Laura Borbolla

En la última semana, la frase de “No hay que bajar la guardia” ha sido quizá la que más he escuchado.

La evaluación periódica que se hace respecto el avance de la pandemia por Covid-19, se transformó en una metodología de medición por colores conocido como “semáforo de pandemia” al que se le matizaron los colores entre el rojo y el verde; en un semáforo de tránsito el color intermedio y es conocida como luz ámbar.

El matiz va desde el amarillo al naranja intenso, la semana pasada, en el caso de la Ciudad de México, la Jefa de Gobierno, mantuvo el semáforo en naranja, sin embargo esta en un color intenso, que de no hacer lo básico en el cuidado contra la pandemia, el semáforo podría regresar a rojo. Como ya ocurrió en Chihuahua, por citar un ejemplo.

De forma y fondo es importante, ser conscientes de la salud propia y de los que nos rodean, ya que el cuidarnos es individual y colectivo, hay que hacer muchas cosas para evitar el incremento de casos; pero lo básico es: 

  • Quedarse en casa, lo más posible;
  • Si sales, mantén “sana distancia” (1.5 m.);
  • Usa cubrebocas (cubriendo nariz y boca);
  • Lava las manos de forma frecuente (hasta arriba de la muñeca, palma, dorso, costados, entre los dedos y por debajo de las uñas).

Debemos de cambiar en lo individual, para ver el cambio y el compromiso de la colectividad, espero que todos pongamos de nuestra parte para salir adelante, sino a mediados del próximo mes, se estarían tomando medidas de regresar al semáforo rojo y entonces los daños serán difíciles de superar por más de dos generaciones.

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