Raúl García Araujo

El crimen organizado primero mató a ocho jóvenes y dejó heridos a otros 15 la noche del 2 de septiembre durante un velorio en la colonia Antonio Barona en Cuernavaca, capital del estado de Morelos. Un día después en la misma colonia, la delincuencia acribilló a otras dos personas. Es la fotografía del gobierno de Cuauhtémoc Blanco.

Le hablo de un gobierno omiso, irresponsable y tolerante a la corrupción, que no hace su trabajo de servir a la gente. El gobernador tiene parte de responsabilidad en la muerte de estos jóvenes. Él fue alcalde de Cuernavaca y debe conocer a detalle los grupos criminales que operan en esta ciudad, así como la violencia con la que actúa; ¿o ya se le olvidó que él mismo pidió al gobierno federal en 2016 un equipo de escoltas para que lo cuidarán ante la presencia de estos delincuentes?

En ese entonces, la Secretaría de la Defensa le asignó al entonces presidente municipal, Cuauhtémoc Blanco, dos camionetas del Ejército y al menos nueve elementos de tropa para que se encargaran de su seguridad.

Si ya sabía lo que ocurría en la capital del estado, ¿qué hizo su administración para evitar la muerte de estos jóvenes? ¿Qué tareas preventivas y de patrullaje realizó su tan cuestionado comisionado Estatal de Seguridad, el almirante José Antonio Ortiz Guarneros?

Ahora que hay ocho familias destrozadas por la muerte de sus seres queridos, tanto la Comisión Estatal de Seguridad Pública, como la Fiscalía General de Justicia del Estado a cargo de Uriel Carmona Gándara, salen a decir que fue un ajuste de cuentas entre grupos rivales del crimen organizado que cobró vidas inocentes.

Entre ellas la de Diego Miranda, una joven promesa del futbol y quien era capitán del equipo Baxter de Cuernavaca, cuyo único pecado fue ir a despedir a su amigo que había muerto en un accidente automovilístico, sin imaginar siquiera, que iba a encontrar su propia muerte.

Vaya, pues, gobernador Cuauhtémoc Blanco junto con el almirante Ortiz Guarneros a explicar a la mamá, papá, tíos y primos de Diego, que su muerte fue parte de rivalidades entre grupos del crimen organizado que se disputan el estado que ustedes deberían tener bajo control.

Estas declaraciones, hablan de lo insensible que es su gobierno en medio de la desgracia que invade a una familia y de un pueblo, el de Morelos, al que la violencia y la inseguridad le han arrebatado su paz.

Habrá que resaltar que estos crímenes, sacaron a relucir y colocaron en el escenario político que el gobierno del exfutbolista es uno de los peores con los que ha contado la gente de Morelos. Por ello, quizá el enojo que existe en Palacio Nacional, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador ha catalogado a la administración de Cuauhtémoc Blanco como una de las más mediocres del país.

En el estado diversos sectores de la sociedad ya levantaron la voz para exigir al gobernador emanado del Partido Encuentro Social y de Morena, respuestas y castigo, no sólo a los responsables de estos homicidios, sino también a funcionarios públicos que han sido omisos ante la grave crisis de inseguridad que priva en la entidad.

Qué espera gobernador para remover de su puesto al almirante José Antonio Ortiz Guarneros, quién en lugar de brindar seguridad a la ciudadanía se la pasa defendiendo al comandante Raúl Gómez Cruz de sus fechorías dentro de la corporación.

Qué espera el propio Cuauhtémoc Blanco para tomar las riendas del estado en lugar de repartir culpas, como lo hizo ayer, al acusar al Fiscal estatal, Uriel Carmona, de no dar resultados y a quien le echó la bolita de que en casos como los de la colonia Barona, no haya detenciones.

El crimen organizado ya tocó y golpeó con sangre a la gente de Morelos y si no se implementan acciones contundentes y de gran impacto para detenerlos, sin duda, volverá a dañar a los ciudadanos.

En Cortito: Nos cuentan que otro gobernador que también hace caso omiso de los problemas sociales de la gente es el de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo. Ante la falta de apoyo para atender los temas de seguridad, los pobladores de San Juan del Llanito, en el municipio de Apaseo el Alto, cerraron el pasado fin de semana la carretera Celaya-Apaseo porque, según ellos, no son escuchadas sus demandas de que grupos criminales ingresan a la comunidad para hacerles daño. Ante la presión de los ciudadanos, el gobierno municipal de Apaseo el Alto informó que acordaron con el mando de la Guardia Nacional, la instalación de un cuartel de esta corporación en la casa ejidal del pueblo para atender los problemas de inseguridad.

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