Laura Borbolla

Este fin de semana, México cumplió un año de haber diagnosticado el primer caso de COVID-19, a un año de estar en pandemia, sin duda hemos cambiado, todo nuestro comportamiento en lo individual y lo colectivo, sin duda todos hemos puesto enfermos o muertos, a diferencia de hace un año, ya todos conocemos directamente a alguien que ha sido víctima del virus.

Se ha vacunado tanto al personal del sector salud, brigadistas que les acompañan y se inició con los adultos mayores; hemos pasado por varias políticas públicas, entre ellas la de realizar indicadores de actividad esencial, además de pasar por la semaforización, que permite la medición de niveles de personas contagiadas y la disponibilidad de camas para atención hospitalaria.

Existen mutaciones y un sin número de síntomas asociados a la enfermedad, el virus viaja como cualquier otro, ha movido a la comunidad científica en tiempo récord, lo que nos debe llevar al análisis y la reflexión de cómo debemos de cuidarnos, hasta que regresemos a la normalidad.

A un año de confinamiento por pandemia, con los sube y bajas de las actividades y el uso o no de cubrebocas, no hay que bajar la guardia, de forma y fondo, nuestra meta debe ser seguir cuidando nuestra salud y la de los demás, cada día el “quédate en casa” es más distante, el problema es que aún en semáforo naranja en la mayoría de las entidades federativas del país, las actividades poco a poco se van abriendo; pero la gente no entiende que sale en auto y contamina, se conglomera en espacios pequeños, etc. Y se aumenta la probabilidad de contagiarse y perder el control y más distante se hace el equilibrio con la inmunidad de rebaño.

Por un lado la vacunación será lenta,  pero además la contaminación se incrementa, el cambio climático, está latente, en pleno invierno hemos tenido ondas de calor que han incrementado la temperatura en algunos lugares por arriba de los 35 grados centígrados, la polución es algo grave para los que ya padecimos COVID-19, las secuelas son también desconocidas, pero lo obvio es un desgaste bronquial y detrimento de capacidad pulmonar para oxigenar, no habrá oxigeno ni condensadores que alcancen y será el cuento de no acabar.

Este último tirón es muy importante, cuidémonos y no dejemos de tener los cuidados básicos, tener sana distancia, usar de preferencia doble cubreboca, lavar las manos constantemente, no salgas sino lo tienes que hacer, hazlo por ti y por México. Son los últimos metros para llegar a la meta de este mega maratón en el que la humanidad participa sin haberlo querido.

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