Lourdes Mendoza

Tres son los temas principales de preocupación para las más de 140 mil mujeres que padecen cáncer de mama en México, padecimiento que, además, es la primera causa de muerte de mujeres por cáncer en nuestro país.

El desabasto de medicamentos oncológicos, la pandemia de Covid-19 y los recortes a programas clave de atención a esta enfermedad. Ante este panorama hay una iniciativa que busca protegerlas y está en la Cámara de Diputados: la creación del Consejo Solidario para Mujeres con Cáncer de Mama que podría ayudar a defender sus derechos; sin embargo, hace días un diputado federal, sí, un hombre, se negó a que transite la iniciativa argumentando que crearles un espacio de voz a esas mujeres tendría “incuantificables costos” para el gobierno. Mucho dinero, dicen. 

¿Y saben quién lo dijo? Ni mas ni menos que el morenista presidente de la comisión de presupuesto, Erasmo González; el mismo que utiliza el dolor de la pandemia para hacer proselitismo y el INE lo conminó a retirar su propaganda.  ¿No qué eran diferentes?

El desabasto es un hecho. En el caso de fármacos que se encuentran en desabasto, resalta a la vista la falta de Trastuzumab, un anticuerpo semejante a los que produce el organismo de forma natural para protegerse de las infecciones por virus y bacterias. Una ampolleta de este fármaco puede llegar a costar 50 mil pesos, por lo que es inasequible para la mayoría de las mujeres adquirir el medicamento cada 21 días.

Además, la Covid-19 amenaza a las y los pacientes con cáncer. A la fecha suman más de un millón de casos y más de 115 mil decesos en México, derivado de la pandemia, debido a que la enfermedad y los tratamientos pueden interferir con la respuesta inmunitaria del organismo. Esto genera que niñas, niños, mujeres y adultos con cáncer se encuentren en doble riesgo frente a la pandemia. 

Los esfuerzos de control de la pandemia Covid-19 han provocado afectaciones colaterales, serias e irreversibles en grupos vulnerables como los pacientes con cáncer. Diversos países han evaluado el impacto en las pruebas de detección de este padecimiento durante la pandemia, las cuales se han reducido entre 60 y 80 por ciento.

Por si fuera poco, recientemente en el Congreso mexicano se dispuso tomar 33 mil millones de pesos del Fondo de Salud para el Bienestar, antes denominado Fondo de Protección a Gastos Catastróficos, un fideicomiso con el que se atienden enfermedades que generan gastos catastróficos para pacientes atendidos sin seguridad social, como las mujeres que enfrentan al cáncer de mama. 

Ante estos escenarios adversos, hay una luz de esperanza: la iniciativa de ley propuesta desde la sociedad civil el pasado 27 de abril ante la Cámara de Diputados para crear el Consejo Solidario para Mujeres con Cáncer de Mama, un mecanismo multisectorial que buscaría incidir en evitar recortes al presupuesto enfocado a la atención, diagnóstico, investigación y tratamiento del cáncer de mama en nuestro país. 

Este Consejo Solidario, cuya creación no tiene impacto en el Presupuesto de Egresos de la Federación, podría dar voz a más de 140 mil mujeres con cáncer de mama en México. 

La Comisión de Igualdad de Género, presidida por la diputada federal, Wendy Briceño, dio opinión positiva a la creación de este consejo solidario. Sin embargo, el diputado federal por Tamaulipas, Erasmo González, opinó que generar un espacio para darles voz a las mujeres con cáncer de mama implicaría gastar demasiado dinero. Escucharlas sería gastar dinero. 

La iniciativa está detenida en la Comisión de Salud, donde la diputada Miroslava Sánchez, de Coahuila, tendrá la última palabra. Ojo, Miroslava es mujer, es doctora, es radióloga y ha manifestado empatía ante el tema. La confianza está puesta en ella y en las y los integrantes de esa comisión de la Cámara de Diputados. ¿Habrá empatía para las mujeres con cáncer de mama? 

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