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Luis M Cruz

Así, sin más, la acción de un grupo criminal pasó a ser responsabilidad del Estado mexicano. No deja de ser irónico que unas izquierdas agraviadas le imputen lo que otras izquierdas criminales propiciaron.

1- Iguala y el Acuerdo Nacional por la Seguridad y el Estado de Derecho 

El trágico Caso Iguala sin duda ha puesto a prueba a la las instituciones mexicanas. Tras la toma de un municipio importante de la Montaña de Guerrero como es Iguala por una organización criminal al amparo de las izquierdas, primero del PRD, PT y Movimiento Ciudadano como ahora de Morena, el nuevo partido del señor López, se instauró en éste y otros municipios aledaños un verdadero señorío de horca y cuchillo.

De alguna forma, la indignación e intensa presión de la sociedad, los familiares de desaparecidos y diversas organizaciones civiles y sociales nacionales e internacionales trasladó la responsabilidad de los criminales infiltrados en gobiernos municipales de izquierda al ámbito del Estado mexicano, dado que las órdenes para detener a los 43 normalistas desaparecidos fueron dadas por la autoridad municipal y ejecutadas por la policía local a su cargo, lo que en términos de estricta definición constituye una violación a los Derechos Humanos y tipifica el delito de desaparición forzada, tal como Human Rights Watch y la Corte Interamericana de Derechos Humanos lo han advertido.

Así, sin más, la acción de un grupo criminal pasó a ser responsabilidad del Estado mexicano. No deja de ser irónico ahora que unas izquierdas agraviadas imputen al Estado lo que otras izquierdas criminales provocaron. Sin embargo, lo acontecido en el territorio guerrerense, que constituye una falla de la seguridad pública, es más una alerta de lo que no debe ser que una falla de Estado, porque ha sido precisamente el Estado federal mexicano el que ha capturado a los criminales, develado el horror que se vivía en Iguala, propiciado la reorganización del gobierno de la entidad y profundizado la búsqueda de los desaparecidos, que al no ser localizados sus restos entre los numerosos otros que han sido encontrados en las fosas clandestinas, habian dado pie a la esperanza de encontrarlos en algún lugar con vida.

Al menos es lo que podría desprenderse de las indagatorias coordinadas por las autoridades federales, así es como lo refiere el gobernador sustituto, Rogelio Ortega Martínez, quien decia contar con testimonios que les ubicarían en Teloloapan o Cuetzala, a donde habrían escapado los normalistas quienes se dividieron en dos grupos hacia la sierra tras haber quizá escapado de sus captores. Los delincuentes, por su parte, en las declaraciones ministeriales han dicho que no los mataron, hablan de haber dispuesto de 17 infiltrados de otro cártel criminal adversario, el de “los Rojos” morelenses, lo que también ha trascendió en una narcomanta dejada en las afueras de Chilpancingo, que expresamente señalaba que los normalistas podrían estar vivos.

Más allá de esta esperanza, la PGR informo haber encontrado restos, cenizas y algunos huesos en fosas clandestinas de Cocula, empanadas en bolsas de plástico cómo de alguna manera había denunciado el padre Solalinde hace un par de semanas. Esta versión aun debe ser confirmada por los expertos forenses, que de resultar cierta, amerita el máximo castigo para los perpetradores, por fortuna todos presos ya en este caso. Más allá del dolor que los criminales provocaron, no debe haber, no habrá impunidad.

2- Remediación y No repetición 

Definitivamente, casos como el de Iguala nunca más deben suceder. En ello abona la convocatoria iniciada por los tres principales partidos y asumida por el presidente Enrique Peña Nieto, para impulsar un Acuerdo Nacional por la Seguridad y el Estado de Derecho, que además de reformar prácticas e instituciones, blinde el proceso electoral venidero, a través del cual pudieran colarse otra vez los criminales hacia puestos de elección popular.

