Irene Muñoz

La esposa del presidente de México, Beatriz Gutiérrez, decidió realizar una gira por Europa con el objetivo, informó su esposo, de conseguir en préstamo códices, piezas arqueológicas y objetos históricos de México para conmemorar los 200 años como nación independiente.

Su gira inició por Francia, lugar al que para viajar como mexicano común y corriente, y sin contar con un permiso de residencia en ese país, no están autorizados los ingresos, por el riesgo de exportación de contagio por la Covid-19. Lo mismo ocurre para mexicanos que quieran visitar Italia y Austria. 

Sin embargo, a diferencia del resto de los ciudadanos mexicanos comunes, esta ciudadana que no cuenta con un cargo en la administración pública, y a la que no le gusta la nombren “primera dama”, hizo de lado sus prejuicios y gracias a la comisión de su esposo, obtuvo el ingreso a esos países, amparada en una “comisión diplomática”.

Lo que no nos queda claro es cómo obtuvo ese rango de representación, ya que contamos con Embajadas y Consulados Mexicanos acreditados en esos países para tales comisiones, y ella no pertenece a ninguna rama diplomática; y aunque es cierto cuenta con un pasaporte diplomático, este fue otorgado por ser la esposa del Presidente de México para su ingreso y egreso, pero esa no es una acreditación para la realización de la agenda que se generó.   

La justificación de su presencia, creemos, es ser la Presidenta del Consejo de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, creado el 19 de noviembre de 2018. Sin embargo, en este cargo honorífico algo no le han explicado y le hicieron pasar momentos vergonzosos. 

Con esa comisión y como esposa del Presidente, entregó una serie de cartas a esos países y una a la Santa Sede, en específico al papa Francisco, en la que solicitó, entre varias cosas, se realizara un “acto de humildad y a la vez de grandeza”, que la Iglesia Católica reivindicara a Miguel Hidalgo y Costilla, así como a José María Morelos.

Estos dos grandes personajes de nuestra historia, como lo ha explicado el historiador y escritor Alejandro Rosas, no requieren de reivindicación alguna, ya que los dos se reconciliaron con la Iglesia, con la que crecieron y creían, y esto pasó después de su proceso. Estuvieron dentro de su seno y recibieron la absolución y comunión antes de morir, uno en 1811; y el otro en 1815. Incluso Miguel Hidalgo y Costilla, estuvo desde 1821 y hasta 1925 enterrado en el Altar de los Reyes de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Algo que no hubiera sido posible, si la iglesia no lo hubiera reconocido.

Respecto de las misivas, la esposa del Presidente, con base en su encomienda, solicitó distintos Códices como el Borgia y dos Vaticanos, así como el Codex Florentino y el Cospi; y en las peticiones también estuvo solicitar el Penacho de México Antiguo (conocido coloquialmente como Penacho de Moctezuma, y que a la fecha no se ha comprobado haya pertenecido a Moctezuma), mismo que los expertos han externado desde hace más de una década, es imposible moverlo, ya que es tan frágil que se desintegraría.

Respecto a los documentos, en caso de conseguirlos, en el momento en el que pisen México ya no podrán regresar a los países que los prestaron. El Artículo 36 fracción III de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos refiere que se determinan como monumentos históricos los “documentos originales manuscritos relacionados con la historia de México y los libros, folletos y otros impresos en México o en el extranjero, durante los siglos XVI al XIX que por su rareza e importancia para la historia mexicana, merezcan ser conservados en el país”. 

Esto está establecido en la ley y no ha sido mencionado en ninguna de las cartas. Queremos imaginar que por una casual omisión por parte del Presidente de México y de la señora Beatriz Gutiérrez de López Obrador, como ahora firma, pero esta omisión es grave, y se podría malinterpretar por los países incluso el actuar, en caso de prestarlos, como de mala fe.

Por supuesto, existe la posibilidad de que se cree algún instrumento legal que contravenga lo establecido por ley y permita se regresen esas piezas a los países que en su caso, los presten; pero es algo que hasta el momento se desconoce. Sin embargo, es relevante comentar que por hechos tan simples como estos, países han entrado en conflicto. 

Sería interesante también conocer cuál fue la situación jurídica de la esposa del Presidente para su representación ante los países que visitó, así como conocer por qué sus equipos no les entregaron la información correspondiente a lo que en sus misivas estaban solicitando. Queda claro que alguien no hizo bien la tarea. 

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