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Jose Luis Camacho

En nuestro país es común la creación de frentes para distintos fines, pero sobresale la omisión de esta acción para el respeto y acatamiento de las leyes, situación que amerita ser corregida en el actual contexto de quienes violentando la ley y agrediendo al prójimo, buscan satisfacer sus necesidades y perseguir sus fines.

Me refiero específicamente a la intención por parte de grupos muy específicos de pedir la suspensión de las elecciones del próximo 7 de junio, como si se tratara de un acontecimiento caprichoso o que sólo interesara a un sector de la población.

En lo personal amable cibernauta, debo decirle que para mi las elecciones sí son importantes y representan la mejor ocasión para expresar mi descontento, mi apoyo y mi intención por que se concreten determinadas propuestas y decisiones.

No se puede menospreciar las elecciones, pues la representación nacional es la facultada legalmente para transformar nuestro marco jurídico y la vía del voto es la insustituible vía para elegirla y legitimarla. De otra forma, yo no deposito mi confianza en una persona que por la fuerza busca representarme e imponerme sus decisiones. Eso no es democracia.

Por ello, frente a los anárquicos dirigidos la inmensa mayoría de los mexicanos debemos crear un gran frente ciudadano a favor de la legalidad, que ayer, hoy y siempre constituye la garantía para el respeto de nuestros derechos.

En medio de la muy llevada y traída tragedia de Iguala, Guerrero, en la que todos los mexicanos buscamos justicia y estamos decididos a cambiar el conjunto de factores que permitió que se asesinara impunemente no sólo a 43 jóvenes, sino también a casi un centenar de víctimas sin identificar pero sí con padres, familia y amigos que los buscan y cuyo dolor no puede ser subvaluado, hay quienes se han aprovechado y pretendido volver omnipresentes a los padres de familia de esos 43 jóvenes, pues lo mismo están en Chilpancingo que en Acapulco, Iguala, Washington, Veracruz y Ciudad de México, y de las manifestaciones pacíficas y muy sentidas han pasado a los actos de vandalismo, agresión e intolerancia.

México no debe resolver sus graves problemas con más ilegalidad. Esa es la garantía que nos asiste a todos y que evita que lleguemos a un estado de anarquía. Es necesario que así como los integrantes de la sociedad hemos condenado los hechos de Iguala, Guerrero, condenemos clara y llanamente a quienes buscan medrar con ellos y señalemos a los culpables de privar de la vida no sólo a 43 jóvenes, sino a muchos más. Ello con el objetivo de llegar a nuestro principal y primordial objetivo, que es que la justicia atempere el dolor de las familias de los 43 jóvenes estudiantes y que siente un precedente para que nunca más otro mexicano sufra el dolor de ver que delincuentes se llevan a sus hijos, acaban con sus esperanzas y sus anhelos.

Ése es el clamor popular. Lo demás es demagogia y es oportunismo.

México puede seguir cambiando, pero no depende sólo del gobierno, sino de cada uno de nosotros haciendo la diferencia en nuestras vidas diarias. Empecemos reconociendo que no fue un “crimen de Estado”, ni que “fue el Estado”, sino que fue un puñado de servidores públicos municipales y locales cooptados por la fuerza física o por el monetario con grupos criminales.

Por los Corrillos…

La diputada federal Paloma Villaseñor es una política congruente y sensible, pues su lucha a favor del pleno reconocimiento de los derechos de las personas con autismo, a través de una atención médica oportuna y eficiente, rinde frutos a favor de miles de mexicanos que padecen esta enfermedad a lo largo y ancho del territorio nacional.

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