Laura Borbolla

El pasado jueves, luego de las 21:00 horas, las redes y medios de comunicación informaban de la sorpresiva detención del extitular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena 2012-2018). Ello derivado de que un reportero estadounidense refirió que en el aeropuerto de la ciudad de Los Ángeles, California, al estar pasando los controles migratorios se había cumplido con una orden de arresto por agentes de la Agencia de Administración de Control de Drogas del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés).

Conforme pasaron los minutos y días, la información siguió fluyendo hasta enterarnos que la investigación se llevó a cabo por agentes de la DEA “acreditados” por la Embajada del país vecino en México (2015-2017) y que era una línea de investigación derivada de la segunda fuga de Joaquín Guzmán Loera alias “El Chapo Guzmán”. 

La investigación adyacente era vinculada con los “Beltrán Leyva”, quienes eran en su momento el brazo duro y operativo del cártel de Sinaloa, esa investigación se conocía como “H-2”; hay que recordar que el último detenido de los Beltrán Leyva fue Héctor, quien falleció en reclusión en el Cefereso del Altiplano (18 de noviembre de 2018), quien era aparentemente el más pacífico por ser el encargado de las finanzas.

La operación “H-2” se encontró con una serie de información derivada de una técnica de investigación de cooperación policial internacional, o al menos eso es lo que debería de ser, en el marco de los diversos instrumentos internacionales de los que México y los Estados Unidos somos partes.

Esa técnica de investigación es una escucha telefónica, la cual involucró evidentemente, por lo que hasta ahora se ha filtrado, y de lo que se lee en la orden de arresto, que también circuló por varias redes sociales; lo que refieren como clave para que los fiscales del Departamento de Justicia hicieran la acusación cerrada en contra del exsecretario de la Sedena, como se hizo en su momento en contra del exprocurador de Justicia del Estado de Nayarit y del exsecretario de Seguridad Pública; nos dicen es: “una conversación entre varios objetivos  en el que refieren a «El Padrino» y que este estaba en la televisión”. Esto aunado a un homicidio entre delincuentes de ese grupo de la delincuencia organizada sin aparente explicación excepto, que había sido señalado por uno de los objetivos y el padrino como posible traidor”.

Más allá de que la detención de un exfuncionario del más alto nivel y con la preparación y formación que indiscutiblemente debe tener alguien a cargo de la Sedena, genera en lo particular, una serie de reflexiones que me gustaría compartir con Usted amigo lector:

  • Cuándo vamos a aprender de lo que ya nos ha ocurrido; hace unos años fue el operativo “rápido y furioso” ahora es “Operación Padrino”. Me refiero a que nuestros tratados internacionales en materia de cooperación internacional bilateral, no han sido homologados a la convención de Palermo, y esta que es una convención multilateral tiene reservas por parte del país vecino. Y mientras tanto Sergio Mayer toma agua de horchata … can can can can …;
  • La investigación se realizó en nuestro país producto de la burla al sistema penitenciario a cargo de “El Chapo Guzmán” quien fue prácticamente detenido producto del trabajo “conjunto” de las autoridades de ambos países;
  • Qué pasó con la inteligencia y contrainteligencia militar y en un caso como este de haber detectado algo, la Subprocuraduría Especializada en Investigación en Delincuencia Organizada de la entonces Procuraduría General de la República, ahora Fiscalía General de la República, va a investigar;
  • Por qué todos los casos se han construido en los Estados Unidos y además han sido producto de investigaciones con estrategia de litigación que implica varios años y paciencia, extradiciones, testigos colaboradores, escuchas, etc;
  • Quizá debemos de ver sí este asunto se puede cruzar con investigaciones en curso, las autoridades, los lugares de operación de los Beltrán y el resto del cártel de Sinaloa,  Abarca, Ayotzinapa, Nayarit, la estructura y reorganización de la FGR y de la GN, debe de haber convicción de servir a México y de empezar a hacer cambios; para dejar de tener el mote del “patio trasero de los Estados Unidos”.

En estos días, muchos exfuncionarios y actuales servidores públicos, han mostrado nerviosismo, ahora habrá que ver si es por los abrazos y no balazos… Sí piensan que en otro momento serán los objetivos de la DEA…

Lo cierto es que el arresto del extitular de Sedena, deja mucho para la reflexión; de entrada es un conspiración para traficar drogas (importar y comercializar drogas duras cocaína, heroína entre otras) y en consecuencia lavado de dinero por el producto de la primer actividad, todo esta sujeto a pruebas, pero con los antecedentes en la corte de Nueva York, es difícil de creer, que logré obtener incluso un beneficio respecto de seguir el proceso fuera de prisión.

De forma y fondo, creo que las Instituciones Mexicanas, han quedado expuestas, la Delincuencia Organizada hasta ahora ha sido poderosa económica y operativamente, para que esto ocurra de esta forma, es evidente que no puede ser, sino a la luz de corrupción y en el país vecino, ya nos demostraron otra vez, que los casos se construyen a partir de pequeños detalles.

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