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Nadia Rodríguez

En un hecho sin precedentes, a pesar de considerar que las pruebas en su contra “son fuertes”, el Departamento de Justicia de Estados Unidos se desistió de enjuiciar al general Salvador Cienfuegos, y se prevé que el exsecretario de la Defensa llegue a México en breve, libre de todo cargo, y sea entregado a la Fiscalía General de la República (FGR).

“El general aceptó regresarse a México voluntariamente”, establecen los documentos oficiales, y quedará a disposición de la FGR, que hace seis días inició una investigación en su contra, pero que no se comprometió a procesarlo penalmente en los acuerdos alcanzados con las autoridades estadounidenses. 

Estados Unidos ha determinado que sensibles e importantes consideraciones de política exterior superan el interés del gobierno en la consecución de la Fiscalía de la parte demandada (…) y por lo tanto requieren la desestimación del caso”, señalan documentos del caso Cienfuegos obtenidos por ejecentral.

Desde el 11 de noviembre, la FGR recibió toda la evidencia certificada que acumuló la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) contra el general. “México podría proceder primero con la investigación y potencialmente procesar al acusado bajo la ley mexicana, por la presunta conducta en cuestión, que se produjo en México”, apunta la solicitud de desistimiento de cargos en favor de Cienfuegos. 

Este miércoles los fiscales estadounidenses deberán argumentar ante el juez su petición. 

La carpeta de investigación contra Salvador Cienfuegos inició el 11 de noviembre, cuando México recibió el expediente de 743 páginas con la evidencia que la DEA había acumulado contra el general. El documento fue enviado por Timothy Shea, administrador interino de la DEA, a Roberto Velasco, director general para América del Norte, quien lo recibió el 30 de octubre. 

El 2 de noviembre el canciller Marcelo Ebrard turnó la evidencia al fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, para que lo estudiara y procediera; cuatro días después Ebrard se comunicó con el fiscal William Barr para decirle que había turnado a la FGR la fuerte carga de documentos de la DEA. 

Así, en sólo seis días la dependencia que encabeza Gertz Manero armó la carpeta de investigación para lograr que el 16 de noviembre el Departamento de Justicia solicitara el juez el desestimiento del caso.

En la solicitud para retirar los cargos, Estados Unidos se compromete a trasladar a Cienfuegos a México, a través del Servicio de Alguaciles y exige al gobierno “presentar un aviso ante la Corte confirmando que el imputado ha ingresado a territorio nacional”. 

El retorno de Salvador Cienfuegos “significa que serán aplicadas las leyes mexicanas porque los hechos a los que hace alusión la investigación que he comentado de Estados Unidos se cometieron en territorio mexicano presumiblemente”, dijo el canciller este jueves en una conferencia de prensa.

Sin embargo, esto no significa que Cienfuegos llegue a México en calidad de acusado, pues la FGR no ha señalado si imputará al general de algún delito y no existiría por ahora alguna orden de aprehensión en su contra. 

A pesar del estatus actual del exsecretario de la Defensa, deberá comparecer ante la jueza Carol B. Amon el jueves a las 10:00 horas y ella decidirá si acepta el retiro de los cargos o no. 

Salvador Cienfuegos fue detenido en Los Ángeles el 15 de octubre por agentes de la DEA acusado de tres cargos relacionados con el narcotráfico y uno más por lavado de dinero, ya que presuntamente recibió sobornos para proteger al cártel de los Beltrán Leyva entre diciembre de 2015 y febrero de 2017. 

Lo ocurrido con Cienfuegos escapa de la lógica discursiva del Presidente López Obrador, pues en su comparecencia matutina del 29 de octubre dijo: “tanto el que acusa como el acusado, van a presentar pruebas y si no hay elementos de pruebas , pues tienen que dejar en libertad, en este caso al general Cienfuegos”.

Aunque Ebrard tenía una tónica completamente distinta porque en esa misma conferencia dijo que el gobierno de México le expresó “verbal y documentalmente su descontento a Estados Unidos por no compartir previamente la información” sobre el caso Cienfuegos.

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