Irene Muñoz

En 2001, la entonces secretaria de turismo, Bertha Leticia Navarro Ochoa, diversificó la oferta turística mexicana. Decidió invertir en infraestructura y promoción, y fue así como nacieron los Pueblos Mágicos.

Con esta iniciativa y presupuesto del gobierno federal, junto con el de los estados, se logró resaltar a las pequeñas ciudades, que por sus costumbres, artesanía, y folclor, debían tener una promoción turística específica. Huasca de Ocampo fue el primero en recibir el programa, y en octubre de 2018 se declararon los últimos 10 que fueron beneficiados. En cuanto inició la actual administración, todo se vino abajo.

Una de las primeras cosas que hizo el secretario de turismo, Miguel Torruco Marqués, fue aniquilar al programa de Pueblos Mágicos que desde 2019 ya no forma parte del Proyecto de Presupuesto de Egresos de esa dependencia. 

Con esto, igual que con todo el sector turístico, el secretario Torruco ha utilizado lo creado, que se sostiene con alfileres por la iniciativa privada y gobiernos locales, para promoción personal. Así lo hizo el 11 de marzo cuando anunció la celebración del II Tianguis de Pueblos Mágicos, que se llevará a cabo del 26 al 29 de septiembre en San Luis Potosí, como si apoyara realmente la iniciativa.

Hace unos días, los Pueblos Mágicos regresaron a la boca de todos, pero por la peor razón. Alguien, en medio de su ociosidad y sin entender la crisis turística que se vive por la pandemia de Covid-19, se puso creativo. Decidió amenazar e intimidar al Presidente de la Asociación Nacional de Comités Ciudadanos de Pueblos Mágicos, por plagio.

Este plagio, señala el director de lo Contencioso de la Secretaría de Turismo, Alejandro García Villapando en su oficio DGAJ/DCT/107/2020, es por utilizar la marca que tienen registrada ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial en su comunicación impresa y digital. Le advierten al Presidente de la Asociación que con su uso “violenta los derechos de la Secretaría de Turismo sobre sus registros marcarios de Pueblos Mágicos, le aseguran tienen derechos legales para proceder en su contra, y le solicitan conteste por escrito un compromiso para “no incurrir nuevamente en las conductas ilegales mencionadas”.

Esta actitud es un claro reflejo de lo que ocurre en esa oficina, que es que no ocurre nada. Sencillamente no saben de qué se trata, no conocen de la materia, y es por ello que les es tan difícil sostenerla; ya no digamos hacerla crecer, pues desde que llegaron ha sido disminuida.

Las marcas diseñadas para destinos y ciudades, están creadas para la promoción turística de los lugares. Su función es lograr un buen posicionamiento, recordación y tener identidad propia que les permita tener un diferenciador entre otros destinos.

Cuando un tercero quiere usar estas marcas sin fines de lucro como es este caso, lo que se hace es firmar un convenio de colaboración. Con ello se les permite el uso de la marca y es una acción que suma a la promoción. Genera un beneficio directo al destino. 

Pero, sencillamente, al no entender al sector turístico y creer que una marca destino es como una marca de refrescos, hacen que uno entienda por qué no entienden nada. No cuentan con la preparación para estar en ese lugar.

Regresemos al tema original, el plagio. Sería correcto que cumplieran con las leyes que en el oficio mencionado citan, ya que no lo hacen. Esa institución, usó en 2019 la marca registrada y diseño del periódico Tianguis Turístico, autorizaron a una exempleada de los dueños de los derechos, para reproducirlo y distribuirlo durante los días del tianguis en Acapulco. Eso, señores, es plagio y como ellos señalan “violentan” los derechos de propietarios de la marca que, a diferencia del anterior, es comercial. Un daño hecho por la propia dependencia federal.

Ya que están ocurrentes y leguleyos, deberían preocuparse por cumplir con lo establecido en su Reglamento Interno, ya que de seguir sin hacer nada por el sector turístico de México ni cumplir como servidores públicos con las obligaciones que tienen establecidas, son sujeto de procedimientos legales en su contra.  

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