Raúl García Araujo

El 26 de marzo de 2019 fue creada la Guardia Nacional. Ese día el gobierno federal público en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el cual entraba en funciones esta Policía Nacional que tiene como fin, según se dijo, combatir la delincuencia organizada que opera en todo el país.

La operación de la Guardia Nacional forma parte de la estrategia que planteó el presidente Andrés Manuel López Obrador para pacificar al país y afirmó que sería integrada por mujeres y hombres, honestos que se encargarían de cuidar, velar y atender a la ciudadanía.

A poco más de un año de operaciones, En Corto tiene documentados al menos cinco casos, en los cuales elementos de la Guardia Nacional se alejan mucho de sus principales funciones. Hoy le contaré de dos.

Según el artículo 9 de la Ley de la Guardia Nacional, entre sus facultades están: Uno; salvaguardar la integridad de las personas y de su patrimonio. Dos; garantizar, mantener y restablecer el orden y la paz social. Tres; prevenir la comisión de delitos en todo el país, así como realizar investigaciones para cumplir con este objetivo, entre otros.

Jesús García e Ignacio Medina, fueron víctimas de este grupo de élite del que tanto presume el presidente López Obrador.

Jesús García, es un empresario de la Ciudad de México que cada semana acude a la Plaza del Vestido ubicada en Tulancingo, Hidalgo, a vender sus productos. En dos ocasiones, ha sido extorsionado por elementos de la Guardia Nacional en la caseta de cobro Tepexpan, en el Estado de México. Los agentes federales le han solicitado hacer un alto total a sus unidades de trabajo, para realizar una revisión de los productos que vende.

A pesar de mostrar toda la documentación en regla, tanto de la Secretaría de Hacienda como del Servicio de Administración Tributaria (SAT) sobre su mercancía, los oficiales federales, bajo amenazas e intimidaciones, lo han extorsionado. Le piden primero dinero y después mercancía, a cambio de no presentarlo ante el agente del Ministerio Público y fincarle delitos mayores y del fuero federal.

Ante las amenazas y la presión ejercida, el empresario se ha visto en la necesidad de pagar la extorsión -en promedio de cinco mil pesos- que le indica este grupo policial a cargo del general Luis Rodríguez Bucio. Jesús narra que, así como a él, los oficiales federales, detienen cada semana en ese lugar, a por lo menos otras 20 personas, que en su mayoría son comerciantes. Utilizan el mismo argumento para amedrentarlos y extorsionarlos.

El caso de Ignacio Medina no es diferente. Ocurrió el pasado domingo, cuando se encontraba en compañía de su novia, en calles del municipio de Los Reyes La Paz, en el Estado de México. Esa madrugada, los dos jóvenes vieron encender las torretas de las patrullas de la Guardia Nacional, durante un patrullaje que hacían en la Calle Nueve de esta localidad.

El convoy de policías federales paró en un establecimiento y ahí se encontraba esta pareja. Uno de los oficiales federales a lo lejos llamó a Ignacio. Él acudió. Ya cuando se encontraba a unos dos metros, el policía le dijo que se lo llevaría detenido porque estaba tomando bebidas alcohólicas en la vía pública.

Ignacio negó tales afirmaciones, y el oficial federal, junto con sus subordinados lo subieron a la batea de una camioneta pick up con insignias de la Guardia Nacional. Aún no avanzaba el convoy cuando el joven pidió que si era verdad la acusación que le hacían, entonces deberían también arrestar a las demás personas que estaban en el lugar.

Pero no, para los integrantes de la Guardia Nacional el único que había infringido la ley fue Ignacio, a quien obligaron a pagar mil 600 pesos a cambio de su libertad. Lo llevaron a un lugar donde había personas en situación de calle y lo dejaron hacer una llamada para que un familiar acudiera a entregar el dinero.

Y así fue. Esa madrugada su familia juntó el dinero y fueron por él.

¿Será esa la labor de la Guardia Nacional? La de extorsionar a los ciudadanos que se dedican a trabajar en medio de la crisis económica que existe en el país en medio de esta pandemia. Igual que en otros tiempos, será que los elementos «reportan» ese dinero a sus superiores? Cuáles son los lineamientos de supervisión y rendición de cuentas que tiene el general Luis Rodríguez Bucio para dar con aquellos malos elementos que, en lugar de cuidar y brindar seguridad a la ciudadanía, se dedican a dañarla.

Será que ya estamos viendo otro fracaso del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador quien tanto luchó para la creación de la Guardia Nacional, uno de los emblemas de su administración.

También habrá que esperar lo que arroja las investigaciones que existen sobre 17 efectivos de la Guardia Nacional que son señalados de asesinar a balazos a una mujer y dejar herido a un hombre, quienes horas antes participaron en la movilización donde al menos 500 agricultores tomaron las instalaciones de la presa La Boquilla en Chihuahua, la cual custodiaba la corporación.

En Cortito: Nos cuentan que desde Palacio Nacional salió el mensaje directo hacia el Antiguo Palacio del Ayuntamiento para que tomen medidas sobre el asunto. El presidente Andrés Manuel López Obrador advirtió al Gobierno de la Ciudad de México que no habrá protegidos en las investigaciones del caso Ayotzinapa, esto, en clara alusión a los diversos señalamientos que hizo la periodista Anabel Hernández de que el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch es una pieza clave en la desaparición de 43 normalistas en Iguala. Esperan que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum haya leído bien este mensaje y no vaya a cometer los mismos errores que tuvo cuando mantuvo a toda costa en su cargo al ex titular de dicha dependencia, Jesús Orta, por cierto aún prófugo de la justicia, con lo cual el propósito de cero impunidad sigue siendo asignatura pendiente.

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