Irene Muñoz

Como en todos los cierres y arranques de año, la Secretaría de Turismo federal y su titular, Miguel Torruco, dieron a conocer en Twitter las cifras referentes a los ingresos generados por el consumo en los viajeros de enero a octubre de 2019. En la mayoría se aprecia un crecimiento en el gasto promedio de los viajeros, que va desde el 10 y hasta el 21.4%. Esto, por supuesto, lo celebramos, pero lo que no cuadra son los atípicos ajustes para incrementar las mediciones que el Inegi realizó, y que se reflejaron en las cifras que se divulgaron en diciembre.

En agosto de 2018, de forma inesperada y sin explicación metodológica, el Inegi incrementó varios de los valores de consumo de este sector en dólares. Por ejemplo, el gasto promedio total de viajeros internacionales tuvo un incremento del 25.5% en su consumo, al modificarlo de 206.2 a 258.8 dólares. 

En otro caso, los turistas que llegaron por vía aérea pasaron en su consumo promedio de 904.3 a mil 32 dólares, una cifra que fue completamente extraña, ya que el máximo histórico de este indicador había sido de 997.8 dólares en 2015, cuando la mayoría de los países de donde provenían nuestros viajantes, no estaban en las crisis económicas que enfrentan desde mediados de 2018.

Sin duda estas cifras se generaron por un cambio en su metodología, pero con la crisis económica global, es difícil explicar cómo sucedió. El Inegi cambió la metodología sin informar a la Secretaría de Turismo, pese a que le fue solicitada una explicación en agosto de aquel año.

Lo que sí es entendible, es que a pesar de la caída de turistas del 7.3% en 2018, el consumo no haya bajado sino se haya incrementado en un 25.5%. Es ahí en donde debemos tener cuidado, ya que lo mismo ocurre con las cifras del 2019. Déjeme explicarlo.

De enero a octubre de 2019 se reportó que se obtuvo un incremento de 10.4% en las divisas, al generar 20 mil 184 millones de dólares respecto al mismo periodo inmediato anterior, pero la cifra, como puede observar, no se puede comparar, porque la medición no fue igual. Mediciones con diferentes metodologías, perdón por la redundancia, no son comparables.

Veámoslo de otra manera. Si por ejemplo, en un juego de números, a esa cifra le pusiéramos el valor original del Inegi con el que midió de enero al mes de agosto de 2018, y no con la que se modificó de septiembre a diciembre, el monto no sería superior a 20 millones de dólares, sino de 15 millones 37 mil dólares. Cifra menor, incluso, que lo que se obtuvo de enero a agosto de 2018, que fue de 15 millones 379 mil 6 dólares, y todavía más inferior a los 18 millones reportados en el informe del Inegi.

Ni el secretario de Turismo, ni la Secretaría, son responsables de estas cifras ni de estas mediciones, por supuesto. Pero sí deben ser responsables de solicitar una seria y profunda revisión de sus indicadores con el Inegi para que tengan la certeza de los valores de medición, y los mexicanos, así como la industria, sepamos bien a bien el estado en la que nos encontramos, para tomar decisiones acertadas que permitan que el turismo crezca para México. 

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