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Redacción ejecentral

Los miembros de la junta de gobierno del Banco de México (Banxico) señalaron que algunos riesgos para la inflación ya se materializaron, en particular, mencionó que se ha observado una mayor depreciación del tipo de cambio, así como presiones sobre los precios de las gasolinas y del gas L.P. asociadas a incrementos en sus referencias internacionales.

Algunos miembros detallaron que incluso la inflación podría no alcanzar la meta de 3.0% durante 2019. 

Así lo revela la minuta de la reunión de la junta de Banxico, con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 21 de junio de 2018, en la cual decidió por unanimidad incrementar en 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 7.75 por ciento.

Banxico señaló que la mayoría de los integrantes de la junta de gobierno destacó la necesidad de mantener una política monetaria prudente y todos coincidieron en que, ante un entorno más adverso, es indispensable una respuesta de política monetaria para evitar un desanclaje de las expectativas de inflación, evitar efectos de segundo orden, y procurar la convergencia de ésta a su meta.

De acuerdo con el documento, todos los miembros de la junta del banco central coincidieron en que la inflación general anual continuó disminuyendo, al pasar de 4.55% en abril a 4.51% en mayo.

No obstante, algunos señalaron que en el mes de mayo la inflación general moderó el ritmo con el que venía cayendo desde enero pasado.

La mayoría de los miembros mencionó que, entre abril y mayo de 2018, las expectativas de inflación general provenientes de encuestas, se mantuvieron relativamente estables en todos sus plazos, anotó.

Con respecto a las expectativas de mediano y largo plazos, la mayoría mencionó que se mantienen estables y que se ubican en un nivel de 3.5 por ciento.

La perspectiva de una negociación prolongada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) podría implicar un nivel de tipo de cambio por encima de lo previsto para el resto del año, recalcó uno de los miembros.

La mayoría mencionó el efecto que también podrían tener los aranceles impuestos a algunos productos e insumos importados de Estados Unidos, si bien el impacto sobre la inflación de estos aranceles se estimó que sería acotado y de corta duración.

No obstante, uno consideró que el impacto podría ser mayor conforme se vaya ampliando la lista de productos sujetos a dichas medidas arancelarias.

Sin embargo, precisaron, en caso de que persistan las presiones sobre la inflación, se afectaría el ritmo de disminución de la inflación, y destacaron que se ha acrecentado el riesgo de que la inflación presente un ritmo más lento de convergencia a su objetivo que el previsto anteriormente.

Algunos miembros detallaron que incluso la inflación podría no alcanzar la meta de 3.0% durante 2019, según la minuta sobre la decisión de política monetaria del 21 de junio pasado.

La mayoría coincidió en que el balance de riesgos respecto a la trayectoria esperada para la inflación se deterioró desde la última decisión de política monetaria y mantiene un sesgo al alza en un entorno de marcada incertidumbre.

Entre los principales riesgos al alza destacó la posibilidad de que la cotización de la moneda nacional continúe presionada en respuesta tanto al entorno de mayores tasas de interés externas y a la fortaleza del dólar, así como a la incertidumbre asociada a la renegociación del TLCAN y al proceso electoral del presente año.

Todos consideraron que es indispensable que la junta de gobierno continúe dando seguimiento a la evolución de la inflación y sus determinantes, para que, en su caso, pueda tomar las medidas de política monetaria pertinentes de forma oportuna y firme que permitan la consecución de sus objetivos.

Así, la junta de gobierno del Banco de México decidió por unanimidad incrementar en 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 7.75 por ciento.

Hacia adelante, la Junta anunció que mantendrá una postura monetaria prudente y continuará dando un seguimiento especial al traspaso potencial de las variaciones del tipo de cambio a los precios, a la posición monetaria relativa entre México y Estados Unidos y a la evolución de las condiciones de holgura en la economía.

Ante la presencia y posible persistencia de factores que, por su naturaleza, impliquen un riesgo para la inflación y sus expectativas, la política monetaria se ajustará de manera oportuna y firme para lograr la convergencia de esta a su objetivo de 3.0% y fortalecer el anclaje de las expectativas de inflación de mediano y largo plazos para que estas alcancen dicha meta.

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