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Víctor Sánchez Baños

No hay palabra ni pincel que llegue a manifestar amor de padre.

Mateo Alemán (1547-1613) Novelista español.

Ya basta de farsas y declaraciones demagógicas y distractoras de la izquierda mexicana.

Sin falsos sentimentalismos, hay un hecho claro: hay 43 jóvenes desaparecidos. Sin importar su tendencia ideológica o la forma en que sean manipulados por expertos de la provocación y el chantaje político, son 43 muchachos que fueron masacrados en medio de una lucha de grupos de delincuentes aliados a políticos.

Esos políticos, ligados a la izquierda mexicana, desesperados por tener más poder y dinero, convierten a Estados como Guerrero, en presas de sus bajas pasiones e instintos. Eso acabo con la vida y secuestro de estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, en Iguala.

Ya pasaron 3 meses de esa desaparición  y nadie se atreve a exigir al PRD, a MORENA y a toda la izquierda los nexos entre los asesinos y esas organizaciones políticas. Nadie, ni el gobierno federal a través de la PGR de Jesús Murillo Karam, se atreven a develar la verdad que tienen ya investigada y, espero, analizada.

Se trata de un asunto de seguridad nacional, ya que no sólo es el asesinato y secuestro de muchachos, sino la seguridad de miles, quizá millones, de mexicanos que están sometidos al yugo del crimen organizado y de grupos políticos, donde no escapa la guerrilla.

De esto no hablan las autoridades. De esto no hablan los políticos. De la santidad de la izquierda mesiánica, ahora vemos que culpables de Ayotzinapa somos todos al no exigir limpieza y transparencia en sus vidas y actividad pública de aquellos que aspiran a administrar los recursos del pueblo.

¿Acaso únicamente son los Abarca en Iguala y los Mazón en toda la entidad, los que establecieron nexos con los involucrados con los asesinos de los jóvenes de Ayotzi?

Por eso, no solo exijo explicaciones al gobierno federal sobre el verdadero motivo por el cual asesinaron y secuestraron a los normalistas. Sino a esa santificada izquierda que parece que no comete pecado y que, envuelta, en un manto sagrado, se convierte en la que incendia el país en aras de un camino fértil para lograr el poder en las elecciones del año próximo.

Estoy consciente de que no toda la izquierda esta involucrada en esos crímenes, pero es claro que el municipio de Iguala, en manos de los izquierdistas, no solo se la disputaban los grupos afines a los dirigentes, los Chuchos pues, sino por Andrés Manuel López Obrador, a través de uno de sus mejores amigos, los hermanos Lázaro y Juan Mazón, quienes sufrieron el desplome de sus aspiraciones por la gubernatura y la presidencia municipal de Iguala.

La izquierda, que ahora exige que “vivos se los llevaron y vivos los queremos” tiene un bumerang ya que ahora le exigimos a esa izquierda que: “vivos se los llevaron y vivos los queremos”. Ellos son los verdaderos culpables y todo hace indicar que los crímenes de Ayotzinapa quedarán impunes.

PODEROSOS CABALLEROS.- Y sobre el mismo tema, ahora los chantajistas de la izquierda, a través de los grupos de maestros inconformes de la Ceteg (de Guerrero) ahora toman carreteras, edificios públicos, las alcaldías de 48 de los 81 municipios de la entidad. Claro, en nombre de los desaparecidos de Iguala, los normalistas de Ayotzinapa. Y, lo peor de todo, es que nadie se atreve a ponerles un alto. La violencia y el terror ellos lo imponen, impunemente. Esto es lo que cansa a la sociedad: la impunidad. *** Rafael Antonio Olvera Amezcua, el accionista mayoritario de Ficrea, tenía una red de lazos financieros en México, Estados Unidos y Europa, para comprar propiedades. Todo este operativo defraudador ni siquiera pasó por las narices de los funcionarios de “inteligencia” de Hacienda, feudo de Luis Videgaray, ni de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, de Jaime González Aguadé. Esto llama a sospecha, ya que ninguna autoridad, aunque sea de un nivel medio o bajo, ha sido llamado a declarar sobre el tema. Si te atreves a sacar 10 mil dólares y viajar con ese dinero al extranjero, los policías del aeropuerto de inmediato ponen sus manos sobre ti. Ah, pero sacar miles de millones de pesos, ni se enteran.

RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA.- Comex, de Alfredo Achar, y el Municipio de Tlaquepaque lanzó el proyecto de Escuela Arte Urbano con el objetivo brindar clases de muralismo y pintura a 35 alumnos de la Preparatoria no. 12, bajo el liderazgo del artista Carlos Martínez. Comex apoyó con el abastecimiento del material y pintura necesarios para la realización de esta obra de arte.

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