Laura Borbolla

El lunes pasado el Consejo de Salubridad General sesionó y decidió hacer una declaratoria por causas de fuerza mayor y no por cuestiones de emergencia sanitarias. Aunque parecería no haber diferencia, la naturaleza de una y otra tienen más o menos implicaciones de tipo económico.

La intención de aplanar la cueva de infectados por el Covid-19, requiere de una declaración con implicaciones urgentes de tipo sanitario, sobre todo con el mandado de no salir y suspensión de todas las actividades de forma total.

Cuál es la razón por la que básicamente, se realiza una declaración por causa de fuerza mayor, la situación económica nacional, es decir, el no afectar la economía familiar de más del 70% de los mexicanos que tienen ingresos del día a día, además de que de esta forma los empresarios tienen que mantener “las cosas” en el mismo estado que el mes pasado, es decir, pagar los sueldos a los empleados de forma íntegra y el pago de impuestos también.

Por un lado, como lo referí en la entrega pasada, la pandemia resulta un tema de seguridad nacional por todas  las implicaciones, en definitiva es un antagonismo externo que tiene consecuencias en el interior, por un lado si no se deja de tener actividad económica, se establecen condiciones de contagio, eso nos puede colocar en un plazo de 15 días, en condiciones sanitarias completamente inhumanas, ya que sabemos que no contamos con un sistema de salud pública aceptable sin pandemia alguna, menos con una como la propiciada por el Covid-19.

La recomendación es “Quédate en casa” así la curva del contagio, podrá ser manejada por el sistema de salud pública y privada para aquellos que cuentan con un seguro de gastos médicos mayores, en este rubro antes entraban también los burócratas federales; pero ahora todos tendrán sólo la opción del ISSSTE, que es de los peores sistemas de atención médica para trabajadores del Estado, eso no es de ahora, sólo hay que recordar que por falta de oxígeno fallecido el primer titular en la administración pasada, así que esperemos que no estemos cuidando los centavos y perdiendo los pesos.

En medio de esta crisis de salud, se juntó el hecho de reformas constitucionales para incluir programas sociales, la petición de los empresarios de generar alguna alternativa para salvar la economía del día a día ya que las empresas pequeñas y medianas son las que más mueven las economías locales y son las más afectadas por el “Queate en casa”, y aunado a esto se publicó un decreto con el que se eliminan fideicomisos públicos, el peso frente al dólar alcanzó un poco más de los 25 pesos y el barril de petróleo a 10 dólares cuando nos sale más caro su extracción.

De forma y fondo, se puede decir, entramos a un callejón, la salida y entrada son la misma, lo importante es buscar a nivel de sociedad buscar mejores condiciones económicas locales, así evitaremos resultado devastadores, un poco eso es lo que entre particulares harán prórrogas de crédito, pagos anticipados en gastos pequeños, los mexicanos somos solidarios ante crisis, las decisiones en lo macro son del gobierno, las buenas o malas decisiones, tendrán una evaluación en el 2021 y 2024. No podemos ni debemos dejar de cumplir con las obligaciones fiscales, quienes las tienen y pueden solventar, quizá después de abril se tengan datos duros de la recaudación fiscal del 2019 y el ejecutivo federal tome las decisiones más acertadas para

el aspecto económico y de salud pública, ya que hasta ahora las decisiones han sido en el inmediato y corto plazo y al parecer a tratar de salvar el mes de abril aún y cuando de aplanar la cueva del contagio, el problema de salud pública podrá regularizar hasta junio en el mejor de los casos y hasta julio en el peor. Y después veremos qué hacer o no con la economía.

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