Raúl García Araujo

Hay que poner mucha atención a lo que está ocurriendo en la Ciudad de México. En los últimos días, al menos 10 menores de edad fueron drogados en distintos eventos de manera intencional.

La situación tiene en la zozobra a los padres de los niños, que ahora no saben qué hacer y cómo actuar ante tales acontecimientos.

En Corto platicó con Daniel Hernández, quien narró lo ocurrido a su hija de 15 años.

Era la tarde del pasado viernes 21 de febrero. La adolescente y tres de sus amigas avisaron en casa que iban a comer en la plaza comercial de Reforma 222, para después tomar fotos de la exposición del pintor Vincent van Gogh, instalada en el Monumento a la Madre.

Las estudiantes llegaron al centro comercial en Metrobús. Iban caminando hacia la entrada cuando un joven se acercó a ellas. Les pidió que le compraran unas galletas que vendía para supuestamente sustentar sus estudios. Ellas accedieron y le compraron dos.

Al entrar a la plaza, las amigas partieron las galletas y cada una comió una porción. En solo 2 minutos, las adolescentes ya estaban en el piso. Aún conscientes, tomaron su teléfono celular, les marcaron a sus papás y mamás antes de perder el conocimiento.

Daniel Hernández estaba en su trabajo cuando recibió la llamada de su hija. De inmediato dejó todo lo que estaba haciendo. Su ansiedad y preocupación por saber cómo estaba su pequeña, lo llevaron a ir lo más rápido posible a donde estaba ella.

Llegó a la plaza, las vio sentadas en un puesto de donas. Los ojos de las cuatro menores estaban dilatados. Cuenta que ellas decían que tenían una visión borrosa y se sentían con poca fuerza.

Daniel resguardó a las menores mientras llegaban los padres de familia de las demás. Pidió apoyo a policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana para que mandaran una ambulancia para atenderlas.

Los policías capitalinos hacían las preguntas de rutina. Las amigas decían: «Fueron las galletas, fueron las galletas», y los uniformados preguntaban: “¿Quién les dio esas galletas?”.

Llegó la ambulancia y se llevó a las menores de edad. Cada padre de familia internó a su hija en un hospital diferente. Les hicieron estudios de sangre y encontraron que las adolescentes fueron drogadas con marihuana y otras sustancias que estaban en las galletas.

Los médicos informaron a los familiares que las cuatro estudiantes deberían permanecer un día más en el hospital. La tarde del sábado, ellas salieron, y ahora están en casa.

Se comunicaron entre ellas, y se platican que están preocupadas; se preguntan qué hubiera pasado si sus padres no hubieran llegado a tiempo. De solo pensar en ese escenario, les pone los pelos de punta.

Daniel Hernández se siente indignado por lo que está pasando en la Ciudad de México, donde cuatro menores de edad fueron drogadas en pleno Paseo de la Reforma, una de las avenidas más emblemáticas de la capital del país, a unos pasos de uno de los centros comerciales más importantes de esta urbe.

«Es inexplicable la frustración, el coraje, la impotencia y el miedo con que se vive. Todos estamos expuestos», resalta el padre de familia, quien este martes presentó la denuncia en la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México.

La otra historia se escribió en la alcaldía Coyoacán. Según la carpeta de investigación, de la cual En Corto tiene una copia, un niño ofreció a seis niñas un dulce de color azul.

El pasado 17 de febrero, todo transcurría con normalidad en la escuela primaria Julián Adame. Sonó la «chicharra» que anunciaba el término de clases ese día; sin embargo, un pequeño corrió a alcanzar a las niñas.

De su morral sacó un supuesto dulce y dijo que era nuevo en el mercado. Les pedía una y otra vez que lo comieran. Las niñas no querían, pero, ante la insistencia, accedieron.

En ese momento llegó la madre de una de las seis niñas. Miró que su hija sudaba mucho. Después empezó con ataques de risa, y luego vinieron los intensos dolores de cabeza.

De inmediato, la mujer llevó a la menor al médico. Este le informó que estaba intoxicada con una droga.

Acudió a la Fiscalía de Justicia de la capital y presentó la denuncia, en la que se expone que su hija de 12 años, junto con otras cinco, fue drogada con la metanfetamina llamada «cristal».

La Policía de Investigación ya estableció contacto con los padres del niño responsable de estos hechos, pero es probable que no se le pueda hacer nada porque es menor de edad.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México deberá de atender estos casos a detalle si no quiere que este tema también le explote en las manos, como ocurrió con la niña Fátima.

En Cortito: Nos cuentan que el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, y el alcalde de Ecatepec, Fernando Vilchis, nomás no dan una en materia de seguridad en la entidad mexiquense. El hecho de encontrar a dos mujeres muertas con lujo de violencia en Ecatepec, pone en duda el trabajo que ambos vienen haciendo en la localidad.

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