Irene Muñoz

Aunque en público el gobierno habla de la necesidad prioritaria para la recuperación del sector turístico, sus empleos, y por consecuencia, la aportación que hace al Producto Interno Bruto; el desaliento llegó el martes pasado al darse a conocer el Paquete Económico para el Ejercicio Fiscal 2021. Para el turismo, no hay nada.

Muchas personas, cuando se dio a conocer su contenido, vieron con gran optimismo que en la propuesta se establecía un incremento del 667% al presupuesto de la Secretaría de Turismo. Esto podría significar entonces, que por fin existe congruencia entre el dicho y el hecho; que gracias a la pandemia, se habían dado cuenta de la gran relevancia que tiene el sector para el país, así como su promoción nacional e internacional. Sin embargo, al revisar el contenido, nos encontramos con que un tren nos pasó por encima. 

El Tren Maya, uno de los proyectos de infraestructura icónico del presidente de la República, que por cierto ni los ambientalistas, ni el sector turístico, ni los Defensores del Territorio Maya Múuch Xíinbal, integrado por 25 comunidades mayas, ni el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, están de acuerdo con su construcción; recibió un incremento en su presupuesto de 1,351% para el 2021, respecto a lo que recibió en 2020, que equivalen a 36 mil 288 millones de pesos para su construcción.

Para que usted tenga una idea de lo que esto representa, le comento que el presupuesto de toda la Secretaría de Turismo es de 38 mil 613.4 millones de pesos, esto quiere decir que el turismo, sus empresas y la promoción turística de México, se quedan exactamente como estaban, sin recursos y sin posibilidades de recuperación.

Esto es muy grave sobre todo cuando estamos inmersos en una crisis profunda generada por la falta de atención al sector en los últimos dos años, así como por la llegada global de la Covid-19. Ante los supuestos mensajes de apoyo al sector, se esperaba un empujón con apoyos que permitieran la recuperación del sector, la reinstalación de los empleos perdidos y por supuesto incentivos para el regreso de los viajantes.

El presupuesto es un traslado del mensaje político del Presidente, a las finanzas públicas del país. Se ponderan los programas sociales y las grandes obras de infraestructura; sin embargo, dejan de lado la necesaria recuperación económica para el país, así como para el sector, desconociendo que sin ella es casi imposible llegar a su soñado 4.6% de crecimiento para el 2021.

Necesitamos en México una forma de gobierno basada en la interrelación equilibrada del Estado, la sociedad y los mercados para lograr un desarrollo económico y social estable; y no un tren sin rumbo que nos está llevando a un descarrilamiento anunciado. 

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