Lourdes Mendoza

El premio a la institución más opaca es para… El Instituto de Salud para el Bienestar, mejor conocido como el Insabi. Sí, con decirles que hasta hace poco no se le podían dirigir solicitudes de información, ah, pero este año tiene un presupuesto de 112 mil 538 millones de pesos.

Ahora que por fin podemos hacerle preguntas a través de la Plataforma Nacional de Transparencia, el Insabi da más muestras de su opacidad. Recuerde que el gobierno pagó unos 135 millones de pesos para que médicos cubanos apoyaran en las labores contra el coronavirus, pero ¿sabe a cuántos cubanos contrató el Insabi? Inhale, exhale. ¡Dos!

“Esta dependencia únicamente ha realizado la contratación de dos médicos de nacionalidad cubana en el marco de la Jornada Nacional de Reclutamiento y Contratación de Recursos Humanos para la Salud. Cabe mencionar que las especialidades médicas son en pediatría y en medicina intensiva y emergencia”, así contestó la institución a la senadora del PAN, Alejandra Reynoso. ¿Y el convenio apá?

El 3 de diciembre, en la mañanera, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo: “No es cierto que vengan médicos cubanos, eso es una volada de nuestros adversarios, son mentirosos”.

Meses después, se anunció una reunión entre el director del IMSS, Zoé Robledo, y funcionarios del ministerio de Cuba, pero días después la Secretaría de Salud lo negó. Sin embargo, para abril no llegaron dos, sino 585 médicos y enfermeras cubanas a nuestro país quesque para atender y ayudar al pueblo bueno y sabio contra el Covid-19.

Acto seguido, más de 10 colegios, asociaciones y federaciones de médicos mexicanos le hicieron un reclamo a AMLO al considerar dicha contratación como “una falta grave en contra de los profesionales de la salud de México”.

El 8 de mayo, la legisladora, conocida como la Wera Reynoso, sí la misma a quién López-Gatell le faltó al respeto en su comparecencia, no ha quitado el dedo del renglón para que se transparente el asunto que cada vez se ve más empañado.

“Nadie, literalmente nadie sabe qué sucedió, sucede, sucederá con los médicos cubanos. La respuesta del Insabi sobre el tema es una burla”, dijo la panista. 

Pues déjenme contarles que además, esta institución de salud todavía no presenta ni contratos, ni convenios, ni estadísticas, ni estudios financiados con recursos públicos, ni nada parecido en la Plataforma de Transparencia, así que no podemos revisar las contrataciones por honorarios que ha hecho durante la pandemia.

Por si fuera poco, esta institución que nació con la 4T está facultada para adquirir insumos necesarios ante la pandemia y, como es emergencia, lo puede hacer sin licitación pública de por medio.

Qué les cuento, que el IMCO hizo un estudio de las compras por el coronavirus y ratifica la opacidad de esta institución. 

“Varias entidades federativas han reportado la distribución de bienes a través del Insabi. Por ejemplo, en el mes de mayo se han reportado un total de 68 camas hospitalarias en 14 entidades de la República, además de 140 camas para terapia intensiva y 18 camillas de traslado (…) No obstante, no hay registro de la adquisición de dicho material y equipo”, ejemplificó. 

Súmele los reclamos de quienes han tenido obstáculos para saltar del Seguro Popular al Insabi, de las protestas por la falta de atención o medicamentos, de los pagos excesivos que han delatado derechohabientes, entre otros escándalos.

Eso sí, los boletos de la rifa del avión presidencial -o lo que se vaya a rifar- que no se vendan serán donados a este instituto que preside Juan Ferrer Aguilar. A estas alturas le tocarán muchos cachitos porque sólo se han vendido dos millones 24 mil cachitos de seis millones de boletos. 

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