Laura Borbolla

Siempre he dicho, pensado, hecho y creído que lo más difícil es mantener la congruencia, entre el dicho, el pensamiento y el hecho, esto es aún más complicado cuando un servidor público tiene un encargo con alto grado de complejidad como es procurar, administrar e impartir justicia.

En la semana tuvimos muestras de congruencia por parte del Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación al responder a la incongruente Ex Ministra en retiro, ahora Secretaria de Gobernación, respecto de criterios jurisprudenciales y falta de respeto a la división de poderes.

Sin embargo, a pesar de muchas incongruencias como la negación a la atracción o investigación independiente de la Fiscal General de la República en los hechos ilícitos que acontecen a diario en el Estado de Guanajuato, con la perspectiva y ejecución de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada.

A pesar de muchas cosas negativas, hay un poco de luz al final del camino, la Lic. Ernestina Godoy Ramos, Titular de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX), quien ha tenido que actualizarse y ser resiliente ante las circunstancias de su designación, de los índices delictivos y a las viciadas estructuras de la casi finiquitada Procuraduría General de Justicia de la CDMX, hace cambios de forma y fondo.

La resiliencia institucional, re-significa a la Institución y a su personal, ya que se refiere a la capacidad de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse luego de experimentar alguna situación inusual e inesperada. También indica volver a la normalidad a partir de situaciones complejas.

Pues resulta que en la FGJ-CDMX se aplicaron, realizaron un Plan de Política Criminal, tienen mecanismos estructurales diferenciados entre el proceso tradicional y el nuevo sistema de justicia penal adversarial. Se enfocaron en humanizar y especializar algunas áreas, reestructuraron la organización interna de la FGJ-CDMX, lo cual se hizo con la publicación en la Gaceta Oficial de la Ciudad, el pasado 22 de abril de 2020, algo importante a destacar, es que para no tener la presión de los tiempos en la transición de Procuraduría General de Justicia a Fiscalía, se establecieron 4 años, algo muy sensato, en mi experiencia eso fue lo que le faltó al proceso federal y que no más no funciona, ni en percepción ni en resultados tangibles.

El Plan de Política Criminal, resulta ser una herramienta que permite seleccionar estratégicamente, los delitos del fuero común que serán atendidos de manera prioritaria por la FGJ-CDMX, y se ve reflejado congruentemente con la estructura y los perfiles de las personas a cargo de algunas áreas como la Coordinación General de Investigación de Delitos de Género y Atención a Víctimas, cuya titular es la Maestra Nelly Montealegre Díaz, quien además de ser resiliente y congruente con su función y experiencia, está conformando un equipo con el que se puedan seguir dando resultados, por ejemplo, se designó hace un poco menos de un mes a la Lic. Lidia Araceli Gómez Santillán, como Titular de la Fiscalía de Investigación de los Delitos en Materia de Trata de Personas, tengo el gusto de haberlas conocido trabajando a ambas en la entonces Procuraduría General de la República, se de sus capacidades y de los resultados en investigaciones de alto perfil, con la satisfacción de haber desmantelado grupos delictivos internacionales vinculados con el delito de trata de personas, que se define como la esclavitud moderna. Les deseo el mejor de los éxitos en esta importante labor.

No es el único destello en este tema, además la FGJ-CDMX, cuenta con una nueva Fiscalía de Investigación de Delitos Cometidos en Agravio de Grupos de Atención Prioritaria, lo cual además de innovador, resulta muy pertinente, ya que las condiciones de la Ciudad así lo requieren, de forma y fondo, siempre he dicho, los perfiles si importan y la congruencia y resiliencia institucional, es algo que debe de practicarse todos los días.

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