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Jonathan Nácar

Apenas 178 de las 3 mil 668 palabras que conformaron el informe del presidente Andrés Manuel López Obrador que este domingo ofreció desde Palacio Nacional, fueron dedicadas al tema de seguridad pública del país en medio de la emergencia sanitaria.

Considerando que, según el propio recuento del gobierno, marzo cerró como el mes más violento en lo que va de la actual administración, el titular del Ejecutivo sólo consideró dedicar el 4% de su discurso en el que reconoció el poco avance que ha tenido su gobierno en la disminución de delitos y el brote de hechos violentos en el país ante la contingencia.

“Aunque poco, no como quisiéramos, hemos avanzado en la disminución de la incidencia delictiva”, señaló el presidente de la República  tras mencionar que en el último trimestre (enero-marzo) los homicidios, sin precisar si se refería al cumulo de dolosos y culposos o sólo una modalidad, habían disminuido un 0.3%, el secuestro bajó 25.8%, el robo de vehículo en 11.1% y el robo en general, aseguró, en todas sus modalidades bajó en 6.6 por ciento, en comparación con el mismo periodo del año pasado.

En el escueto pronunciamiento que el presidente López Obrador hizo en específico sobre las acciones de su gobierno para disminuir la violencia y los delitos en el país, recordó que la estrategia actual enfocada en “garantizar la paz”, está basada en atender las causas que originan la violencia; es decir, que no haya pobreza, que no haya desintegración familiar, que no haya pérdida de valores culturales, morales, espirituales, explicó.

Sin ahondar en estadísticas o algún dato duro que sustentara lo dicho, el mandatario aseveró que “hemos erradicado la tortura, se sigue apoyando a las víctimas de la violencia y el Estado mexicano no está asociado a la delincuencia y ha dejado de ser el principal violador de los derechos humanos”.

 De igual manera reiteró que la estrategia actual de seguridad estaba sustentada en no permitir la corrupción ni la impunidad; así como en el trabajo perseverante y profesionalismo de la Armada, el Ejército, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana.

No obstante de la marginal disminución que informó el presidente, al cierre de marzo hubo un registro histórico de 2 mil 585 personas asesinadas en el país, lo cual significó la mayor alza en lo que va de la actual administración, de acuerdo con el informe de seguridad que diariamente se actualiza.

El mes anterior significó, según las cifras oficiales, un alza del 9% en comparación con los homicidios registrados en febrero, y al comparar el mismo mes (marzo)  de 2019 implicó un incremento por arriba del 70 por ciento.

Es decir, que aunque la cifra comparativa del trimestre pudo haber reflejado una ligera disminución de la incidencia, la tendencia al cierre mensual fue de un promedio de al menos 83 muertes violentas en promedio al día.

Lo cual refleja que el mes inmediato anterior, pese a la entrada de la contingencia sanitaria por el COVID-19 y la ola saqueos y hechos violentos que la contingencia ha desatado en varias partes del país, se trató del más violento del actual gobierno.

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