Laura Borbolla

En días pasados llegó por varios grupos de WhatsApp una cadena, que me hizo reflexionar, en qué implica hacer una rifa, qué autoridades intervienen, etc.

Para tener el contexto, vale la pena recordar que hace un mes aproximadamente, el Titular del Poder Ejecutivo a nivel Federal, señaló en campaña que no utilizaría el Avión Presidencial, ya que era un dispendio su uso y un exceso de la anterior administración, ya que “ni Obama, lo tiene” y que por lo tanto, estaba a la venta al mejor postor; pasado un año de pagar sin usar la mencionada aeronave, ya que se compró con financiamiento, como cuando alguien compra un auto a plazos con el pago de una mensualidad, que incluye un tanto por ciento de interés, ese gasto es cubierto de lo que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) recauda vía pago de impuestos, que dicho sea de paso bajo en el año 2019, respecto del 2018.

Pasado un año de tener un gasto y ningún comprador serio, el presidente en una de las comparecencias matutinas ante los medios de comunicación, refirió la posibilidad de rifar el avión, avanzando los días, presentó el boleto de la rifa y mencionó que la rifa estaría a cargo de la Lotería Nacional para la asistencia pública (LOTENAL), al paso de los días, en distintas comparecencias matutinas, se fueron haciendo una serie de anuncios, con adecuaciones en las reglas bajo las cuales se podría realizar la citada rifa.

Al inicio, los analistas y personas que realizan, como la suscrita, artículos de opinión,  consideramos que era un distractor de temas como la insuficiencia en el abasto de medicinas, de la segunda visita del procurador general de justicia del país vecino, de no haber recibido en Palacio Nacional a las víctimas como los LeBaron, etc.  Sin embargo, lo dicho la semana pasada, y que circuló en las redes, más me sonó a un fraude que a una rifa.

No pretendo, explicar la  teoría del delito ni la  naturaleza del fraude, no obstante es patrimonial y requiere de hacer ver las cosas de una forma que realmente no tienen a lo cual se le conoce como engañó  y el Código Penal Federal, establece lo siguiente: “ARTICULO 386.- Comete el delito de fraude el que engañando a uno o aprovechándose del error en que éste se halla se hace ilícitamente de alguna cosa o alcanza un lucro indebido.” Si tienen mayor curiosidad, denle un vistazo a los fraudes específicos y maquinados previstos en los artículos subsecuentes. Sí aún no se liquida el avión a Boing, que es quien lo vendió al gobierno del presidente Calderón y que utilizó el presidente Peña y a quien la actual administración le sigue pagando, entonces todavía no puede disponer de él para nada, hasta en tanto no tenga una factura a nombre del Poder Ejecutivo de México, así que de forma y forma, todo resulta confuso y complejo.

Hay que tener claro que, la LOTENAL, es un organismo descentralizado de la Administración Pública Federal, con personalidad jurídica y patrimonio propios y domicilio en la Ciudad de México, de acuerdo a su Ley Orgánica, además tiene un objeto muy específico y procedimiento, lo cual podría no estar siendo cumplido si se realiza la rifa del avión, cómo se ha planteado, adicionalmente la Secretaría de Gobernación a través de la Dirección General de Premios y Sorteos tiene que verificar que se cumplan con los lineamientos que bajo su cargo tienen en caso de no ser la LOTENAL quien lo realice. Algo que parece sencillo, termina teniendo más implicaciones que de no ser muy claros, generan que las personas caigan en el error, que es la esencia del ilícito patrimonial de fraude. Lo mismo ocurriría, si alguien quiere comprar el avión, intentando hacer el pago con algo que no sea tangible, es decir, “real” ese es el supuesto de alguna criptomoneda, sin respaldo financiero, esa persona podría estar defraudando al poder ejecutivo federal. Así que como dice el refrán: del dicho al hecho, hay mucho trecho.

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