Irene Muñoz

La base fundamental para generar certeza y confianza por parte de cualquier empresario, líder o político, es que “La comunicación y el comportamiento van de la mano. La manera como actúas, se impone sobre lo que dices”, establece uno de los mayores expertos en comunicación y relaciones públicas, Harold Burson. 

Bajo esta premisa, que la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum haya dado positivo a la prueba de Covid-19, que informara se hacía la prueba cada 15 días y que hasta ahora sea asintomática, es un claro reflejo de que su actuar está lejos del deber ser, con base en la responsabilidad que corresponde al cargo público que ostenta. 

Como Jefa de Gobierno de la ciudad más importante del país, inmersa en este momento en un semáforo muy forzado de color naranja, y con una ocupación según el reporte nacional del martes pasado del 50% de camas en hospitales, y de ellas el 45% con respirador; en un país que ese día confirmó la cifra de 901,268 casos positivos y 89,814 defunciones por esa enfermedad, es sencillamente terrible por los mensajes cruzados.

El uso del cubrebocas, lavarse las manos y cumplir con el distanciamiento social se ha comprobado permite protegerte de contraer Sars-Cov2, y se supone es el mensaje gubernamental; pero, si te quitas el cubrebocas o lo bajas para cubrir sólo la boca y no la nariz en las reuniones de trabajo o con gente de confianza, saludas a las personas de mano o chocando puños, te sitúas cerca de la gente, entre muchas otras acciones, estás eliminando esa barrera que te protegía y te conviertes en un claro objetivo de ataque del virus; y eso es lo que ha ocurrido con estos gobernantes que en público dicen una cosa, pero en privado se ha comprobado, hacen lo opuesto.

Los mensajes cruzados gubernamentales de la Jefatura de Gobierno son su especialidad, y sacan a la luz la ineficiencia o inexistencia de personas expertas en prevención, contención y manejo de crisis así como de buen gobierno. Esto, los ha llevado a tomar decisiones erráticas que ocasionan de forma irresponsable, acciones que generan aglomeraciones y contagio, algo que como gobierno deberían evitar.

El primer gran ejemplo fue el Vive Latino, festival de música que a pesar de todas las recomendaciones se empeñaron en llevar a cabo el 14 y 15 de marzo, y al que asistieron 41 mil personas. Semanas después se dieron a conocer los contagios generados en ese evento tanto de asistentes, como del personal de Seguridad Ciudadana, por cierto un policía falleció.

Hoy, mientras se vive la segunda ola, aunque no estamos claros si es la segunda o continúa la primera porque nunca lograron controlarla, la Jefa de Gobierno autorizó se llevara a cabo una de las exposiciones más famosas de arte urbano que existe en la ciudad Mexicráneos, que expone en Avenida de la Reforma y estaría del 14 de octubre al 10 de noviembre, evento que el año pasado generó la asistencia de casi 4 millones de personas.

Este evento tan atractivo, que debo decir es uno de mis favoritos, hace que en una temporada común las personas toquen los cráneos monumentales para las fotos. Para evitarlo en esta edición, precisamente por la transmisión del virus, se puso a una persona por cráneo “para que no hubieran aglomeraciones”. El resultado fue muy claro y todos lo vimos cuando pasábamos por Reforma, no sólo la gente se congregó de forma multitudinaria, sino que tocaban los cráneos en todo momento, y para tomarse fotografías con ellos, se retiraban el cubrebocas, los que lo traían porque muchos de ellos ni siquiera lo portaban.

Otro ejemplo de falta de atención del gobierno fue celebración a San Judas Tadeo en el Templo de San Hipólito que se llevó a cabo el 28 de octubre. Para prevenir, determinó el gobierno estaría cerrado el templo. Hasta ahí todo estaba como debía, pero la gente asistió y se concentró fuera de la iglesia, ante eso el gobierno abrió las puertas del templo para que los fieles pasaran.

Esto ocurrió, una vez más, por no contar con personal experto que desarrolle posibles escenarios, y debían generar un operativo para que los fieles no llegaran a la iglesia en lugar de salir con su digo, pero me desdigo.

Los ojos internacionales ven con atención lo que pasa en México, y el actuar de la Jefatura de Gobierno es un muy claro ejemplo al mundo, de lo que no se debe de hacer.

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