Irene Muñoz

El Foro Internacional del Colegio de México (Colmex) llevó a cabo en 2018 de la mano de Maira Teresa Vaca-Baqueiro, doctora en medios y comunicación de la London School of Economics and Political Science y del propio Colegio, un análisis sobre Los regímenes políticos y medios de comunicación, hacia una reconsideración de la dicotomía entre los modelos autoritario y liberal.

La visión tradicional entre los académicos que se dedican al estudio de los medios, indica el documento, es que los diferentes regímenes políticos producen sistemas de medios desiguales. Mientras que las democracias los propician y mejoran de manera libre y con apertura, los regímenes autoritarios y totalitarios los someten a controles estrictos y rigurosos para con ello persuadirlos por medio de presiones a no poder ejercer la libertad de expresión que, en muchos casos como en el de México, es un derecho constitucional.

Este tipo de actuar autoritario restrictivo es el ideal para evitar la debida rendición de cuentas gubernamental, así como de la cuenta pública al denostar de forma previa y tratar de desacretidar a los periodistas para con ello lograr que las personas afines al régimen se encarguen de limitar la libertad de expresión y reducir la veracidad de la misma, sólo porque su líder lo determina. 

Lo expuesto está debidamente explicado en el texto de 1956 escrito por Siebert: Four theories of the press: the autoritarian, libertarian, social responsability and soviet communist concepts of what the press should be and do. Desde esta postura, los medios “reflejan el sistema de control social por medio del cual se ajustan las relaciones entre los individuos y las instituciones. La comprensión de estos aspectos de la sociedad es básica para cualquier entendimiento sistemático de la prensa” y se concluye que hay un mundo dividido entre el oprimido por sus gobiernos y el de las sociedades libres amparadas por las democracias liberales.

“Una población consciente y convencida del poder y de la legitimidad de sus dirigentes apoyará completamente el régimen autoritario y sus políticas o principales objetivos. Los medios de comunicación, una vez controlados, participan de modo decisivo en este proceso. “Una teoría autoritaria”, escriben Siebert y sus colegas, “es un sistema bajo el cual la prensa (los medios en general), como institución, se encuentra manipulada respecto de sus funciones y operaciones por una sociedad organizada mediante otra institución, la del gobierno” De este modo, entre otros métodos de variopinta especie, es como los regímenes autoritarios controlan, incluidos los medios, desde luego, la estructura social, la política y la económica. Bajo este modelo de relaciones entre el Estado y los medios, las élites políticas irresponsables y sin restricciones utilizan los medios de comunicación para hacerse con sus propias ambiciones en materia política. Es el poder incuestionable del Estado (o del gobierno), el que asegura su dominio sobre la comunicación pública por medio de la cuidadosa organización y propagación de información sumamente seleccionada, emitida a través de un sistema de medios manipulado cual títere” y ahora medios y redes sociales alternas creadas a modo para tratar de ejercer la presión del gobierno en curso.

Esta teoría la hemos visto implementada en Rusia, Cuba y Venezuela, donde ejercen la censura, persecución y agresiones contra periodistas que no están de acuerdo con el régimen del gobierno; y en muchos casos han tenido que pagar con cárcel o su vida el ejercicio de su trabajo en la búsqueda de reportar el debido ejercicio gubernamental y el actuar de sus titulares. En México cada vez estamos más inmersos en un régimen autoritario en el que todos los columnistas, articulistas y medios de comunicación que no comulgan el actuar del gobierno, son señalados como miembros de “las mafias del poder”. Un concepto tan propagandístico y fácil para digerir en las masas que logra el linchamiento irresponsable que la sociedad lleva a cabo sin darse cuenta están limitando su derecho a conocer lo que ocurre con su gobierno; y esto nos lleva a lo que ha ocurrido en otros países y sería el siguiente paso, empezar a encarcelar a periodistas para con ello callar con autoritarismo las voces que exigen tener un gobierno al nivel del país que tenemos. 

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