Pero la responsabilidad esencial por lo acontecido es, les guste o no, del PRD y las corrientes de izquierda que impulsaron a los candidatos criminales y luego propiciaron un narcogobierno en Iguala, contando con la complicidad protectora del gobierno del Estado, fuera por comisión u omisión, dada la tolerancia con la que el entonces gobernador Angel Aguirre Rivero les dejaba operar. De poco sirven los deslindes de las tribus perredistas y el señor Lopez Obrador, pues tanto el criminal Abarca como Lázaro Mazón, delfín de Morena en el estado de Guerrero, están plenamente identificados con los liderazgos de las izquierdas.

Ciertamente, no sería una mala idea que los candidatos a puestos de elección popular fueran sometidos a exámenes de control de confianza y anticorrupción, antes, durante y después del ejercicio de cargos públicos. Sólo así sería posible blindar la competencia política y los vaivenes de la alternancia en el poder, vulnerables ante el dinero sucio y el poder corruptor de las organizaciones criminales.

Con la captura de la pareja criminal de Iguala así como de los policías y sicarios que actuaban en este municipio y los circundantes, queda claro que no habrá impunidad. La necesaria aparición de los 43 normalistas desaparecidos, con vida o como sea, pondrá la marca sobre la que el Estado mexicano habrá de superar la prueba a que ha sido sometido.

3- Obama, “lame duck” 

Tras las elecciones intermedias norteamericanas realizadas el pasado martes 4 de noviembre, el ciclo reformador que intentara enarbolar el presidente Barack Obama estaría llegando a su fin. Su partido, el Demócrata, perdió las elecciones, con lo que el opositor Partido Republicano tendrá la mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado, controlando con ello el devenir de la política norteamericana por los próximos dos años. En términos llanos, significa lo que en Washington llaman un “lame duck”, es decir, un “pato cojo”, para definir el momento en que un político deja de tener poder efectivo en las decisiones fundamentales.

La derrota de los demócratas tiene el efecto inmediato de transferir la agenda política al Congreso. No obstante, el presidente Obama aún tiene un recurso para incidir en política en sus manos, si bien no tendrá ya capacidad de influir en las decisiones y nominaciones demócratas para los comicios presidenciales dentro de dos años. Entretanto, para evitar que los republicanos le impongan la agenda, el presidente Obama deberá amagar o utilizar el veto para detener el muy previsible cambio de terreno.

Las iniciativas en las que titubeó, como la reforma migratoria, el incremento de impuestos a las empresas, el rehuse a recortes del gasto social y aún su iniciativa estelar, el “ObamaCare” como se le llamó al programa de gastos médicos para los estratos de menores ingresos, estarán en la mira de los cambios republicanos. En lo que se refiere a la política exterior, el rubro más sensible en la gestión presidencial norteamericana –que en realidad tiene muy poco poder al interior del país, no así en lo que sucede más allá de las fronteras—podría ser el refugio de una presidencia acotada por el Congreso por lo menos en los próximos dos años, cuando las estrellas republicanas como Mitchel McConnell, el propio Rick Perry o Jeff Bush empiecen a brillar.

Para nuestro país, en lo inmediato, pocas cosas habrán de cambiar. El presidente Obama no ha sido un mandatario especialmente pródigo con los temas que nos importan, como es la política migratoria, dado que la legislación que nos debiera importar para lograr un trato justo o una movilidad laboral, simplemente fue postergada en aras, siempre, de no lastimar las posibilidades electorales demócratas. En la política antinarcóticos, si bien fue posible pasar de la “guerra” al narcotráfico al control de la violencia, no fue posible detener el crecimiento del mercado de consumo norteamericano, donde cada vez más estados, incluida la capital, Washington D.C., han legalizado el uso de la mariguana con fines recreativos, lo que se traduce en el incremento de la demanda de enervantes. Tampoco ha prosperado el control de la venta de armas de todo tipo que son adquiridos en las armerías norteamericanas, sobre todo en la frontera de Texas y Arizona, que es donde se arman los ejércitos de sicarios al servicio del narcotráfico. Y en lo que se refiere al lavado de dinero, si bien se han dado casos de penas y castigos a instituciones bancarias con prácticas laxas, prácticamente no existe restricción para el manejo de los cuantiosos recursos que derivan de las prácticas criminales, que realizan negocios con fachadas corporativas o industriales.

