Lourdes Mendoza

El mes pasado fuimos testigos, y muchas partícipes, del movimiento histórico de las mujeres. No bajemos la guardia, menos ahora que el confinamiento por el Covid-19 aumentó en 60% las llamadas por violencia de género y las peticiones de asilo subieron en 30%, según la Red Nacional de Refugios.

En el acuerdo sobre acciones extraordinarias por el Covid-19, publicado el 31 de marzo, el gobierno federal aceptó que los refugios y centros de atención a mujeres víctimas de violencia, sus hijas e hijos deben continuar en funcionamiento porque son considerados servicios esenciales. Sin embargo, no se establecieron medidas de prevención para evitar estas historias de terror. Luego entonces, las consecuencias no se hicieron esperar.

Salvador Guerrero, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia de la CDMX, precisó que hubo un aumento de 70% de los reportes de violencia familiar en marzo de este año en comparación con el mismo mes del año pasado y la cifra es de 25% más reportes de enero a marzo de 2020. De las 62 atenciones que dieron, 67% corresponden a violencia física, 23% psicoemocional, 5% sexual, 3% económica y 3% patrimonial. 

El mismo repunte se ha visto en otras entidades, en Nuevo León, por ejemplo, donde las denuncias por violencia de género se dispararon en 35% durante la cuarentena. La preocupación por las estadísticas se hace patente, mientras el presidente López Obrador no habló de estos delitos durante su informe de gobierno del domingo pasado. Ni una palabra.

“Que nunca vuelva a decir la 4T que las mujeres importamos para su gobierno, ni una mención nos merecimos. Ni aún por el terrible aumento de la violencia en la #cuarentena. #BastaDeMentiras”, escribió la diputada del PRI, Mariana Rodríguez Mier y Terán.

El fenómeno es a nivel internacional, al grado de que el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió a los países que implementen medidas que le hagan frente a los delitos contra la mujer.

En Francia, por ejemplo, las denuncias por violencia doméstica subieron 30% durante el aislamiento, lo que obligó a las autoridades a habilitar hoteles para las víctimas; ese mismo porcentaje se reportó en Estados Unidos. Mientras, en Italia, la doctora Lorena Quaranta fue asesinada por su novio, quien la acusó de haberle contagiado el coronavirus, aunque dieron negativo.

En México se deben pensar alternativas, por ahora está la campaña de Aislamiento sin Violencia, de la Red Nacional de Refugios. El problema es tan grave que la CNDH, de Rosario Piedra, asumió que el aislamiento puede crear la oportunidad para que la violencia feminicida se intensifique, por lo que pidió garantías a las instituciones de procuración de justicia pese a la contingencia.

Incluso, el subsecretario de las cifras erráticas, Hugo López-Gatell, escribió en Twitter: “La violencia hacia las mujeres es un problema de salud pública y social. En una situación extraordinaria como la pandemia de #COVID19, que en la fase actual requiere aislamiento en casa, puede exacerbar este fenómeno”.

Y ni qué decir de la violencia con la que fui atacada por el góber de Puebla, Miguel Barbosa, por lo que la senadora Nadia Navarro dio a conocer que las Integrantes de la Comisión de Igualdad de la Cámara pidieron un posicionamiento al respecto y la diputada del PAN, Adriana Dávila, presentó un punto de acuerdo en el que exigió que el gobierno federal, la FGR y la CNDH garanticen la libertad de expresión e investiguen las cuentas de redes sociales de donde salen las amenazas hacia los periodistas. 

No podemos tolerar ningún tipo de violencia contra las mujeres. Y ante este panorama sombrío les tengo una buena: el góber de Oaxaca, Alejandro Murat, anunció la detención de Antonio Vera Carrizal, señalado por orquestar el ataque con ácido contra la saxofonista María Elena Ríos. 

Compartir