Irene Muñoz

Llegó el momento de rendir los informes del estado que guardan las entidades como lo establece la Constitución, y en el caso del turismo, la Ciudad de México está en deuda.

El Congreso de la CDMX recibirá el día de hoy el segundo informe de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, mismo que se llevará a cabo de forma virtual. Pero en turismo hay muchos temas que se han quedado en el tintero, así como la limitación de la reactivación económica del mismo.

La caída del turismo y el declive del posicionamiento de la Ciudad de México ante el mundo por medio de su marca turística, se podría justificar por la crisis global de la industria ante la Covid-19 pero no es así. El descenso vertiginoso del sector ha sido constante, la industria ha sido vejada por el mal actuar y la falta de seriedad e institucionalidad de sus titulares tanto en la Secretaría de Turismo local como en el Fondo Mixto de Promoción Turística. Pasó de la 19 del mundo al lugar 50 y se quedó ahí ya que, gracias a la pandemia, no hicieron el estudio de marcas destino este año.

Este sector, uno de los más generosos por la generación de empleos y aportación al Producto Interno Bruto, fue lastimado en el último año al dejar de reconocer a las Cámaras y Asociaciones en el órgano colegiado para la toma de decisiones para el destino del impuesto al hospedaje; redujeron su figura al dejarlos en estado de indefensión al contar con votaciones 6 de gobierno y 4 de iniciativa privada. Hecho que violenta, incluso, las leyes de establecimiento y operación de Fideicomisos públicos.

En su afán por abrir sin aún controlar la pandemia, les impusieron a los establecimientos que fueron cerrados por meses y sin apoyos económicos la obligatoriedad de implementar pruebas de detección de Sars-CoV-2 al 5% de su personal. Trasladando la obligación del gobierno al derecho humano de la salud hacia los empresarios. 

Redujeron el horario de operación y capacidad, y enviaron a sus verificadores a los establecimientos para la “cacería de brujas”. Presumieron un programa de reactivación del sector ante la Covid-19 sin programa, sin apoyos, sin incentivos, sin rumbo. Presentaron como un logro la obtención del sello Safe.

Travels otorgado por el World Travel& Tourism Council, otorgado a destinos que han adoptado los protocolos necesarios para proteger la salud de los viajeros.

La obtención del sello claro que es relevante, pero el letargo y la falta de actuar en el caso de la Ciudad de México fue evidente. El sello se obtuvo cuatro meses después que el primer destino turístico de México, que fue Los Cabos, lo recibió. Y aventaron confeti para celebrar que fueron el destino número 20 del país en recibirlo. Desafortunadamente así de ineficaz es la gestión turística de la ciudad.

A causa de la pandemia se recortó este año el recurso para la promoción turística para trasladarlo al apoyo de atención al virus. 

Sólo que esto se hizo sin el marco legal que lo permitiera, ya que Claudia Sheinbaum obtuvo el permiso que la ley establece por parte del Congreso local para mover partidas etiquetadas, una semana y media después de que el dinero fue movido. Con esto se violentaron las leyes aplicables con una impunidad que alarma. Esperemos qué es lo que en este año se informa, pero no puede ser distintos los datos a la realidad que se ha vivido. 

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