

El mismo legislador que el 31 de agosto pasado criticó la elección del perredista Luis Miguel Barbosa Huerta como Presidente del Senado, fue el mismo que en el inmueble ubicado en la esquina de Reforma e Insurgentes realizó encendidos comentarios en la tribuna del Senado, rasgándose las vestiduras por el recibimiento que se le hará al Jefe de Estado y Jefe de Gobierno de México y criticando el despliegue que responsable y cotidianamente realiza el Estado Mayor Presidencial para salvaguardar la integridad del Presidente de México en los distintos lugares que visita en toda la República.

 

Y es que la del Estado Mayor Presidencial desde ninguna perspectiva puede ser considerada como una labor de prepotencia ni de protagonismo, como sí se puede calificar la actuación invariable de algunos legisladores, sino de una cuestión de Estado que merece toda la logística, preparación y controles necesarios. De ahí que desde este espacio me permita expresar mi agradecimiento y reconocimiento al Estado Mayor Presidencial, cuerpo integrado por mujeres y hombres que se dedica de tiempo completo no a la defensa de intereses partidistas o particulares, sino de todas y todos los mexicanos y por ello, no merece comentarios surgidos de la conveniencia política ni de la falta de conocimiento.

 

Pero así como los mexicanos fuimos testigos del más conveniente oportunismo, también lo fuimos de senadores que sacaron la casta por esa Cámara y al honrar a quienes han sido electos por la ciudadanía para desempeñar la más alta responsabilidad, se honraron ellos y a sus compañeros.

 

Tal es el caso del Senador por Querétaro, Enrique Burgos García, quien con su intervención en tribuna zanjó la discusión y dejó en claro cuál debe ser el espíritu democrático y republicano que debe privar en la casa del pacto federal en México.

 

Demostrando el porqué sus compañeros lo eligieron como Vicepresidente durante el primer año de la LXII Legislatura y ahora se desempeña como el Presidente de una de las comisiones que mayor conocimiento, capacidad y talento requieren por su trascendencia, como lo es la de Puntos Constitucionales, Enrique Burgos fue factor de unidad, concordia y visión a futuro.

 

En primer lugar, el ex Gobernador de Querétaro destacó la importancia de la pluralidad de los puntos de vista, que es la naturaleza del Senado y el motor que impulsa la democracia, los cuales se escucharon con toda atención y cuidado. Pero agregó que la conciliación y el acercamiento entre los Poderes también es lo que garantiza la indispensable unidad del Estado mexicano.

 

Es decir, no es suficiente con expresar lo que pienso y lo que quiero, sino que debo tener la altura de miras para saber que en democracia mi voz vale igual que la de los demás y que debo de convencer, por lo que mi voluntad no privará ni se impondrá sobre la de los otros, sino que debe ser lo suficientemente flexible para ser contrastada y conciliada con la mayoría. Y eso es justamente lo que hizo Burgos García.

 

“División en funciones y respeto, por supuesto que respeto, pero obviamente son sistemas que a veces valdría la pena aclarar. Que haya necesidad de buscar otras formas u otras vías constitucionales, pues respetuoso el comentario, válido, pero habría que recordar que existen dos sistemas que han prevalecido en nuestro tiempo: un sistema parlamentario de donde surge el Ejecutivo y se subordina al Parlamento, y un sistema presidencial en donde hay independencia constitucional, y que creo que nada agravia que a un evento, que no es un acto formal dentro de la Asamblea del Senado de la República, esté otro poder, a nadie agravia”, fueron las palabras claridosas de Enrique Burgos García en el pleno del Senado.

 

Sin duda, muchas de los comentarios que se expresaron en tribuna pueden considerarse como la base de una necesaria y posible reforma para el diálogo entre Poderes, como es la relativa al formato del informe presidencial, pero ello no impide que el senador Miguel Barbosa, como representante del Senado en su calidad de Presidente de la Mesa Directiva, invite a un evento al Poder Ejecutivo Federal.

 

Lamentablemente, la postura de la cerrazón y la intolerancia privó en la Cámara de Senadores, y el evento que se antojaba adecuado para demostrar la unidad y cooperación entre poderes se convirtió en un desangelado y bochornoso acto que demuestra lo divididas que están nuestras autoridades de cara al proceso electoral que está próximo a comenzar.

 

Por los Corrillos…

 

El próximo martes, el Secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade Kuribreña, comparece ante el Senado de la República… El Presidente Enrique Peña Nieto estará de visita la próxima semana por Aguascalientes, para conmemorar en compañía del Gobernador Carlos Lozano de la Torre, el centenario de la Convención de Aguascalientes.

 

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