En peligro, pensión para millones
Sólo 45% de los trabajadores en América Latina hacen aportaciones para su retiro
En América Latina, sólo 45% de los trabajadores hacen aportaciones para su pensión, por lo que en tres décadas más de 80 millones de personas podrían quedarse sin un recurso para subsistir en su retiro, advirtió la OCDE.
De acuerdo con la organización internacional, muchos de los países en la región aún no cuentan con sistemas y marcos institucionales que permitan una buena gestión de las pensiones
El estudio Panorama de las Pensiones: América Latina y el Caribe, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), detalla que el envejecimiento de la población generará un problema para las finanzas de los gobiernos, aunado al hecho de que los trabajadores informales no hacen aportaciones a los fondos de ahorro para el retiro.
Actualmente, sólo 45% de los trabajadores hacen aportaciones. No obstante, sus contribuciones no son regulares, por lo que son insuficientes para financiar su retiro.
Estas tres situaciones afectarán el futuro de los empleados. De seguir así, la OCDE estima que para 2050, entre 63 y 83 millones de latinoamericanos podrían no recibir una pensión adecuada.
“Debemos actuar ahora para asegurar el futuro de las pensiones de la región“, señaló el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, durante la presentación del estudio.
“En este momento estamos disfrutando de un bono demográfico que no podemos desaprovechar. Si logramos que más personas contribuyan a los sistemas de pensiones, y si logramos ajustar los sistemas al aumento de la esperanza de vida, podremos dotar a generaciones futuras de una cobertura adecuada”, añadió.
Para lograrlo, los gobiernos deben impulsar políticas públicas que se enfilen hacia sistemas de mayor cobertura y sostenibilidad.
Una de las principales tendencias para solventar la brecha de personas que no cotizan a los sistemas de pensiones es ampliar las llamadas pensiones no contributivas o sociales, que son financiadas por el gobierno.
No obstante, esta medida también supone un reto fiscal, conforme la población envejezca y haya más solicitantes de esta ayuda gubernamental, por lo que, insiste el estudio, debe aprovecharse el gran número de jóvenes en edad productiva, que pueden hacer aportaciones a este tipo de sistemas.