Irene Muñoz

La cadena de actos ocurridos contra el turismo desde hace varias semanas; o mejor dicho desde hace un año con ocho meses, a uno de los sectores más generosos, productivos, generadores de empleo; y que contribuía con casi el 9% del Producto Interno Bruto del país refleja un vandalismo institucional cubierto de “yo no fui”.

Con un acto de fe enmascarado de una “lucha contra la corrupción”, se determinó eliminar al Consejo de Promoción Turística del país. No se generó una instancia que cumpliera con las funciones. Con ello, le arrancaron a México la posibilidad de una continuidad en el crecimiento y liderazgo turístico. Algo que, desde ese día y hasta hoy, lamentamos los que estamos en el sector. Esa fue la primera muestra de devastación.

La reducción y minimización de la Secretaría de Turismo, tanto en presupuesto como en plantilla laboral, cubierta con la capa de “gobierno de austeridad”; fue un segundo y claro golpe. El sector no le interesa al gobierno, desconocían su relevancia; y el titular de la dependencia, que se supone está para protegerla y fortalecerla, estaba orgulloso por contribuir en gastar menos. 

Nadie inmerso en el sector en México ni en el extranjero, entendía qué hacían en nuestro país. Errores de distintas escalas van y vienen. Iniciaron con el famoso stand de México en ITB Berlín, pasaron por los oficios amenazantes contra los Pueblos Mágicos; así como llegó creíamos, como una estocada final, la pandemia por Covid-19. Que equivocados estábamos al creer que lo habíamos pasado y visto todo.

La Secretaría de Turismo, fue tomada por personas que no ven por la industria y sí por la destrucción de ella. Entregaron las redes y el portal de VisitMexico a una empresa privada, que seguramente sabrá de muchas cosas, pero no tiene idea de lo que es responsabilizarse, proteger, y administrar un bien público. Incapaces tuvieron en sus manos a un portal con la capacidad de este; y ocurrentes, contrataron a un tercero, con la que no existe Convenio, para cambiar al portal de plataforma; y bajar el nivel en todos los contenidos, artes, desarrollo; y por supuesto traducciones. Grafiteando y rompiendo así, lo poco que quedaba para la promoción del país.

Los mensajes de falta de pago a la página, sacaron a la luz la irresponsabilidad e ineficiencia.  Declararon y nos enviaron mensajes por whattsapp sus voceros, en los que afirmaban “hackearon la página”. El secretario se prestó al juego en lugar de realizar actos de autoridad, como rescindir el convenio y demandar civil y penalmente a la empresa Braintivity; como su responsabilidad lo establece. Se cobijó en la denuncia entre empresas privadas; pero la presión pública, tuvo que salir del letargo e Inició, 17 días después, una denuncia en la Fiscalía “contra quien resulte responsable”. 

Sin entender lo grave del tema, iniciaron oficios de movimientos del portal, que no es lo mismo a exigir su reinstalación en las plataformas, y con los desarrollos que tenía. No revisaron los contenidos y sumaron así al famoso Google translator, como otro aliado más al mazo de la aniquilación.

En la secretaría acusan a todos de haber lanzado la piedra que rompió el vidrio, pero ellos son los responsables. Aunque hayan entregado en un convenio extraño la plataforma, tenían la obligación de vigilar y proteger nuestro patrimonio. Para eso tienen tan alto cargo, y les pagamos con nuestros impuestos.

40 millones de pesos para el desarrollo y 4 millones anuales, sin fianzas, sanciones, restricciones ni vigilancia; fue por lo que el secretario Miguel Torruco y su equipo legal, entregaron a incompetentes, un patrimonio que parece irrecuperable; por el vandalismo que nació, en la propia Secretaría de Turismo. 

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