Laura Borbolla

En las últimas tres semanas hemos tenido cuenta de un fenómeno delictivo poco analizado con las implicaciones adecuadas, tanto elementos de la Policía Federal Ministerial como la Guardia Nacional, en diversas entidades, han realizado aseguramientos de drogas duras como cocaína, metanfetaminas y fentanilo en  diversas cantidades, lo que llamó mi atención es el lugar en donde se realizaron estos actos de investigación, fueron las áreas de aduana y mensajería de algunos aeropuertos, mensajería de terminal de autobuses entre otros.

En primer término, salta a la vista, que las mensajerías no cuentan con una serie de protocolos adecuados para la verificación de la identidad del remitente y destinatario de los paquetes, y mucho menos el tipo de mercancía que se mueve vía terrestre, marítima y aérea;  por otro lado, es que se manejan las áreas sin la debida capacitación y equipamiento, ya que incluso pueden ser de una elevada toxicidad y además es un tema de seguridad nacional, lo cual se pierde de vista con mayor facilidad tanto por los empleados como por las autoridades implicadas.

La correspondencia es materia de seguridad nacional desde antes de que el correo postal llegara a México, ya que desde la época de la Colonia se estableció como un ministerio real de la Nueva España. Actualmente, se prevén ilícitos a nivel Federal y local en la vulnerabilidad y manipulación de la misma, en términos de ciberseguridad que también es un tema de seguridad nacional, se pueden cometer otra serie de ilícitos utilizando las redes sociales, correos electrónicos y el internet . 

Siempre he sostenido que prevenir es mucho más barato que investigar delitos de cualquier índole, sin embargo, en materia de seguridad nacional, además es cuidar a la Nación de cualquier factor de riesgo, amenaza o antagonismo.

De forma y fondo, hay que tomar en serio el tema y cercar a la delincuencia, para que no utilicen las empresas de paquetería que terminan no haciéndose cargo de ningún material que se mueva a través de sus servicios, no verifican identidades de quien envía y recibe; se debe de contar con elementos capacitados en la materia, con suficiente equipamiento tecnológico tanto las empresas de mensajería como en Correos de México, las autoridades aduaneras, policías de investigación con binomios caninos certificados en la identificación de drogas, explosivos, dinero, etc. 

Es necesario hacer las adecuaciones legales para responsabilizar a las personas morales que no actualicen y modifiquen sus protocolos de actuación y manejo de paquetería. En momentos como los que actualmente vivimos, teniendo las fronteras cerradas, la delincuencia organizada transnacional utiliza los servicios postales y no debemos perder de vista que esto es tema de seguridad nacional, que además de transgredir las fronteras se vulnera la soberanía del país. Así también hay que explorar con técnicas de investigación vinculadas con la cooperación internacional como la de entregas vigiladas y agentes encubiertos. 

Compartir