Alejandro Alemán

Con el estreno de Downhill —la nueva “comedia” protagonizada por Julia Louis-Dreyfus (Veep) y Will Ferrell (Old School, Stranger than Fiction), basada en la extraordinaria cinta del sueco Ruben Östlund, Force Majeure (2014)— regresa una vez más la clásica pregunta: ¿de qué sirve hacer nuevas versiones de películas exitosas?

En este caso es claro que el objetivo de los directores Nat Faxon y Jim Rash (director y guionista de varios episodios de la hilarante serie Community) es romper aquello que el director coreano Bong Joon-Ho bautizara recientemente como “la barrera de los subtítulos”; es decir, la reticencia del público estadounidense a leer subtítulos en el cine. 

Y es justo lo que hace esta reversión de Force Majeure: si bien no es tan afilada como la versión sueca, tampoco se aleja mucho del humor y la sensación de incomodidad que provocaba la película original, sólo que aquí todos hablan en inglés.

Billie y Pete (Dreyfus y Ferrell, respectivamente) son el típico matrimonio gringo de clase media que vacacionan en los Alpes junto con sus pequeños hijos. La familia hace lo de rigor: juega en la nieve, practica el descenso en ski, se toman la clásica foto del recuerdo, etcétera. Parece ser un matrimonio sólido y una familia feliz.

Una tarde, mientras comen en una terraza con las imponentes montañas nevadas de fondo, comienza una “avalancha controlada”. La reacción inicial es de asombro ante el espectáculo, pero cuando la nieve parece estar a punto de llevarlos a todos de corbata, Billie abraza a sus hijos en acto reflejo de madre protectora, mientras que Pete se echa a correr despavorido, no sin antes rescatar su celular del desastre que viene.

Al final, no pasa nada, sólo un poco de neblina que pronto se disipa. La gente regresa a sus mesas. Billie y Pete comen sin hacer mayor comentario. No hubo desastre, pero el daño a la familia está hecho.

No obstante lo que se ve en el tráiler, Downhill no es la clásica comedia gringa de risotadas (no es la típica comedia de Will Ferrell), al contrario, estamos frente a una pieza de humor negro que logra robarle al original la elegante cinematografía (planos amplios, tomas fijas) y una terrible  sensación de incomodidad permanente ante la cobardía de Pete, la mirada reprobatoria de sus hijos y el evidente derrumbe de su matrimonio.

Downhill carece de la profundidad y el corte fino del filme sueco, pero las tremendas actuaciones de Julia Louis-Dreyfus y Will Ferrell, así como el guion a cargo de los también directores hacen de esta una experiencia interesante y divertida, aunque nunca tan oscura y peligrosa como la cinta original.  

Compartir