Irene Muñoz

“El peor de todos los despotismos, es el gobierno militar”

Robespierre

La militarización del turismo ha sido consolidada. Se publicó el 18 de mayo en el Diario Oficial de la Federación, la oficialización por parte de la Secretaría de Hacienda y notificación a la Secretaría de la Defensa Nacional, de la autorización para la constitución de la Empresa de Participación Estatal Mayoritaria “Aerolínea del Estado Mexicano S.A. de C.V”.

Con el argumento de que a partir de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública, que fue publicada el 16 de mayo de 2019 por el actual gobierno de México, en la que se establecen como objetivos el garantizar a la población empleos, educación, salud y bienestar, por medio de la creación de fuentes de trabajo, inversión en infraestructura y en programas de desarrollo y bienestar sectoriales, regionales y coyunturales, se suma la constitución de esta empresa para mejorar la cobertura de los servicios aéreos e impulsar la conectividad en el mercado, dice la publicación.

Con esta paraestatal podrán explotar el transporte de pasajeros regular y no regular, carga y correo aéreo, por cuenta propia o por terceros públicos o privados agrupada al sector y coordinados por la Secretaría de la Defensa Nacional. 

Su constitución fue aprobada por los Consejos Directivos del Banco Nacional del Ejército y Fuerza Aérea y Armada, Sociedad Nacional de Crédito y la Institución de Banca de Desarrollo, en la que la Secretaría de la Defensa Nacional será propietaria del 99 %, al invertir 990 mil pesos, y el Banco Nacional de Ejército, Fuerza Aérea y Armada será dueña del 1 % con una inversión de 10 mil pesos.

Muchos países de la región han fracasado con estas fórmulas y la creación y operación de sus propias aerolíneas, como ha sido el caso de Argentina, con Aerolíneas Argentinas; Bolivia, con Boliviana de Aviación; Venezuela, con Conviasa; y Cuba, con Cubana de Aviación. 

Si a este factor le sumamos la militarización que se está haciendo en México, es un desastre. De entrada, los militares no tienen una diferenciación de trato hacia turistas. La seguridad de los pasajeros también se pone en riesgo, pues el personal militar se limita a recibir y acatar órdenes.

Imagine que por una ocurrencia de un mando superior se dé una orden errónea, como puede ser un despegue o aterrizaje, así como una modificación de ruta, esta será cumplida sin importar las consecuencias por el mando inferior, pues son sus normas reglamentarias.

La necedad del Presidente de México por generar acciones que van directo al fracaso es constante, así lo hizo con el aeropuerto de Texcoco, lo refrendó con el Tren Maya, lo ha hecho con las refinerías, y ahora tenemos a esta aerolínea que, de inicio, no tiene buen augurio y por la historia de este tipo de aerolíneas será una más en la lista de sus errores en la toma de decisiones, que simplemente costará al país y a la ciudadanía, y que en lugar de incentivar al turismo, se crea una competencia desleal, ocurrente y arbitraria del mismo. La militarización del turismo no es una buena idea y la historia será testigo de ello. 

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