Raúl García Araujo

Los gobiernos de la Ciudad de México y del Estado de México dieron a conocer la semana pasada el nuevo esquema de verificación vehicular que entrará en vigor a partir de enero de 2020.

Las autoridades explicaron que el holograma doble cero solo se otorgará en dos ocasiones a automóviles que den un rendimiento de 16 kilómetros por litro de gasolina y en una sola ocasión para aquellos autos con un rendimiento de 13.5 kilómetros por litro de gasolina.

Los autos eléctricos e híbridos están exentos de la verificación. La medida golpeará de lleno a la industria automotriz y terminará por sumir a este sector en una grave crisis en el Valle de México.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en noviembre pasado, la venta de autos nuevos cayó 7 por ciento, lo que representa el peor escenario en los últimos cinco años.

Aunque los gobiernos de Claudia Sheinbaum y de Alfredo del Mazo deben implementar acciones encaminadas a cuidar el medio ambiente en el Valle de México, el plan de condicionar el holograma de verificación doble cero a los vehículos que menos contaminen tiene errores de origen.

Una de ellas es que los costos de los vehículos eléctricos o híbridos aún son muy altos y pocas familias pueden pagarlos.

Otra, que el transporte público es inseguro, sucio e insuficiente para alentar a los ciudadanos a usarlo y dejar los autos en casa.

Y una más, ambos funcionarios no pensaron que la decisión de beneficiar solo a ciertos vehículos, pegará de lleno a las agencias automotrices, que ahora tendrán que buscar la forma de vender aquellos productos que no cumplan con los lineamientos de la norma; esto, a pesar de que estamos hablando de vehículos nuevos.

La jefa de Gobierno invitó (amenazó) a los capitalinos y mexiquenses a que piensen bien si quieren comprar un auto en 2020 porque este debe ser no el que le guste a usted o su familia, sino el que cumpla con las nuevas especificaciones de verificación porque, de lo contrario, querido lector, tendrá que ir a verificar cada semestre.

Así lo dijo Sheinbaum: «Si quieres comprar un vehículo 4 estrellas, tienes la posibilidad de tener dos doble cero; es decir, que durante 4 años no verificas.

Si quieres tener un vehículo 2 estrellas, solamente podrás tener un doble cero; es decir, que durante 2 años no verificas».

De inmediato, la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) fijó postura y manifestó su desacuerdo con las medidas adoptadas por los gobiernos de la Ciudad de México y del Estado de México.

En un comunicado, la AMIA dejó en claro que siempre ha colaborado con las autoridades, pero que los cambios al Programa de Verificación Vehicular no corresponden a una política pública integral que contribuya a la mejora de la problemática de la calidad del aire en el Valle de México.

El organismo pidió a las autoridades buscar programas para producir o importar combustibles de alta calidad, para que los vehículos nuevos que hoy ya existen en el mercado, y que son más limpios y más eficientes de lo que exigen las normas oficiales mexicanas, puedan tener aún mejor desempeño ambiental y generar en conjunto una cultura que favorezca la renovación del parque vehicular como sucede en Europa y en Estados Unidos.

Ya que estamos de exigentes, como ciudadanos debemos urgir tanto a Claudia Sheinbaum como a Alfredo del Mazo que mejoren las principales vialidades por donde circulan miles de automóviles.

Usted, estimado lector, no me dejará mentir que las principales avenidas del Valle de México presentan severas afectaciones, ya que cientos de ellas están llenas de baches.

Un ejemplo es la Calzada Ignacio Zaragoza, que tiene miles de baches en su carpeta asfáltica hasta el puente de la Concordia. Y qué le digo de sus conexiones con el Estado de México, que parecen verdaderos campos de guerra, donde cientos de automovilistas dañan sus vehículos.

Y bueno, qué le digo de la avenida Carlos Hank González en su conexión con la Ciudad de México, que luce en las peores condiciones que usted se imagina.

Eso también es contaminación, y no veo en los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Alfredo del Mazo algún plan maestro para repararlas.

En Cortito: El gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, ya tiene listo el regalo de año nuevo para todos los mexiquenses. Resulta que el gobierno del mandatario estatal autorizó a los concesionarios del transporte público un incremento de dos pesos a su tarifa.

Con este nuevo aumento, los usuarios del Estado de México pasarán de pagar de 10 a 12 pesos por utilizar este servicio.

Nos dicen que en este costo van incluidos los constantes asaltos a los pasajeros, de los cuales a diario dan cuenta las redes sociales, así como el pésimo servicio que brindan los transportistas, ya que algunas de sus unidades son muy viejas. Gracias, señor gobernador.

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