Lo que sí parece evidente es que políticas agresivas como las que ha adoptado el gobernador Rick Perry en Texas, para sellar la frontera y utilizar la Guardia Nacional para perseguir y detener a migrantes, podrían ser la práctica común. En lo que se refiere a las percepciones sobre lo que acontece en nuestro país, la visión de los halcones en Washington podría hacerse más evidente, quienes desconfían de la capacidad institucional mexicana para resistir los embates del crimen organizado y del terrorismo, dado que son los Estados Unidos quienes libran en el mundo una guerra contra otras culturas, como es el Islam radicalizado, tanto en Siria, Irak y Afganistán y en otras regiones esencialmente islámicas.

Desde la perspectiva mexicana, tendremos que contemporizar con un Presidente débil en lo interior, con necesidad de apoyo y éxitos en la política internacional, así como ir observando el devenir político hacia el relevo presidencial en Estados Unidos dentro de dos años, que muy probablemente será republicano.

4- Tendencia a la baja del precio del petróleo 

Hace apenas un año, pocos en el mundo querían creer que la era de los precios altos del petróleo tocaba a su fin –aún ahora persiste cierto escepticismo para los creyentes en el poder petrolero–. Desde 1972, cuando los países árabes impusieron el boicot petrolero y surgió la Organización de Países Exportadores de Petróleo (la OPEP), el mercado mundial de energía ha estado dominado por los productores, quienes controlan los volúmenes producidos y establecieron una tendencia prácticamente constante al alza, que llevó el precio del barril de unos 4 dólares a más de 100 durante los últimos cuarenta años.

Esta no parece ser ya la tendencia en el mundo, que está viviendo una revolución energética, que está cambiando la geopolítica y el balance del mercado petrolero mundial. El desarrollo de nuevas tecnologías ha permitido la explotación de depósitos de hidrocarburos que con las técnicas convencionales eran considerados improductivos. Con tecnologías como la fractura hidráulica y la perforación horizontal, así como el desarrollo de otras tecnologías más amigables con el medio ambiente y de menor consumo de energía, han creado una situación en la que los países consumidores empiezan a ser autosuficientes en energéticos y hasta podrían exportar sus excedentes.

Los Estados Unidos, por ejemplo, están produciendo hoy 9.5 millones de barriles diarios de petróleo, un millón más que el año anterior, y esperan producir hasta 16 millones de barriles diarios hacia el final de la década, explotando los yacimientos de petróleo y gas de esquistos (rocas “shale”) que se ubican en el interior continental; a ello se suma la explotación de más de 170 pozos en aguas ultraprofundas, que aportan su caudal a la elevación de la producción, pero que no son ya el eje fundamental de la transformación energética norteamericana, que en los hacimientos “shale” tiene reservas para los próximos 50 años de producción sostenida. Lo mismo está sucediendo en Canadá, y habrá de suceder muy pronto en México, Australia, China y Rusia. Es decir, las nuevas reservas de hidrocarburos del mundo no están ya en el medio oriente u otras zonas conflictivas del mundo, sino en las zonas más estables del Occidente y el Oriente.

Estas son malas noticias para los países fuertemente dependientes de los ingresos petroleros. Con la entrada de las nuevas zonas productoras, en el futuro inmediato y a largo plazo, la tendencia de los precios internacionales del petróleo y el gas es definitivamente a la baja. Hace seis meses, todavía los crudos de referencia (Brent y WTI) se encontraban por encima de 90 dólares; hoy, están en 80 dólares, con la mezcla mexicana en el orden de los 77 dólares. La previsión es que muy pronto estarán en 70 dólares, y según los analistas norteamericanos, en no más de dos años el petróleo se ubicará entre los 50 y 60 dólares el barril.

Hay quienes creen que se trata de una burbuja debido a la reducción del crecimiento en el mundo, que casi no habrá de crecer este año y el próximo. Eso es parte de la respuesta inmediata, si baja la demanda, entonces hay exceso de oferta y los precios debieran bajar. Pero la otra parte es la que hace tambalear los cálculos: hay nuevas zonas productoras, más estables y masivas que las del Medio Oriente, que habrán de alimentar con petróleo y gas no convencional a los centros de consumo del mundo.

