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Jose Luis Camacho

 

 

Con gallardía y honor, elementos del Ejército y de la Marina-Armada de México participaron en el desfile con el que, año con año, la República Francesa, en su V época, conmemora el inicio del movimiento que la dotó del movimiento ideológico con el que sirvió de faro de luz para todos los países del mundo en sus luchas emancipadoras, de respeto a los derechos elementales y de organización política.

 

Fueron 56 elementos que demostraron el entrenamiento y la disciplina que caracteriza a las Fuerzas Armadas de México y que en un suelo extranjero hicieron gala del coraje y arrojo que implica portar nuestro lábaro patrio.
 

 

Como testigo de honor estuvo el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, a quien se percibía orgulloso de ver cómo mujeres y hombres militares mexicanos recorrían Campos Elíseos para dar paso al desfile terrestre de la fiesta nacional francesa.

 

No se trata de un hecho menor, pues las Fuerzas Armadas son la institución que ha demostrado tener una gran capacidad de evolución y actualización a los nuevos y graves retos que enfrenta el Estado mexicano, respondiendo a todos ellos con capacidad y entrega.

 

La invitación que Francia hizo a México, a través de su presidente François Hollande, obedece al esfuerzo realizado por el Jefe de Estado mexicano desde el 1 de diciembre de 2012, a fin de restablecer relaciones y dejar atrás viejos desencuentros.

 

Con esta visita de Estado, el Presidente Enrique Peña Nieto ha logrado estrechar la relación con un país que será clave en la renegociación que nuestro país está planteando del acuerdo global con la Unión Europea, intensión que ya ha logrado explicar de manera personal a Alemania y España, demostrando con ello que no son fines personales sino de Estado los que el Primer Mandatario mexicano fue a defender a Europa.

 

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