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Salvador Guerrero Chiprés

El Presidente Enrique Peña Nieto apuesta por la eliminación de hasta “el más mínimo resquicio” donde se guarece la impunidad en relación con las víctimas estudiantiles de Iguala y con los desaparecidos de la normal de Ayotzinapa.

Ahí, un centro de estudio y activismo donde se ha resguardado y han crecido expresiones de la izquierda armada desde los años sesenta. Allá, una entidad cuyo gobernante cuenta con respaldos en disminución desde las propias trincheras de sus respaldos habituales.

Respecto de las víctimas mortales, de una parte de los secuestrados cuya suerte aún se ignora, de sus familias y la comunidad nacional, no hay una clara actuación del gobierno de Guerrero encabezado por Ángel Aguirre Rivero.

Por ello el presidente mismo -en un mensaje que, debe quedar claro, surge ciertamente de una preocupación como mandatario, personal, sensible y también en el contexto electoral y en el debate sobre Tlatlaya cuya referencia no fue incluida en el mensaje de Peña Nieto- anunció la “toma de acciones” de coordinación con autoridades federales y estatales para que ante los hechos “indignantes, dolorosos, inaceptables”, se encuentre a los responsables y se aplique estrictamente la ley.

Aplicar estrictamente la ley y asegurar que “no cabe el más mínimo resquicio para la impunidad”, como lo hizo el presidente, exige acciones transparentes y contundentes.

Supone demostrar y presentar a juicio, penal y a consideración de la opinión pública, a los responsables de la acción armada cometida contra los estudiantes y asegura, de corresponder con la promesa presidencial, un reajuste de la capacidad operativa policial y militar así como entre las fuerzas al interior de una entidad que en el tema de seguridad muestra un rezago que ahora se ha acercado peligrosamente a los niveles que tuvieron Michoacán y que aún registra Tamaulipas de acuerdo a los datos del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública.

Asegurar el término de “todo resquicio” contra la impunidad en Iguala podría muy bien ser una oferta para atender la impunidad nacional. Su porcentaje no registra modificación alguna según todas las observaciones cuantitativas y cualitativas registradas hasta la fecha.

Implica un compromiso profundo y exigencias programáticas así como una entrega de resultados que serán un reto para el gabinete de Peña Nieto.

No dejar “resquicio alguno” es una afirmación cuya contundencia retórica solamente puede ser superada, lo cual es lo más importante, por la severidad de los resultados.

No dejar resquicio alguno. Todos de acuerdo. Todos observan.

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