La revista Foreign Affairs reporta, en el número actual del bimestre noviembre/diciembre, otro dato fundamental: Arabia Saudita, el otro gran productor mundial de petróleo, está apostando a una era de precios más bajos y estables, así se lleve entre las patas a otros productores menos afortunados que ellos.Para Riad, dicen los analistas Robert McNally y Michael Levi, será poible vivir con precios más bajos del petróleo que los acostumbrados en las últimas décadas y no habrá de reducir la producción buscando controlar los precios, que es algo que ya no pueden hacer. Arabia Saudita va a jugar a los precios bajos, con tal de desincentivar el desarrollo de las nuevas zonas productoras, ya que tanto la explotación en aguas profundas como el desarrollo de las cuencas de esquisto requieren de inversiones masivas para ser viables.

5. Presupuesto prudencial 

El futuro nos alcanzó. Ya están aquí los escenarios del cambio en las tendencias del mercado petrolero mundial, que hacen del petróleo una mercancía barata y abundante. En un contexto de altísima complejidad económica como el que prevalece actualmente en el mundo, el diseño del paquete económico mexicano para el año entrante ha tenido un dejo prudencial, pues no podría ser de otra forma. En el diseño original enviado por el titular del Ejecutivo Federal el 8 de septiembre pasado, ya se incluía la previsión de una reducción en los ingresos petroleros debido a una menor producción de petróleo hasta por 150 mil barriles diarios así como un menor precio al barril de petróleo, que pasaría de 86 dólares a sólo 82, merma que se compensaba más que suficientemente con los mayores ingresos tributarios provenientes de la reforma fiscal estructural aprobada el año pasado y el déficit autorizado del 1% del PIB conforme a la misma.

Al proseguir la caída vertiginosa del precio del petróleo, la Cámara de Diputados consideró que el precio propuesto debía reducirse aún más por lo que dispuso el precio del barril a 81 dólares. Después, en el Senado, se ajustó aún más el precio del petróleo, dejándolo en 79 dólares el barril y sin modificación al tipo de cambio esperado para el próximo año. La reducción de 4150 millones de pesos generada por cada dólar estimado de ingresos sería posible asumirla mediante un plan de economías en el ejercicio del gasto, conforme a un plan de austeridad y eficiencia.

Así, el proyecto de presupuesto para 2015 tiene ya integrado un carácter prudencial, que se ajustará a 4.6 billones de pesos (considerando ya la disminución en los ingresos por casi 13 mil millones de pesos) y no habrá riesgo de recortes a los programas esenciales, como son el de infraestructura, inversión y gasto social.

En estos días, como ha anticipado el Presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones, habrá de dirimirse y aprobarse en su caso, el Presupuesto de Egresos de la Federación, a más tardar el 13 de noviembre próximo. La Cámara de Diputados ha sido una de las instituciones que con mayor eficiencia han estado trabajando para hacer avanzar los grandes temas nacionales.  De esta forma, el presupuesto contempla que alrededor del 58% de los recursos se destinen al desarrollo social y 32% adicional al desarrollo económico, incluyendo 75 mil millones de pesos para el Programa de Combate a la Pobreza, Prospera, que incluye un importante componente productivo.

La Cámara de Diputados habrá de seguirle dando resultados a México. En la agenda legislativa de las próximas semanas, figuran proyectos tan importantes como el del Sistema Nacional Anticorrupción, la Ley de la Fiscalía General de la República, la nueva Ley de Obras Públicas recién enviada por el titular del Ejecutivo Federal para modernizar las inversiones públicas, verdaderos detonantes del desarrollo nacional, como son la ampliación del Sistema de Transporte Colectivo Metro en el Distrito Federal y municipios conurbados; los proyectos de trenes de pasajeros México-Toluca, México-Querétaro y de aquí, a Guadalajara; la nueva sede del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México diseñada por el arquitecto internacional Norman Foster, así como los trenes transpeninsulares en Quintana Roo, entre otras.

De esta forma, el Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2015 habrá de ser el instrumento a través del cual se materialicen los objetivos de crecimiento, seguridad, empleo y bienestar, que son las principales demandas ciudadanas de cara a las elecciones federales de ese mismo año.

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