Raúl García Araujo

El Gobierno de Claudia Sheinbaum cerró el 2019 con más claroscuros que logros en su primer año al frente de la Ciudad de México.

Lo que, en principio, los capitalinos pensaron sería un parteaguas en la forma de gobernar de la científica, dejó al descubierto una administración gris, sin proyecto definido ni sensibilidad política.

Si no fuera por la mano del presidente Andrés Manuel López Obrador, la jefa de Gobierno estaría ante una grave crisis de gobernabilidad, esto ante la mediocridad con la que se atienden los diversos problemas que enfrenta la capital del país.

El manto protector del jefe del Ejecutivo Federal ha logrado, en varias ocasiones, desactivar conflictos de índole político, social y seguridad en la Ciudad de México, que a todas luces pone al descubierto la inexperiencia de Claudia Sheinbaum, así como la falta de capacidad para convertirse en una líder que aspire a la candidatura presidencial por Morena en 2024.

En estos primeros 12 meses, los capitalinos están observando que la científica logró el triunfo en las urnas en julio de 2018 no por sus capacidades políticas sino por el tsunami llamado Andrés Manuel López Obrador.

Hay que señalar que detrás de un animal político, también debe existir un equipo fuerte y representativo para avanzar en un proyecto. Claudia Sheinbaum camina sola, ya que cada uno de los integrantes de su gabinete son más grises que ella.

Un ejemplo es la secretaria de Gobierno, Rosa Icela Rodríguez, quien fue superada en todos los conflictos que se presentaron durante 2019. Cuando los taxistas colapsaron la capital del país, tuvo que intervenir la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero para desactivar el problema, cuando esa responsabilidad era de la funcionaria capitalina.

Y qué le digo de las diversas marchas de mujeres feministas que se convirtieron en un festín para el desorden y la anarquía. En ese caso, Rodríguez y la procuradora Ernestina Godoy se la pasaban declarando que todo se trataba de una provocación y que ya se habían abierto las carpetas de investigación correspondientes, de las cuales, por cierto, hasta el cierre de 2019, no se informó sobre la consignación de alguna de las responsables de los desmanes. Súmele a los conflictos de carácter político, la toma, en varias ocasiones de los accesos del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, por integrantes de la extinta Policía Federal, entre otros.

Otra de las funcionarias que lucieron por su ausencia fue la secretaria del Medio Ambiente de la capital, Marina Robles García, que nunca apareció cuando en el mes de mayo se presentaron altos índices de contaminación por cuatro días en la Ciudad de México. No había un plan que atendiera la contingencia y dejó sola a su jefa Claudia Sheinbaum.

Las principales vialidades de la Ciudad de México presentan graves problemas en su asfalto y hasta la fecha no se ha presentado un proyecto maestro para atenderlo. La responsabilidad recae en el secretario de Obras y Servicios, Jesús Esteva Medina, de quien usted me dirá, querido lector, no conoce nada de su trabajo, ya que es un funcionario gris.

En el gabinete de Claudia Sheinbaum, hay un servidor público que vive de ocurrencias. Le hablo del secretario de Movilidad, Andrés Lajous Loaeza, quien ahora está impulsando un plan para el uso compartido del automóvil. Aunque usted no lo crea, la medida consiste en dejar un carril para la circulación de vehículos que tengan más de un pasajero. En este año se harán las pruebas piloto y usted no me dejará mentir que esto parece de broma ¿Y qué cree? Están pensando en multar a todo aquel automovilista que vaya solo en su auto.

La gran joya la tiene el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar Hamid García Harfuch, que se anotó un gol, pero en su contra, al ingresar al barrio bravo de Tepito para decomisar droga en el mes de octubre; lo más desastroso del asunto fue que de las 32 personas que sus elementos detuvieron durante el operativo, solo fueron consignados cinco ante un juez. Sin duda, bochornoso asunto para Claudia Sheinbaum. De los demás integrantes del gabinete capitalino ni le habló porque su trabajo ni siquiera aparece en el radar de la Ciudad de México, o sea nada más cobran de los impuestos que pagan los ciudadanos.

En Cortito: Nos cuentan que debemos estar atentos a lo que va a ocurrir en los próximos días en el estado de Morelos. Ahí gobierna otro de los dolores de cabeza del presidente Andrés Manuel López Obrador. Nos dicen que, en el primer círculo del mandatario morelense, Cuauhtémoc Blanco, se habla de que el exfutbolista no está a gusto con su encargo y que podría solicitar licencia para dejarlo. Ya no aguanta la presión que ejercen los morelenses ante la grave crisis de inseguridad que se vive en la entidad y tampoco los escándalos de sus colaboradores más cercanos, como el secretario de Gobierno, Pablo Ojeda y su medio hermano, Ulises Bravo. Si no hay cambios de última hora, la noticia la conoceremos el próximo lunes 6 de enero.

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