Laura Borbolla

Al inicio de la Administración del Presidente López Obrador, se tenían algunos pendientes, entre ellas el inicio de una Institución Autónoma que dejaba de ser parte del Poder Ejecutivo Federal, era el cambio inminente de Procuraduría General de la República a Fiscalía General de la República. 

De origen en épocas de campaña, cuando había presentado al futuro gabinete, esa posición estaba destinada para ser ocupada por el Dr. Bernardo Bátiz Vázquez, sin embargo, el 30 de noviembre de 2018, pasadas las 21 horas, se anunciaba que por cuestiones de salud, quien recibiría de manos de Alberto Elías Beltrán encargado de la Procuraduría General de la República, sería quien en ese momento se sabia era el Subsecretario de Seguridad Pública, el Dr. Alejandro Gertz Manero. Y  como decía mi mamá, el hombre propone, Dios dispone, vine el diablo y lo descompone… nada de lo planeado ocurrió. El tema es que en política no hay casualidades.

El Dr. Gertz no tiene perfil de segundo de a bordo de nadie, eso es evidente, y sólo hay que analizar su currículum vitae y su personalidad, por lo que, ahora ocupa la posición de Fiscal General de la República, después del proceso ante el Senado que lo favoreció. La conjugación de factores y actores generó un resultado distinto al planeado en la época de campaña y de transición, aunado a que desde la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), se tenía planeada la creación de la ahora conocida como Guardia Nacional (GN), la cual hasta ahora es la única cartera en materia de Seguridad que tiene presencia Nacional, resulta lamentable ver que la otra posible fuerza policial con actividades muy específicas forma parte de la estructura de la Fiscalía General de la República (FGR) y está a cargo de un sin número de personas carentes de perfiles adecuados  para cada función vinculada con la investigación de delitos y la operación de esas funciones.

La Guardia Nacional, sustituyó a la Policía Federal, sin embargo, sus actividades, no subsumen a la Policía Federal Ministerial, que ha tenido sus propios procesos, antes de la incursión democrática de México (2000), existía la muy mal afamada y temida Policía Judicial Federal, la cual mutó a la Agencia Federal de Investigación (AFI), cabe hacer mención que en su momento también hubo convenios con la PGR y Sedena a través de los que se integraron elementos a realizar algunas de las funciones como combate al narcotráfico e intercepción, etc. Al cambio de sistema de Justicia Penal Adversarial, se buscó perfilar a los policías de investigación con actividades únicamente sustantivas y operativas, lo cual al menos tuvo un cambio de denominación, es decir, a la ahora Policía Federal Ministerial. 

Todo iba aparente muy bien, hasta hace un año, para la Policía Federal Ministerial, ya que incluso se hizo un concurso entre los policías de carrera, para ocupar el cargo de Titular de dicha Policía, lo cual ocurrió a medias, ya que el ganador del concurso pasó sin pena ni gloria, lo cual sirvió para terminar con la designación del actual Titular, quien ha sido policía de aquí y de allá (AFI y PF) con una serie de señalamientos igual que los de su jefe, el actual titular de la Coordinación de Métodos y Técnicas de Investigación  que fue lo que sustituyó a la mal lograda Agencia de Investigación Criminal (AIC) creada para Tomás Zerón y sustituido por Omar García Harfuch.

Actualmente, se tiene en marcha un nuevo “plan de desarrollo estratégico de la Coordinación de Métodos e Investigación 2020-2027” el cual yo lo calificaría de perverso, ya que lejos de fortalecer a la Policía Federal Ministerial, lo que hace es acabar con el servicio civil de carrera, desde que inició FGR no se ha realizado ningún curso de inclusión y reclutamiento de nuevos policías de investigación, por el contrario, vamos de mal en peor, ya que se van a suprimir muchas plazas de subjefes y jefes de agentes, el argumento es la “austeridad”, sin embargo, se abre la puerta a las designaciones especiales para funciones de todo tipo y nivel de índole policial (investigación, operativo, escoltas, etc.) y también ocurre lo mismo con las actividades periciales y esto se presta a nombrar a quien sea.

Consideró se debería de aplicar mejor algo similar con lo que ocurrió con la GN, ya que se establecieron tiempos para decidir, continuar o no en la institución, por ejemplo el 30 de septiembre fue el último momento para que los aún Policías Federales, eligieran si se quedaban en la GN o se van con una liquidación. Sin duda la Policía Federal Ministerial requiere de una renovación, pero esto debe ser desde la cabeza, pasando por sus Directores Generales, analizando sus perfiles, capacitando y verificando los perfiles de personal muy valioso o bien abrir un proceso de retiro voluntario (liquidación), ya que resulta muy poco alentador, que se impongan criterios y jefes sin tener carrera policial y que los elementos que son de carrera, no puedan aspirar a ser mandos. En la GN se justificó con la incursión de quien si tiene carrera en las fuerzas armadas y para no generar conflicto con los mandos de Policía Federal, se aplicó la liquidación voluntaria.

De forma y fondo, la seguridad y la justicia en este país, es algo que requiere de mandos con seriedad, experiencia y pocos o ningún cuestionamiento, que inspiren a los subordinados, con paciencia en los procesos de formación para que tengamos de una vez por todas y para siempre algo digno y con resultados, aspiracional con profesionalización y de clase mundial. Es la oportunidad que tiene el Dr. Gertz Manero, para dejar como legado, el crisol de la Policía de Investigación que impedirá más impunidad en México, lo cual si no se contempla como la piedra angular del sistema de justicia penal adversarial, deja sin sentido el modelo de policía de proximidad y su relación como primer respondiente, la función del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, entre otras muchas instituciones, a nivel federal y que podría ser de utilidad para la coordinación con los esfuerzos estatales que en algunos casos si han realizado procesos de formación y profesionalización.  

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