Foto: Marco Bertorello/AFP

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Robert Mackey

Los votantes en Lombardía, la región del norte de Italia que incluye a Milán, eligieron a un nuevo gobernante esta semana, dando una victoria aplastante a un candidato de extrema derecha que dijo durante la campaña que Italia debe expulsar a cientos de miles de inmigrantes para defender a la “raza blanca”.

Attilio Fontana, el candidato de la Liga del Norte, hizo el comentario en enero, cuando trató de explicar por qué la promesa de su partido de “detener la invasión” de inmigrantes africanos en Italia no era racista.

Hablando en la estación de radio de su partido, Fontana dijo que la promesa de la Liga de deportar a los 600 mil inmigrantes indocumentados que llegaron a Italia desde 2014, principalmente de África, “no era un problema de xenofobia o racismo, sino una cuestión de ser lógico o racional”.

“No podemos aceptar a todos”, argumentó, “porque si lo hiciéramos, ya no seríamos nosotros mismos como una realidad social, como una realidad étnica. Porque hay muchos más que nosotros, y están mucho más decididos a ocupar este territorio”.

“Tenemos que decidir si nuestra etnia, si nuestra raza blanca, si nuestra sociedad debe continuar existiendo o si debe ser aniquilada”, dijo.

Después de que Fontana fue criticado por, entre otros, el líder de la comunidad judía en Roma, quien dijo que era sorprendente escuchar ese lenguaje en Italia, 80 años después de que el gobierno fascista de Benito Mussolini introdujera leyes raciales, el candidato afirmó que su frase “raza blanca” había sido un “desliz de la lengua”.

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El oponente de centro izquierda de Fontana, Giorgio Gori, ayudó a publicitar los comentarios, tuiteó el audio y comentó que la campaña enfrentó a “aquellos que hablan de horcas y raza blanca” contra aquellos que “hablan de educación, empleo, crecimiento y Europa”.

A la región, añadió Gori, “le iría mejor sin histeria y demagogia”. Sin embargo, cuando las boletas finales fueron contadas el martes en Milán, Gori estuvo en un distante segundo lugar, más de 20 puntos porcentuales detrás de Fontana.

En las elecciones generales de Italia, que también tuvieron lugar el domingo, ninguna fuerza política obtuvo suficientes votos para obtener una mayoría absoluta en el parlamento, pero el partido de Fontana superó las expectativas con más de 17% de los votos y podría liderar un gobierno de coalición de derecha.

Ésta no es la primera vez que los votantes en Lombardía, una de las regiones más ricas de toda Europa, han elegido a un gobernador de extrema derecha. Fontana sucederá en el cargo a un miembro de la Liga del Norte, Roberto Maroni.

Aunque los sentimientos antiinmigrantes en Europa con frecuencia se asocian con aquellos que han quedado rezagados debido a una economía cada vez más globalizada adoptada por la Unión Europea, la Liga del Norte comenzó hace tres décadas como un partido que abogaba por la secesión del próspero norte de Italia del sur más pobre. Durante la campaña de este año, sin embargo, el partido eliminó de su logo las palabras “del norte” y dejó de describir a los italianos del sur como “malolientes”, para enfocar su ira en los extranjeros.

En una entrevista la semana pasada con la BBC, Fontana dijo que a pesar de que sería imposible expulsar a todos los inmigrantes indocumentados de inmediato, “tenemos que empezar”.

En una señal de lo elevadas que están las tensiones en toda Italia, cientos de manifestantes marcharon el martes en Florencia, luego de que las autoridades descartaran el racismo como motivo de la muerte de un inmigrante senegalés a manos de un italiano, el día anterior.

El líder del partido de Fontana, Matteo Salvini, que celebró el martes en Milán, dijo a los periodistas que trataría de formar un gobierno de coalición en el que él sería primer ministro. La Liga del Norte había hecho campaña como el socio menor en una alianza derechista encabezada por el partido Forza Italia del exprimer ministro Silvio Berlusconi, pero cuando se contaron los votos, el partido de Salvini se había convertido en el más grande de los dos.

Salvini, quien se reunió con Donald Trump durante la campaña presidencial de 2016 e hizo el lema de su partido “Los italianos primero”, fue fotografiado radiante, el lunes, por el resultado de la elección que convirtió a su partido en el más grande del bloque de derecha. Estaba de pie frente a un librero en el que descansaba una gorra con la leyenda “Make America Great Again” y una fotografía de Vladimir Putin.

En el librero también había una copia de un libro sobre el acuerdo de cooperación con el partido Rusia Unida de Putin que Salvini firmó en Moscú el año pasado en nombre de la Liga del Norte. Si bien no queda claro qué implica exactamente el acuerdo, Salvini, quien aparece en la portada del libro que se encuentra con Putin, le dijo a los rusos en ese momento que su objetivo era trabajar “para que Italia tenga elecciones parlamentarias reales, tan abiertas como en su país”.

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